El bosque de las lágrimas

Desde hace mucho tiempo estuve analizando el proceso del llanto, me parece increíble encontrar tanta sensibilidad contenida y transformada en unas cuantas gotas.

Siempre me ha fascinado ver pelí­culas, de todos los géneros, aunque las de drama y suspenso son mis favoritas, ya que demuestran una paleta más amplia de emociones, y es que no puedo resistirme a analizar a cada uno de los personajes.

Para escribir este post, estuve estudiando por varios dí­as, el rostro del llanto, he buscado también libros y artículos sobre el tema. Y rememorado escenas de las novelas que he leído, centrándome en los momentos más cúspide de los protagonistas.

El llanto para mi, no es un misterio, quizá es más una especie de tabú. Afortunadamente por mi profesión como Psicóloga clínica, cada vez que van a ingresar al consultorio, mis pacientes se quitan el escudo, y por varios años, los observo mientras lloran. Del mismo modo, en este tiempo de pandemia, he estado siendo más consciente de mi propio desahogo, y de todo esto se trata este nuevo artí­culo.

Es importante iniciar mencionando que, históricamente durante siglos la gente pensó que las lágrimas se originaban en el corazón. Una creencia del siglo XVII sostení­a que las emociones, en especial el amor, calentaban este órgano, el cual generaba vapor de agua para enfriarse. El vapor del corazón subí­a luego a la cabeza, se condensaba cerca de los ojos y escapaba en forma de lágrimas.

El llanto es universal, tanto como la risa lo es. Pero la expresividad de ambos varí­a significativamente en cada cultura, sociedad, familia, y persona. Si podemos reír con tanta facilidad, ¿Por qué a veces censuramos nuestro llanto?

Pocas conductas nos hacen tan humanos, como el llorar.

Llorar es nuestro reflejo, es un espejo en el que podemos dibujar lo que nos sucede, a veces para leerlo en primera persona, otras, para que los demás nos lean.

Mientras lloramos, estamos trazando el camino de ida y vuelta a casa, y en el trayecto nos reencontramos. Llorar es un movimiento de vulnerabilidad que se transforma en fortaleza. Cuando observo a alguien llorar, es como ver un atardecer, es el «Soltar», para luego «Aparecer».

TIPOS DE LLANTO

En este bosque, existen tres tipos árboles, cada uno con su propia estructura, sus propias raíces y colores. Cada planta tiene sus particularidades, como nosotros.

Los tres tipos de lágrimas son: Basales, reflejas y emocionales. Mencionaré brevemente características de los dos primeros, ya que la idea es profundizar en el llanto psicoemocional.

1) SECRECIÓN LAGRIMAL BASAL

Este árbol funciona en base al clima de la naturaleza.

¿Qué desencadena este tipo de lágrimas? El contacto atmosférico, según Schirmer (1903), el parpadeo, la posible hidrosensibilidad del aparato lagrimal y la fotoestimulación son los principales factores.

Estas lágrimas cumplen con el propósito de nutrir, proteger y lubricar la córnea. Es decir, mantienen a nuestros ojos húmedos, eliminan residuos y cuerpos extraños, y nos permiten mantener la funcionalidad del sistema visual.

2) SECRECIÓN LAGRIMAL REFLEJA

Este árbol funciona para protegerse de la contaminación del medio ambiente. Su función básica es la de defensa.

¿Qué desencadena este tipo de lágrimas? Una respuesta a los estí­mulos, tales como el humo del tabaco, el viento, cuando cortamos una cebolla, o en general, ante la presencia de cuerpos extraños, entre otros.

Estas lágrimas cumplen con el propósito de liberar a nuestros ojos de sustancias que podrí­an irritarlos. Es un llanto tan preciso, que la cantidad de lagrimeo es proporcional a la intensidad de estí­mulos.

3) SECRECIÓN LAGRIMAL PSICOEMOCIONAL

Este último árbol funciona en base a las estaciones. Las plantas usan la energía del Sol para la fotosíntesis y durante este proceso fabrican la clorofila. Sin embargo, en otoño e invierno hay menos horas de exposición a la luz solar, por ende se ralentiza la producción de clorofila (deteniéndose la producción de nutrientes), es entonces cuando las hojas se vuelven amarillas y comienzan a caerse.

Con el viento y la lluvia las hojas se caerán, y dejaran a los troncos desnudos, listos para empezar de nuevo. Las hojas caen porque dejan de ser útiles, así como algunas emociones que llegan a demostrarnos que es momento de dejarlas ir.

Es como si todos viviésemos en ese bosque, y las lágrimas fueran las hojas del árbol cayendo en otoño, el desprendimiento es una acción muchas veces involuntaria. Creo que lo más difí­cil es cuando lo retenemos, no puedes quedarte en una estación para siempre porque no verás las demás.

Lo maravilloso de este proceso, es que no por perder sus hojas los árboles mueren, tan solo quedan en estado latente hasta que llegue la primavera. Tal como nosotros, no por llorar perdemos, simplemente volvemos a empezar.

¿Qué desencadena este tipo de lágrimas? Es el resultado de un proceso cerebral cognitivo y emocional, un estí­mulo cerebral de origen psicógeno ligado a estados de ánimo. Murube (2009).

Antes de llorar hay un sinfí­n de ataduras, pero al momento de hacerlo, nos permitimos desbloquear los miedos, y enfrentar el dolor, escucharlo, sentirlo, llorar significa externalizarlo, y al final te limpia, te sana.

Considero que este tipo de lágrimas son el instrumento de comunicación no verbal más poderoso que existe, llorar es sinónimo de expresar. Es ponerle voz a nuestra alma.

Al ser este llanto un medio de comunicación, lo acompañan diversas expresiones y gestos. Los cuales varí­an acorde a la emoción manifestada, al contexto y a la personalidad del sujeto.

Algunos de los signos mediante los cuales expresamos el llanto son: Lágrimas acumuladas en los ojos, mediante expresiones mímico-faciales: Tapándonos los ojos, cerrando los ojos, evadiendo la mirada, frunciendo el ceño, frotando nuestro rostro, sollozando, sujetándonos el cabello, haciendo puño, apretando un objeto o la ropa, gritando, encorvándonos, sintiendo un nudo en la garganta, suspiros, tragando saliva, respiración entrecortada y desacelerada, taquicardia, vocalizando de una manera más aguda y vibrante, etcétera.

Por lo que he podido apreciar, la forma de manifestar el llanto varí­a de acuerdo a la intensidad del mismo, la cual a su vez puede estar determinada por el dolor acumulado, o por la confianza que se deposita hacia el testigo de ese momento.

He visto llorar tantas veces, y siempre que soy la espectadora trago saliva antes de hablar, el llanto emocional, es contagioso, mueve sensaciones. Las lágrimas logran activar la vinculación de una forma inimaginable.

Es un tema complejo porque cada persona lo vive bajo sus lineamientos, aunque el secreto está, en romperlos todos. Se llora libre, de forma auténtica, se llora con el corazón.

Otra caracterí­stica que he notado, es que al llorar la mayorí­a de las personas nos tapamos el rostro con ambas manos, creo que podrí­a simbolizar una especie de autoprotección por la vulnerabilidad del momento. Aunque sorprendentemente, la mayorí­a de niños(as) no lo suelen hacer, ellos lloran mirándote a la cara, taparse pareciera más una conducta socialmente aprendida.

El sonido que emitimos al llorar, también es algo muy particular, lo he llegado a relacionar con sonido de la risa, ya que, mayormente las personas que rí­en fuerte, hacen lo mismo al llorar, y viceversa.

En lí­neas generales, solemos recurrir a este tipo de llanto por las siguientes razones:

  1. Con un propósito de desahogo.
  2. Con un fin comunicativo, ya que según Ekman (1997) y Murube et al. (1999), el llanto emocional es una manifestación facial intercomunicativa (p. 82).
  3. Existe también una teorí­a, denominada «La teorí­a del sí­mbolo del sufrimiento». Murube et al. (1999), señalan que ya era bastante claro el llanto reflejo (Aquel originado por algún tipo de molestia fí­sica o dolor), y copiamos la «señal del llanto», convirtiéndolo en una solicitud de ayuda social.

Distintos autores, han clasificado al llanto psicoemocional de la siguiente forma:

  • Por el tipo de emociones que lo provocan: Acorde a Sajnani (1994), las emociones se dividen desde la antigüedad en dos grupos: Positivas (felicidad, amor, gratitud) y negativas (hambre, llanto, rencor, enojo, tristeza, soledad).
  • Prolongado y difí­cil de controlar frente a llanto controlable. Williams y Morris (1996).
  • Por un motivo social: Ya sea de petición u de ofrecimiento de ayuda: El llanto por petición de ayuda suele asociarse a emociones negativas mientras que el llanto por ofrecimiento de ayuda puede estar relacionado a sentimientos positivos y negativos.

CARACTERÍSTICAS DEL LLANTO PSICOEMOCIONAL:

Me resulta muy interesante analizar cómo manifestamos el llanto en base a los distintos factores sociodemográficos, tales como edad, género, etc. Por ese motivo seleccioné los siguientes descubrimientos:

  • Las ecografí­as en 4D facilitan el estudio del comportamiento de los fetos, por lo que tras un largo periodo de dedicación al tema, un equipo de investigadores británicos de las universidades de Durham y Lancaster, concluyó que, los fetos son capaces de reí­r, llorar y parpadear dentro del útero, exhibiendo expresiones faciales.
  • Cuando nacemos, luego de respirar, lloramos, algunos cientí­ficos indican que este primer llanto podrí­a deberse al miedo a lo desconocido. Ya que durante esta fase de vida nos encontramos en una etapa de total indefensión, y lloramos para sobrevivir.
  • Durante los primeros meses de vida, el llanto se convierte en nuestra principal forma de comunicación, y recurrimos al mismo, cuando nos encontramos frente a alguna necesidad, como por ejemplo, hambre, dolor, frí­o, incomodidad, necesidad de contacto fí­sico, etc.
  • Una de las primeras cosas que hacemos al nacer, luego de respirar, es llorar. Y estoy segura que si pudiésemos, sería lo último que haríamos antes de morir. Así de importante es este proceso.
  • Según la Oftalmopediatra Elena Jarrí­n, los niños expresan primero el llanto que manifiesta la tristeza, y años después el que manifiesta la alegrí­a, ya que se tratarí­a de un llanto más maduro.
  • A mayor edad, menor llanto por petición de ayuda, y mayor llanto por ofrecimiento de ayuda, esto por el desarrollo de la empatí­a. Murube & Murube & Murube (1999).
  • Es común que las personas repriman el llanto. Para poder volver a expresar, es necesario que regreses al pasado, y encuentres en que circunstancia tu niño(a) interior fue silenciado(a), seguro hallarás alguna situación en la que no «era seguro» el poder expresar, pues bien, ahora lo es.
  • Acorde a un estudio efectuado por Vingerhoets, el sentimiento de pérdida o de ruptura es la razón primordial por la que los adultos lloramos. Del mismo modo, en un estudio efectuado, el 36% de adultos, indicó que se auto responsabilizaba por su llanto, en segundo lugar, el 26% derivó el motivo a sus parejas, un 22.5% a temas familiares, y el resto, al entorno social.
  • Hay un mayor control inhibitorio de parte de los varones respecto a la expresión del llanto, aunque esto se va polarizando a partir de la adolescencia.
  • Según Sajnani (1994), la duración del llanto es cuatro veces más amplia en mujeres que en varones.

¿QUÉ ES UNA LÁGRIMA?

Un hecho bastante interesante, es que la composición de las lágrimas es distinta acorde a la emoción emitida. William H. Frey, bioquímico reconocido en Minessota, demostró que las lágrimas emocionales generan una dosis de cloruro de potasio, endorfinas, prolactina, adenocorticotropina y leucina-encefalina (un analgésico natural que se libera cuando el cuerpo se encuentra bajo estrés).

¿CUÁLES SON LOS BENEFICIOS DE LLORAR?

  • Efecto catártico: Se refiere a la liberación de emociones negativas. Ya que, el llanto puede conducirnos a la resolución de un evento que provocó sufrimiento.
  • Desahogo o descarga emocional.
  • Disuadir de que nos hagan daño. 
  • Incrementa nuestro autoconocimiento.
  • Solicitud de ayuda.
  • Reduce el estrés.
  • Lapso de relajación que aparece al finalizar el llanto.
  • Es una forma de expresión que demanda consuelo, por lo que se activa nuestra compasión y empatía.
  • La vulnerabilidad del llanto, influye significativamente en la vinculación con otras personas.
  • Llorar nos ayuda a neutralizar la ira, y por ende, la agresividad.
  • Kottler, psicoanalista (1996), menciona que llorar es una defensa compensatoria contra impulsos (Agresividad o el impulso sexual).
  • Es una forma extraordinaria de comunicación.
  • Es una llamada de atención a nuestra propia conciencia, que nos invita a analizar lo que nos está perturbando.

INVESTIGACIONES SOBRE EL LLANTO EMOCIONAL:

El neurobiólogo Israel Noam Sobel viene desarrollando un método para ultracongelar las lágrimas, con el ambicioso objetivo de crear un banco de lágrimas destinado a los investigadores.

Por otro lado, Jay Efran, profesor de psicología en la Universidad de Temple, concluyó que es menos probable que las personas lloremos en medio de una experiencia estresante. Lo solemos hacer después de que la emoción ha desaparecido.

Las personas que no suelen llorar, no se vinculan a los demás con facilidad, y evidencian mayor irritabilidad, según estudios efectuados por el Psicólogo Benecke.

Por todo lo señalado, considero a este como uno de mis artículos más importantes.

«Es tan misterioso el país de las lágrimas» – El Principito

Bibliografía:

Asmir Gra?anin, Lauren M. Bylsma, Ad J. J. M. Vingerhoets. Why Only Humans Shed Emotional Tears. Humane Nature, 2018.

Borgquist A. Crying. American Journal of Psychology 1906;17:149-205.

Murube J. Basal, reflex, and psycho-emotional tears. Ocul Surf 2009 April;7(2):60-6

Murube J, Murube L, Murube A. Origin and types of emotional tearing. Eur J Ophthalmol 1999 April;9(2):77-84.

Sajnani DK. Frecuencia y características del llanto psíquico en la población de Las Palmas de Gran Canaria. Tesis doctoral. Facultad de Medicina. Universidad de La Laguna; 1994.

Schirmer O. Studien sur Physiologie und Pathologie der Trnenabsonderung und Tr?nenabsonderung. von Graefes Arch Ophth 1903;56:197-291.

Vingerhoets AJJM, Nyklicek I, Denollet J. Emotional inhibition and physical heatlh: fact or fiction. Revista Portuguesa de Psicossomática. 2002: 4 (1); 71-83

Williams DG, Morris GH. Crying, weeping or tearfulness in British and Israeli adults. Br J Psychol 1996 August;87 ( Pt 3):479-505.

Maria Alejandra Muñoz Muñoz

Directora Consultora Warayana Psicóloga Clínica

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