Hace un par de semanas fue el Día de San Valentín o el Día del Amor. Cuando iba camino al consultorio, pude visualizar en las calles una gran cantidad de comercios que vendían objetos relacionados a esta fecha, como globos, flores, chocolates, peluches, entre otras cosas. También vi parejas de enamorados que se hacían más “visuales” en este día. Además de los especiales que había tanto en la televisión como en plataformas digitales, todo lleno de películas románticas o las romcoms clásicas y nuevas, todas alusivas al amor romántico o de pareja. Todo esto me hizo pensar en cómo pueden llegar a vivir esta fecha las personas solteras (que no quieren estarlo), algo que puede llegar a ser difícil y que, personalmente, conozco.
Llevo soltera un aproximado de cuatro años, de los cuales los tres primeros realmente quería estar en una relación, lo cual obviamente no se dio. Fue en el último año —o incluso en los últimos meses— que empecé a “amistarme” con la idea de estar soltera; y es algo que ahora me llena de paz y tranquilidad, llegando a amar mi soltería y mi espacio. Más tuvieron que pasar tres años para poder sentir esa paz que tanto anhelaba, y, en un momento, pensé que una pareja me podía o tenía que dar, porque realmente existe diferencia entre estar soltero y feliz a estar soltero y sentirse desolado.
En alguna oportunidad, en una reunión entre amigos, recuerdo una frase que alguien dijo: “pero bueno, algún día me tendré que enamorar, no puedo ser feliz para siempre”, en su momento todos rieron. Ahora analizo un poco más a fondo esa frase, y, en realidad, esta persona estaría diciendo, de manera objetiva, que estar enamorado es ser infeliz y estar soltero es estar feliz, como si fuera una regla. Claro que hay personas que estando en pareja son infelices y personas solteras que son felices, como también lo contrario, es decir, el estar en pareja o estar solteros no nos garantiza la felicidad, sino desde qué punto nosotros decidimos relacionarnos.
Retomando lo anterior, la diferencia más grande que viene entre la desolación en la soltería y una soltería feliz, es pretender que necesitamos una pareja. Entendamos “necesidad” como “algo que el ser humano requiere de manera indispensable para permanecer vivo” (Dorsch, 1991), como lo sería el respirar, el comer o el dormir. Muchas personas sienten que necesitan a una pareja para ser felices; incluso nos han vendido el cuento de “la media naranja” o “el alma gemela”, y que, si no lo conseguimos o no lo encontramos, estamos incompletos, y no hay peor mentira que ello.
Absolutamente todo sobre el amor romántico que se nos vende en la televisión, películas, canciones, poemas, etc., nos lo muestran con un matiz muy grande de drama; y lo peor de todo es que varios de nosotros nos hemos comprado ese cuento sobre el amor de pareja, e incluso aspiramos a tenerlo.
Diario de una pasión (2004). New Line Cinema.
Por ejemplo, en la película, Diario de una pasión o El diario de Noah, nos presentan a Noah como un joven que se enamora de Allie, y hace de todo para conseguir su atención y amor, cuando, en realidad, la manipula. Por ejemplo, en la escena en la que se queda colgado de una rueda de la fortuna, amenazando con lanzarse si ella no acepta salir con él.
Entonces, la primera cita que ellos tienen fue porque Allie fue coaccionada y no porque fuera 100 % consensuada. Después en la película, se ven bastantes discusiones, drama y mucha pero mucha manipulación. Un gran número de personas piensan que el amor de pareja realmente es así, y como dije anteriormente, no hay nada más alejado de lo que es un amor sano a eso que nos pintan.
La canción de Pat Benatar, Love is a Battlefield (El amor es un campo de batalla), literalmente dice que el amor es luchar, y, por cultura general, sabemos que una lucha o una batalla conlleva pérdidas y posibles muertes. Incluso hay frases como esta: “si amas a esa persona, lucha por ella”. Dicha expresión nos haría tergiversar lo que sería estar en una relación sana, porque, a veces, ese “luchar” involucraría perdernos a nosotros mismos para amar a la otra persona, entonces, ¿por qué tendríamos que “luchar” por alguien? Sería más sano el poder trabajar por una relación de pareja en la base del respeto, compasión y límites saludables. Porque, en efecto, una relación sana necesita de límites claros para poder respetar la autonomía, valores e integridad de cada individuo dentro del vínculo de pareja.
Por otra parte, nos pintan también la idea de que, para poder tener una relación sana, tenemos que “sí o sí” amarnos a nosotros mismos, nuevamente, como si esto fuera una regla. Si bien es cierto que el amor propio constituye uno de los fundamentos de una relación de pareja sana y sólida, no es un lugar o una meta a la cual se llega, sino que es el camino que día a día transitamos, es decir, hay que entender que incluso amarnos a nosotros mismos de manera incondicional, a veces, es complicado, y, más allá de aceptarnos incondicionalmente, se trata de ser compasivos y respetuosos con nosotros mismos y con nuestros procesos; y, adicional a ello, también hay que saber que, independientemente del camino del amor propio en donde nos encontremos, merecemos ser amados, pero nadie puede dar lo que no tiene.
Si nuestra búsqueda de pareja se da desde la necesidad, hay que tener por asegurado que vamos a sufrir, es dar un paso hacia ser dependientes emocionalmente de otra persona, y caer en un ciclo eterno de manipulación. Más si decidimos relacionarnos desde la madurez, porque la otra persona nos motiva y nos inspira, la probabilidad de que esa relación sea sana y fructífera será mucho mayor, claro que se necesita trabajo, puesto que el amor no se encuentra por arte de magia, sino que se construye.
El deseo de estar en una relación de pareja es algo completamente válido, pero tenemos que empezar a cuestionarnos desde qué punto queremos estar con alguien, ¿cuál sería el objetivo de estar en pareja?
Referencia: Dorsch, F. (1991). Diccionario de psicología. Barcelona: Herder.
Hoy desaprenderemos las experiencias pasadas y descubriremos cómo es el «ejercicio de la soltería», ese que no se juzga por la sociedad, ni por uno mismo, y que además, no se encadena a la memoria de una realidad ya lejana que no existe.
Hagamos un repaso leve, en la primera parte, encontramos las diferentes relaciones y formas de pensar de una serie de individuos, los cuales, gracias a sus trampas vitales buscaban en el otro un cobijo idóneo, un bunker anti-sentimientos para escapar de sensaciones nuevas. Al mismo tiempo, había otros atrincherados en la poderosa fantasía de que preferían la soledad porque así se evitaban inconvenientes; nada más lejos de la realidad, pues, la soledad y la fachada de mentiras que esta yergue ya los había embebido.
¿Por qué duele tanto separarnos?
Juguemos un poco con la imaginación. Identifica ese supermercado que tiene todo, carnes de primera, verduras frescas, frutas de temporada en excelente estado, electrodomésticos de última generación y con fascinantes cuotas de pago, al mismo tiempo, la atención es genuinamente agradable, pero, sin llegar a la servidumbre. Con semejantes instalaciones, ¿buscarías otro establecimiento comercial? Raras veces podemos decir que sí. Esto es lo que precisamente sucede con el amor borracho, donde se desborda la satisfacción por un solo elemento, porque ya la persona no existe, nuestra mente lo ha transformado en ese satisfactorio centro de placer, al que ya conocemos en días malos, el que podemos encontrar como refugio de lava en momentos cálidos y, por sobre todo, como ese techo que tras la tormenta de la cotidianidad nos da refugio. ¿A qué duele despegarse de esa idea?
Cuando distorsionamos el amor y lo volvemos un mecanismo de satisfacción plena, nos desdibujamos, nuestra existencia gira en torno a un eje que no es estable ni perennemente fiel, porque ningún ser humano está dispuesto a eso, a menos que así lo decida, y esa elección es diaria y a cada instante. ¨Pero, el humano necio y enjuto se empeña en creer que si será así y se intoxica con el «para toda la vida», borrando del horizonte el futuro cambiante.
Por estas razones, separarse es una quimera. Despegar al debilucho de la botella de agua por la que da su vida por un sorbo más, así sea de poca calidad es una cuestión que le rompe y destruye.
Entendiendo el cataclismo
Si enlistamos todos los apelativos o frases con los que se describe la soltería, de seguro acabaríamos mas tarde que temprano, sin embargo, vamos a mencionar algunos de la mano de Cañedo (2022):
«Dulce tesoro que esconde tranquilidad».
«Al fin tiempo para mí».
«Ya no dependo del amor de otro».
«Puedo seguir mis sueños».
«Ahora soy rica, soy soltera».
«En relación, pero con la libertad».
«Vivir bajo mis términos».
Detente. ¿No te parece curioso que estas ideas maravillosas no estén unidas a las de una pareja? ¿Qué clase de relaciones has tenido que crees que amar a otro implica adherencia y un falso sometimiento?
El sentimiento de declive es normal, en tanto podamos apreciarlo como una tristeza que envuelve el duelo de haber perdido una relación. Inclusive, te invito a hacer inventario sobre aquello que posiblemente sientes que ya no está:
Pérdida del sentimiento de cercanía.
Pérdida de un compañero a quién preguntarle cómo está.
Pérdida de una realidad en conjunto con alguien más.
Pérdida de identidad, no se quién soy.
Pérdida del amor, creer que ya no hay para nadie más.
Pérdida de la noción del sentido de vida: ¿Qué haré de mi vida ahora?
Pérdida de gusto sexual. Si no es con esa persona ya no tiene caso.
Pérdida del gusto por vivir.
Como vemos, el sentimiento de declive es total, arrasa con todo lo que la persona concibe como propio, resultando en una amarga realidad cuyas paredes estaban construidas en torno a otro. Por esto y más ideas distorsionadas, la soltería resulta un precio demasiado alto que muchas personas deciden no pagar, concibiendo este estado como un castigo.
Revisa las trampas de conejo, cuidado con caer en ellas
¿Qué hice de más? ¿Qué tanto diste que te desdibujaste y perdiste la esencia de quién eras?
¿Qué hice de menos? Hazte responsable de las actividades que dejaste de lado en pareja o en soledad y que pudieron significar un paso más hacia la insatisfacción.
¿Alguna vez culpé al otro sobre lo que sentía? Lo que surge de ti es cosa tuya. ¿Cómo pudiera algún otro repararlo, si es algo que es de tu entera responsabilidad?
Yo aguanto, yo me desdibujo, yo me sacrifico. Si consideras que amar es sufrir en cada paso de la construcción de la relación, el no tener por quién sufrir implica un dolor de cabeza más que un alivio, te adaptaste a la tristeza como forma de amar, y resulta que esto, no es amor.
Preguntas importantes: ¿Qué hago para reconstruir después del cataclismo?
Nilda Chiaraviglio en una de sus conferencias mencionaba, a grandes rasgos, lo siguiente: Cuando me separo y sufro, el dolor del rompimiento es natural, es una manifestación profunda de incomodidad, tristeza, muchas veces inclusive de frustración, pero, si esto se profundiza y estos embates perduran; entonces, ya no hablamos de dolor por la separación en sí, aquí, hablamos de nosotros mismos, profundizando en el dolor y regodeándonos en él sin querer (queriendo).
Partiendo de este punto, cabe preguntarse: ¿Sí yo amé así y este es el resultado cómo elijo amar ahora? Aquí, cabe acotar, que amar es un verbo que involucra acciones. Entonces, reflexiona: ¿Cuáles serán tus nuevas medidas para activar un amor sano y que provea bienestar en lugar de remover carencias?
Además, ¿cuál es el concepto de amor que voy a elegir para mi vida? Es decir, ¿cómo decidiré cuáles serán las pautas de amor que el otro establecerá conmigo?
¿Cómo amo? ¿Qué me gusta hacer? ¿Qué hago cuando digo que voy a amarte? ¿Qué cosas me harán reforzar la idea diaria de que el siguiente día lo quiero pasar contigo? Y, muy importante, ¿cómo me gustaría que me quieras?
Las relaciones se construyen, pero, antes de colocar los primeros cimientos con otros, construye en ti mismo la base que soportará los obstáculos que puedan presentarse, instruye en ti mismo el marco para navegar a puerto seguro cuando creas que el clima afuera es desfavorable. La tristeza, aunque ahora no lo veas, trae este regocijo que parece mínimo al inicio, y es el de tener un espacio reflexivo, un comodín antes del exterminio de toda esperanza, alzar la vista y querer vivir sabiendo que el dolor se disipará porque se están tomando acciones para ello.
¿Para qué sirve el dolor de no estar en una relación? Para enterarme que necesito reencontrarme y reaprender a sentir lo que significa tenerme para mi, de forma genuina y no por partes. Redescubrirme.
Carta a la soltería, lo que quiero escuchar y quiero saber y no me animo a preguntar
Referencias
Cañedo, C. (2022, 24 junio). 30 frases sobre la soltería que te inspirarán. Cosmopolitan. https://www.cosmopolitan.com/es/sexo-amor/amor-pareja/g38854642/mejores-frases-solteras/
Chiaraviglio, N. (2022). Link de video no disponible [Vídeo]. Conferencia privada derivada de la página web: https://www.nilda.com.mx/
¡Ey tú!, no te voltees que vengo a encararte, tal como lo hace tu tía Chona en Navidad, logrando incomodarte, preguntándote por tu vida amorosa frente a todos, sí, esa seré yo.
¿Cuándo fue la última vez que saliste con alguien? Reformulo, ¿cuándo fue la última vez que te depilaste antes de salir con alguien? Sé que sonríes… Pero, antes que respondas, te tengo otra pregunta, ¿cuándo fue la última vez que sentiste atracción por otro y que además, ese otro, también quería algo contigo? Porque una cosa es querer a Cillian Murphy en Peaky Blinders y otra muy distinta, es querer a Fulanito Normalis ¿Entiendes? Y, finalmente, ¿cuándo fue la última vez que viste el amor como una oportunidad de alegría y estabilidad que también suma en el abanico de instancias de la vida? Se que está pregunta es rebuscada y larga, pero, te la puedo sintetizar: ¿Cuándo fue la última vez que contemplaste el enamorarte? ¡Auch! Eso fue requete incómodo; lo percibo hasta aquí, y no es para menos, ya te explicaré el porqué.
En resumen, lo que veremos en las siguientes líneas es la típica reunión de patas después del trabajo, un viernes por la noche, conversando, algunos pesadumbrandos y otros fingiendo desinterés sobre sus truculentas vivencias amorosas. Aquí, notaremos los vaivénes sociales de cómo se aprecia la soltería, aún en estas épocas de Tinder y Grinder, dónde, pese a hablar libremente de ellas, más se sobrepone la idea de la hipocresía, de que sí no estamos acompañados, estamos en la goma. ¡Vamos!, que hasta el amigo vikingo (por lo de la cornamenta, nada que ver con virilidad o ser pelirrojo) tiene más valor social “porque está con su esposa pese a todo” que ese amigo solvente en casi todo pero que a sus 46 años sigue soltero ¿será gay?
Este y otros prejuicios sobre las personas solteras los estaremos develando en está primera parte. Y, al mismo tiempo, te entregaré par de luces necesarias para que descubras por qué estás soltero y para qué es útil estarlo, tanto como estar en pareja. Así que empezamos.
En las mesas del bar en Cercado, están todos los de la oficina reunidos, más aquellos dos ingenieros municipales que, para evitar la convivencia fatídica de sus familias, aplazan unas horas el llegar a casa y desenfundan la tarjeta para apañarse con unos cuántos tragos de “lo de siempre”; nótese el hábito.
Quién habla, es una libélula que de forma insospechada entre la nicotina revolotea y escucha. Chisme gratis, aquí se los cuento.
Abandono: “la relación es estable, nos entendemos bien, pero seguro alguna bandera roja saldrá y nos dejaremos”.
Martina, quién se pedía siempre una piña colada baja en alcohol se quejaba nuevamente de su suerte en el amor. Su herida de abandono la llevaba a pensar que todo el mundo la iba a dejar. ¿Te ha pasado algo similar? Cuestiónate, pero, sigamos echándole un ojo a lo que ella decía.
Sobre esto último, solía agregar:
Todos los amigos la ven con una cara suspicaz, Martina suele quejarse cuando la relación pasa a estabilizarse, para ella, sus señales de alarma son el crecer en rutinas de parejas, no tolera que la atención no vaya tras de sí, le disgusta el sentirse sola cuando se queda consigo misma por “demasiado tiempo” que a veces, puede ser una ida a la ducha por más de una hora. Si había algo que especialmente le parecía mortal, era no sentir atención en un evento, y no es para menos, sus padres, quienes la visitaban casi a diario en su casa, la tratan como la esquirla más dorada de la casa, nunca aprendió a manejar las dificultades de la vida sola, al contrario, siempre había un apoyo paterno.
¿Te suena? estas vivencias son muy comunes, y nos invitan a reflexionar:
● ¿Mi deseo de pareja es para sentirme unido a alguien y así sentir confort?
● ¿Exijo tiempo de calidad exclusivo sin miramientos de cómo está la otra
persona solo para satisfacerme?
● ¿Prefiero tolerar abusos e irrespetos para no estar solo frente a otros, y conmigo mismo?
Dependencia: “ojalá esto se de, he pasado demasiado tiempo solo y ningunase queda al final, necesito que esta vez funcione, lo necesito”.
Marco, es un joven políglota, excesivamente amable, digno ejemplar de la vieja escuela de llevar serenatas, dar detalles costosos y sobre todo, esa cualidad tan suya de cercenarse un brazo sí hace falta, todo, por su chica. Para él, no hay medias tintas, o lo da todo, o no da nada. Y esto, no tiene que ser recíproco, con que lo “aguanten” tal como él dice, es suficiente. Su relato inicia así:
Tales palabras envueltas en miel son típicas de Marco, independientemente de que las hayamos escuchado con las últimas tres chicas anteriores, él las sigue repitiendo, parece que no se da cuenta que lo que busca es una compañera formidable que lo acepte como una diosa soberana y contemplativa donde él es el máximo súbdito a costa de su propia piel, algo así como un Smithers promedio.
Si bien su armadura es sólida en lo que trabajo y bienes se refiere, su personalidad pende de un hilo. No gusta de salir solo a menos que sea con alguna de sus chicas o con el grupo de amigos, si va a tomar una decisión respecto a su vida todos se enteran, incluida su pareja, por más reciente que sea. Para él, cada proceso de alternativas tiene que ser sometido a votación, el sentimiento de incompetencia que lo envuelve es masivo y empeora cuando se suma a la necesidad estrecha de que debe conseguir a una mujer cueste lo que cueste.
Los preguntas que vienen al caso con una situación así, serían algo como:
¿Qué tan cómodo es para tu vida el sentirte como el pequeño de la casa?
¿Te gusta que otros tomen decisiones por ti o simplemente crees que eres un incompetente perdido?
¿Qué tan a gusto te sientes de hacer cosas distintas, crees que tu configuración para el amor es la idónea en todo momento y circunstancia?
Normas inalcanzables: El desgaste. «No estoy seguro si ella me querrá.Trabajo, soy independiente, vivimos con nuestros gustos, pero, algo falla, creo que nofuncionará si no me esfuerzo lo suficiente esta vez».
Erick, es ese hombre que cuando pasa deja una estela aromática que provoca muchas miradas con sigilo para contemplar con detenimiento tal huracán. Sin embargo, muchas de sus noches son una eterna tonada sobre una queja respecto a sí mismo y lo insuficiente que se siente respecto a su vida social y amorosa.
El portentoso Erick está encerrado en las normas inalcanzables, alli, ha construido una cárcel en la que cree que esforzándose lo suficiente va a conseguir bienestar no sólo para él mismo sino para todos en su sistema, engañándose con que la última tarea es el último esfuerzo, sin darse cuenta que simplemente abre una puerta más hacia una nueva meta, enrrollándose así en una serie de objetivos que no tienen fin y que nunca terminan de satisfacerlo con el agravante extra de que su sistema lejos de mejorar, se deteriora progresivamente. Bajo esta premisa cabe preguntarse:
¿Qué tan dispuesto estás a callarte con tal de quedar bien con otros?
¿El amor que recibes está condicionado a lo que das, casi siempre?
¿Cumplir con las expectativas de otros es tu prioridad?
Grandiosidad:«bueno, necesito un verdadero hombre, ¿sabes?, ese quiénpueda darme lo que yo necesito y cómo lo necesito. No soy quisquillosa, sólopido lo que me corresponde y que además, lo hagan bien. Mis padres nocriaron a una mediocre».
Esta señorita es Patty Velásquez, de los de Velásquez de Vallecito, ojo no te confundas, porque esta mujer es capaz de encender su furia en tu contra. Y no es para menos, su familia, especiales reforzadores sociales, la han acostumbrado a ejercer el hábito de la exigencia, incluyendo el amor. Su madre, la señora intachable y sobria, siempre ocupa la seccion de sociales con su marido «es mi deber acompañarlo. Detrás de un gran hombre de negocios, hay una mujer que decidió quedarse cómodamente en casa», solía decir con cierto aire de resignación, dichos valores fueron transmitidos a sus hijos. Por tales motivos, cabe preguntarse:
¿Las relaciones amorosas qué son para ti, una consolidación de un estatus perdido o por obtener?
¿Las relaciones son para ti un deporte de caza que cesa cuando ya tienes el «objetivo» / «trofeo» entre tus manos?
¿Para ti, las gratificaciones en pareja deben ser siempre inmediatas y nunca construidas en plazos por ambos?
Subyugación: «mi matrimonio genial, ciertamente he cedido algunas cosas,pero es lo normal ¿no? Prefiero que ella tenga la carga de decisiones, asíestoy tranquilo. En serio.»
El lacónico Felipe siempre dubitativo e íntimo en compartir ideas y formas de ver la vida con Marco, después de unos tragos se anima finalmente a apuntar sobre sus ya pesados 20 años de relación marital, comenta lo siguiente:
Nuestro Felipe, es el típico personaje que agacha la cabeza cuando sus defectos son dichos a viva voz, como animalito en problemas rehuye de todo conflicto, nunca confronta, encara ni resuelve, todo engulle, para, finalmente, sacarlo como si mordiera la queja y refutando toda posibilidad de mejora, está subyugado y parece que su concepto de las relaciones de pareja es rendirse al fuerte, ese, a quien él mismo dotó de tal poder que se le ha escapado de las manos y no encuentra forma de escapar, consiguiendo en su celda un paraíso evasor de responsabilidades. ¿A quién te recuerda?
¿Cuántas de tus relaciones amorosas o afectivas han perdurado sólo porque tú te callas y permanecer subyugado al otro?
¿Permites que te controlen?
¿Doy más a los otros de lo que ellos me devuelven/me demuestran?
Vulnerabilidad: «no se en qué limbo estoy, a veces nos vemos y la pasamosbien, pero él a veces me aleja, luego, quiero irme a mis vacaciones y conocera otros hombres y él casualmente regresa respondiendo alguna publicación en Instagram, siento que si hablo de lo que siento por él, me rechazará».
Raúl está en una encrucijada respecto al esquema de vulnerabilidad, sabe, porque se lo han enseñado, que necesita compartir su vida con alguien. Más que por gusto, por miedo a estar desamparado. Sí bien gusta de coquetear y salir a buscar amores, se consume en la nada que sostiene con su «casi algo» con el que lucha por concretar y descifrar con base a likes y los encuentros fugaces que de madrugada concerta el otro, quién, sin miramientos lo llama, ilusiona y se desvanece. Lo curioso, es que pese a sus estrategias de «cacería» no logra desengancharse, o, al menos, decir lo que piensa, se acostumbró a estar presto a todo y para todos, él, yace olvidado de sus propias prioridades. Raúl, que te parece si:
¿Acaso estás esperando que tu pareja sea el superhéroe que carga feliz con todas las decisiones e inclusive, con tu vida?
¿No puedes tolerar tus propios temores e inseguridades y buscas quien se haga cargo de ellos, pero, irónicamente encuentras a personas ajenas a esto?
¿Te molesta tu propia inseguridad, rehúyes de estar contigo mismo y verte vulnerable, prefieres la coraza del indiferente, pero, que sufre en soledad?
Fracaso: «para qué hacerme ideas sí no estoy segura de que funcionará, esdecir, mira a ese chico, ¿Qué puede darme que yo no pueda brindarme a mi misma? definitivamente es una pérdida de tiempo porque con él no funcionará… igual que con los otros 22 chicos anteriores.»
Paula, derrotada por el simple hecho de existir, finalizaba la ronda de tragos explicando casi que a modo de excusa, porqué seguía soltera:
Como vemos, las ideas distorsionadas de Paula llegan de una voz muy extendida, muchas son las personas que como ella se refugian en prejuicios respecto a un género. Por otro lado, es palpable su coraza antipersonas, que esconde simplemente un anhelo hueco que no soporta aceptar, engañandose a sí misma explicándose que toma la decisión correcta apartandose o huyendo antes que otra persona pueda sí quiera reaccionar e intervenir, para ella las relaciones son unidireccionales: sólo ella siente y decide entre quedarse o no.
Para Paula y su herida de fracaso:
¿Qué tan frecuente te sorprendes desvalorándote a ti o a otros?
¿Te comparas respecto a las relaciones fallidas o exitosas de los demás?
¿Prefieres mentirte sobre tener una relación porque así no lidias con la idea de construirla con otro?