Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad

«No para de moverse y cuando para, está pensando en la inmortalidad del mosquito»

Todos hemos oído el término TDAH, hoy en día son siglas que, en su contenido, se han vuelto parte del vocabulario cotidiano. Probablemente han escuchado comentarios como “qué hiperactivo es” o “seguro tiene déficit de atención”. 

Como las bases son el principio de la diversión, en el siguiente apartado se presentará un poco de la historia del término TDAH. 

​​La primera mención del  término puede ser conferida al médico alemán Melchior Adam Weikard, en un artículo sobre trastornos de la atención en el año 1775, teniendo como referencia el libro Der Philosophische Artz, Weikard citó la primera descripción médica del trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH).

Más tarde en el año 1798, Alexander Crichton, médico escoses, describe un cuadro clínico que enseña las principales características de lo que hoy llamamos TDAH con predominancia de déficit de atención, cabe mencionar que también describió que el trastorno podría presentarse desde el nacimiento o desarrollarse a partir de un accidente, pero que sería resuelto antes de llegar a la edad adulta, aunque actualmente se considera que en muchos casos continúa en esta etapa.

Sin embargo, la primera referencia científica no llega sino hasta el Siglo XX, en 1902, cuando el pediatra George F. Still describió en una publicación el caso de 43 niños que presentaban diferentes problemas de conducta, emociones, atención y control de la ira, y se relacionaban con el trastorno en cuestión. 

En 1965, se agregó a los compendios de psiquiatría con el nombre «síndrome hipercinético de la infancia»; años más tarde, en 1980, adopta la denominación «trastorno por déficit de atención, con o sin hiperactividad»; luego, en 1994, con la publicación del DSM-IV (Manual diagnóstico y estadístico de trastornos mentales) se introdujo el término «trastorno por déficit de atención e hiperactividad» y se definen los tres subtipos que se mantienen hasta hoy. 

Finalmente, en 2013, después de años de pedidos sobre un panorama más claro relacionado con el desarrollo del trastorno en la adultez, se introducen diferentes cambios y se incorporan criterios específicos para el diagnóstico del trastorno en la edad adulta, además, se modificó también la edad mínima de inicio de los síntomas a «antes de los doce años». 

Ahora que sabemos un poco más del camino por el que recorrió el TDAH, mencionaremos conceptos base para entender las siglas que lo representan:

Déficit: Según la RAE, la palabra hace referencia a la falta o escasez de algo que se considera necesario. 

Atención: Es la capacidad de controlar y orientar la actividad que realizamos de manera consciente (Tudela,1992).

Hiperactividad: La RAE lo describe como una conducta caracterizada por un exceso de actividad.

Trastorno: Según la Clínica Universidad de Navarra es un término que se utiliza para describir una alteración o anomalía de una función mental o física. 

Los síntomas del TDAH, se dividen en dos categorías: inatención e hiperactividad-impulsividad. Ambas tienen nueve criterios diagnósticos; y el trastorno se pueden dividir en tres subtipos:

Predominantemente hiperactivo-impulsivo

  • La mayoría de los síntomas (seis o más) se encuentran en la categoría de hiperactividad- impulsividad.
  • Se presentan menos de seis síntomas de inatención, aunque esta puede estar presente en cierto grado. 

Predominantemente inatento

  • La mayoría de los síntomas (seis o más) se encuentran en la categoría de la inatención y se presentan menos de seis síntomas de hiperactividad- impulsividad; aunque también puede estar presente hasta cierto punto.
  • Los niños que tienen este tipo no suelen demostrarlo, o pasan por dificultades para llevarse bien con otros niños. Pueden mostrarse tranquilos, aunque esto no quiere decir que estén atentos a la actividad que puedan estar realizando. 

Por ello, es posible que los padres y maestros pasen por alto la conducta de inatención.

Combinación hiperactivo-impulsivo e inatento. 

  • Están presentes seis o más síntomas de inatención y seis o más síntomas de hiperactividad-impulsividad. 
  • La mayoría de los niños padecen el tipo combinado de TDAH.

Actualmente, el trastorno de déficit de atención e hiperactividad es considerado como un trastorno común pero complicado, ya que tiende a ser diagnosticado prematuramente y sin mayor evaluación; como padres, tíos, abuelos o hermanos, estar informados es importante, recuerda siempre buscar la opinión y el diagnóstico de un profesional. 

Referencias

Corrales, M (2022). Breve recorrido por la historia del TDAH. Recuperado de: https://tdah.som360.org/es/articulo/breve-recorrido-historia-tdah

DSM-IV-TR workgroup. The Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders, Fourth Edition, Text Revision. Washington, DC: American Psychiatric Association.

National Institute of mental health. Trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH). Recuperado de: https://www.ocecd.org/Downloads/adhd_booklet_spanish_cl5082.pdf

Real Academia Española. (2014). Diccionario de la lengua española (23a ed.).

Tudela, P. (1992). Atención. En J. Mayor y J. L. Pinillos, (Eds.), Tratado de Psicología General. Vol. 3, Atención y Percepción, 119-162. Madrid: Alhambra. 

¿Inmadurez o TDAH en adultos?

Iremos directo al punto en este tema, para la tranquilidad de las personas que crean que tienen el trastorno de déficit de atención e hiperactividad (TDAH), o en el caso de que tengan la sospecha de que lo tenga algún familiar o conocido. Como bien sabemos, esto es solo una guía, pues el correcto diagnóstico se hace con apoyo profesional.

Hay muchas personas que tienen más problemas que otros para adaptarse a los múltiples requerimientos que, actualmente, pide la sociedad con el propósito de considerarnos “eficientes y eficaces”. Especialmente cuando se presenta inatención, impulsividad, pereza constante, movimientos acelerados en extremidades, etc., será oportuno leer el artículo.

Veamos el caso de Angela: ella habla sobre su hermano:

“Emmanuel es un joven de 24 años, apenas puede hacer un quehacer del hogar y demora en ello, como si estuviera distraído todo el tiempo, creo que lo hace a propósito”.

“El otro día, le conté un problema que estaba pasando en mi trabajo y no me dijo nada, no escuchó nada de lo que le dije, es un egoísta”.

“Emmanuel no tiene constancia para trabajar, para metido en su cuarto por horas mirando la televisión, definitivamente es inmaduro”.

En este caso podremos entender la molestia de Angela, si su hermano fuera una persona libre de trastornos diagnosticados sería válido atribuirle inmadurez, pero no el caso, Emmanuel tiene TDAH.

Ilustración no. 1

No se estableció clínicamente la existencia del TDAH adulto hasta el 2014. Eso hizo muy difícil que un profesional pudiera contemplar la existencia del trastorno en dicha etapa de la vida; y que los infantes y adolescentes que habían sido diagnosticados se descolgaran de la sanidad pública, sin obtener un seguimiento en la vida adulta (Top Doctors España, 2022).

Es importante recordar el listado de los criterios diagnósticos para el TDAH según el DSM-5. Incluyen nueve signos y síntomas de falta de atención y nueve signos y síntomas de hiperactividad e impulsividad. El diagnóstico con estos criterios requiere cinco o más síntomas y signos de un grupo o de otro. Además, se necesita que estos síntomas estén presentes durante un periodo mínimo de seis meses, que estén presentes desde antes de los 12 años de edad, que se den en al menos dos contextos de su vida (familiar, social, laboral, etc.), y que haya una interferencia clara en su funcionamiento cotidiano (Top Doctors España, 2022).

Criterios de hiperactividad/impulsividad

1. Mueve o retuerce nerviosamente las manos o los pies, o no se puede quedar quieto en una silla.

2. Tiene dificultad para permanecer sentado.

3. Corre o trepa de manera excesiva (agitación extrema en adultos).

4. Incapaz de jugar o de ocuparse tranquilamente en actividades recreativas.

5. Actúa como si lo impulsara un motor.

6. Habla en exceso.

7. Responde antes de que se haya terminado de formular las preguntas.

8. Dificultad para esperar o tomar turnos.

9. Interrumpe a los demás cuando están hablando.

Criterios de inatención

1. Falla en prestar la debida atención a los detalles o por descuido se cometen errores en las tareas escolares, en el trabajo o durante otras.

2. Tiene dificultades para mantener la atención en tareas o actividades.

3. Parece no escuchar cuando se le habla directamente.

4. No sigue las instrucciones y no termina las tareas escolares, los quehaceres o los deberes laborales.

5. Tiene dificultad para organizar tareas y tiempos.

6. Evita, le disgusta o se muestra poco entusiasta en iniciar tareas que requieren un esfuerzo mental.

7. Pierde cosas necesarias para tareas o actividades.

8. Se distrae con facilidad por estímulos externos (para adolescentes mayores y adultos, puede incluir pensamientos no relacionados).

9. Olvida las actividades cotidianas.

Ilustración no. 2

Como hemos podido apreciar el TDHA, a grandes rasgos se centra en una inatención en forma constante, y esto es el causante de llevar una vida desorganizada; por tanto, estas personas son más proclives a presentar adicciones, peleas en la calle, atrasos en estudios, despidos en trabajos, etc.

Debemos destacar que los individuos que lo padecen suelen ser muy inteligentes, por la forma en que fue constituido su cerebro, los hace pensar de manera diferente a los demás.

Son muy audaces, pueden asombrar con alguna cualidad artística; son muy graciosos, buenos para improvisar, por ejemplo; destacan en los deportes y cualquier actividad que requiera de una rigurosa minuciosidad; por su enfoque de atención magnificada, pueden ser buenos relojeros, buenos reparadores de celulares, etc.

Como ayudar a un adulto con TDAH:

  • Primero debemos empaparnos con toda la información a nuestro alcance, para estar más seguros de un posible diagnóstico.
  • Llevar al familiar a un psiquiatra, para que pueda determinarse con seguridad si posee dicho trastorno, y le brinde el tratamiento debido.
  • Las personas con TDAH, necesitan mucha contención por parte de la familia, pareja, y personas que entiendan su condición, para no juzgar. Ya que, cuando se hace esto, se pueden cerrar más en sí mismas, ser calladas y no comunicar ningún malestar durante mucho tiempo, haciendo la convivencia mucho más difícil.
  • Hacer entender al paciente que esto no es por su culpa, pues solo es una condición que se dio en su cerebro desde el nacimiento. De padres con TDAH, es probable que uno de cada cuatro hijos presenten el mismo trastorno.
  • Estas personas solo escuchan cuando verdaderamente se les habla con amor y con conceptos sencillos que puedan asimilar.
  • Hacer ejercicio con ellos, acompañarlos en sus actividades más difíciles, como trámites, colas, etc. puede ayudarlos mucho a sentirse más seguros.

La detección temprana de este trastorno ayudará mucho, es verdad que no necesariamente bajará la intensidad de los síntomas; pero sí se contribuirá a aprender a vivir con esta condición, y no dejar que afecte en otras esferas sociales del paciente, ya que el mismo podría ser muy autodestructivo.

ilustración nro 3

 ¿Porque no se focaliza la atención?:

Suena en mi cabeza lo siguiente: “No hay memoria sin atención”, es así como podría argumentar que, en los individuos con TDAH, su inatención es una protección para no tener recuerdos. Me parece interesante como ciertas áreas del cerebro pueden funcionar para lo que cada persona es capaz de soportar.

Aún continúan los estudios para saber con más certeza el origen del trastorno, pero por ahora solo podemos tener paciencia, amor y contención.

Referencias

Moya, I. [Top Doctors España]. (2022, septiembre 20). TDAH en adultos: «Existen muchas personas sin diagnosticar» – Entrevista Isabel Moya | Top Doctors [Archivo de video]. https://www.youtube.com/watch?v=2q835jtGXUk