Pedir ayuda no es motivo de vergüenza

Llegar a un punto en el que ya no puedes más… Llegaste a tu limite y en ese camino, te rompiste e incluso te hartaste de todo, del mundo, del trabajo, de la familia, de la pareja, de todo. Muchas veces, debido al orgullo al miedo al rechazo y a la burla, o por la creencia de que debemos resolverlo todo por nosotros mismos. A menudo, intentamos demostrar que somos fuertes y que podemos con todo, sin la ayuda de nadie; pero en realidad no es así, buscar el apoyo es necesario.

Es completamente normal querer y necesitar apoyo, no hay nada vergonzoso en pedir ayuda y empezar a aceptar que somos humanos, que todos sentimos miedo, cansancio, enojo, resentimiento, frustración, decepción, etc. Frecuentemente, escuchamos decir —y quizá ya nos dijeron— frases como: ¡no es para tanto!, ¡ya supéralo! Pero sanar toma tiempo, se puede tener recaídas y cada uno lo vive diferente, no permitas que aceleren tu proceso de sanación. Además, pedir ayuda no es sinónimo de debilidad es un acto de valentía.

En Perú, de enero a julio del presente año, los diferentes establecimientos del Ministerio de Salud (Minsa) atendieron 911,330 casos por trastornos de salud mental y problemas psicosociales. En los cuales, las patologías más frecuentes figuran la ansiedad (231 874), depresión (139 121), síndrome del maltrato (132 980), trastorno emocional y del comportamiento en la niñez y adolescencia (111 364) y trastorno del desarrollo psicológico (109 679), entre otros.

Las enfermedades mentales como la depresión, la ansiedad y los diferentes trastornos puede afectar cómo te sientes, como piensas y hacer más difícil tu quehacer cotidiano. Es por ello que la salud mental es fundamental, para formar vínculos saludables, manejar el estrés, trabajar de forma productiva y vivir de forma plena.

¿Cuándo pedir ayuda?

Si reconoces que no te sientes bien: Si experimentas alguno de estos síntomas y no desaparece después de algunas semanas, podría ser el momento de buscar ayuda:

-Te sientes triste, sin esperanza o irritable.
-Sientes una ansiedad que no desaparece (esto puede incluir sentirse tenso, nervioso o inquieto, y tener aceleración de la frecuencia cardíaca).
-Has perdido interés en las actividades que antes disfrutabas.
-Te sientes sin energía, con pereza o cansancio.
-Tienes problemas con el sueño (no duermes lo suficiente o duermes demasiado).
-Haz tenido cambios en el apetito y el peso.
-Haz pensado en hacerte daño.

Pedir ayuda me hace ser justo conmigo mismo, ya que me enseña a mirar dentro de mí y apreciar mis debilidades y mis miedos, pero también mis capacidades, mis recursos y mi habilidad para llevar la vida que quiero llevar.

¿Cómo ayudar a quien no pide ayuda?
La ayuda psicológica continúa siendo un tema tabú en nuestra sociedad: los problemas mentales se asocian erróneamente a persona débiles o necesitadas, y muy poca gente se atreve a hablar abiertamente sobre sus percances de salud mental. Para poder ayudar a una persona que no quiere ayuda es importante que, ante todo, practiques la empatía. Aprender a ponerte en su lugar es esencial para que puedas apoyarla realmente. No debemos imponernos, ni forzarla a que esté mejor, porque si no lo está, no lo está. Que sienta que le brindas tu compañía, pero de forma respetuosa: -Manten una actitud empática.
-Ponte en su lugar.
-Recomiéndale ir a un terapeuta.
-Demuéstrale que es una persona importante para ti.
-Tiéndele la mano para que sepa que cuenta contigo.

Todos enfrentamos desafíos y es natural necesitar el apoyo de otros en algún momento, no estás solo/a. Empecemos a hablar de nuestras emociones. Pero también es importante que respetes tus momentos de soledad e intimidad. Muchas veces, si estamos pasando por una mala época, no nos apetece estar con gente. Sin embargo, si esto es demasiado frecuente, es necesario que busques apoyo psicólogo para evitar que la situación empeore todavía más.

Y en cuanto a la ayuda al otro, tu papel, como amigo/a, deberá ser estar a su lado, estar pendiente de esa persona, pero sin presionar. Así es como realmente la ayudarás.

Referencias

https://www.gob.pe/institucion/minsa/noticias/814543-casi-un-millon-de-casos-de-salud-mental-atendidos-en-diversos-establecimientos-del-minsa

https://magazine.medlineplus.gov/es/art%C3%ADculo/getting-help-for-mental-health

https://www.psicologia-online.com/como-ayudar-a-una-persona-que-no-quiere-ayuda-71.html

https://www.lavanguardia.com/vida/junior-report/20220125/8009869/pedir-ayuda-salud-mental-profesionales.html

Las emociones son simples: Es tal y como tú las quieras ver

¡Muchas veces se habla de las emociones, de su importancia y de cómo llegar a entenderlas sin morir en el intento! Y es que se hacen complejas cuando nos autosaboteamos, ¡si! ¿Nos autosaboteamos constantemente? Ya había mencionado este tema en mi artículo anterior, pero hay mucho por aprender aún.

Como sabemos, las emociones tienen una base neuronal, que involucra un proceso químico del cerebro con lo que uno no puede lidiar en ciertas ocasiones. Entonces, con esta premisa, no valdría bien, ¿no culpabilizarnos por cómo nos sentimos? No queremos derramar ni una lagrima en el afán de proteger nuestro ego, orgullo, prejuicios, comentarios de otros, etc. En muchas sociedades, hasta la fecha, esto se ve mal. ¿Pero qué es una lágrima, un arranque de ira sino una emoción vivida con intensidad? Si pudiéramos ver el arte, la belleza en lo trágico, en el drama, aceptaríamos más fácilmente todo tipo de emoción.

Ilustración 1: Drama

La vida tragicomedia:

Quien piensa que vivir sin emociones sería vivir, pues tiene un pensamiento muy lógico; es decir, imagínate vivir sin dolor, sin angustias, sin alegría, todo tranquilo en orden, pues lo pasaríamos bien. Pero somos humanos, no robots y las emociones nos ayudan a tomar decisiones importantes. Cuando pasas por verdaderos sustos y dolores sabes muy bien cual es tu hogar y cobijo, además que permiten autorregularnos constantemente.

El humano busca atesorar recuerdos, esto lo vemos desde frases como: “vive tu juventud”, “si no vives ahora, que recordarás de viejo”, “los tiempos pasados eran mejores”. La memoria es un regalo invaluable para el ser humano, pero a la vez una tortura mental.

Todos tenemos recuerdos, quizá solos, sí, pero al menos sabemos que lo intentamos, nos divertimos igual, es decir, salimos, paseamos, etc. No todos tenemos la dicha de tener recuerdos inmemorables de hazañas asombrosas, ¿pero sabes qué?, eso no te hace menos persona.

El estar vivos y estar en el misterio de la vida es lo que realmente importa al final. Todos vamos para el mismo destino, la muerte. Conservemos la esperanza en los días de sol, y pongámonos tristes en los días de lluvia. Es el punto clave para seguir adelante.

Diferencia entre emoción, sentimiento y estado de ánimo:

El neurocientífico portugués Antonio Damasio señala que es fundamental distinguir entre emoción, sentimiento y estado de ánimo, ya que se suele pensar que son lo mismo o parecido.

Se considera que los estados de ánimo son emociones prolongadas en el tiempo y con cierta estabilidad, mientras que los sentimientos son las sensaciones conscientes de las emociones y serían de duración variable. En otras palabras, las emociones son programas de acciones que modifican rápidamente el estado de varios componentes en nuestro organismo, por ejemplo, a una oportunidad o una amenaza. Son experiencias conscientes que implican una alta actividad cerebral y tienen una valoración positiva o negativa. Los sentimientos por su parte son experiencias mentales, un conjunto de vivencias sensoriales y de estados corporales que incluyen los cambios causados por las emociones. En lo que respecta a las pasiones serían sentimientos con una carga emocional más fuerte; los cambios de ánimo son más drásticos y la capacidad de juicio resulta en muchos casos afectada. (2017)

Ilustración 2: Película Big Hero 6

Danzar entre emociones:

Pues cada capítulo de la vida puede ser triste o alegre, lo importante es saltar de allí lo más rápido que se pueda, no estancarse en un solo movimiento, en una sola emoción. ¡Sí! ¡Salta! Es interesante como la historia nos cuenta cómo fueron vistas las emociones.

Por ejemplo, en el siglo XVI, se animaba a las personas de la Europa cristiana a sentir tristeza, pues se suponía que era la respuesta humilde y apropiada para las vicisitudes de la vida terrenal como antesala de la vida eterna, que era la verdaderamente importante (Alonso, 2017). 

Un ejemplo de ello queda reflejado en los retratos oficiales:

¿En qué momentos empezaron a reír los altos mandatarios? Después de siglos durante los cuales hasta las niñas se ponían serias en muchas pinturas sobre todo las recordadas por Diego Velázquez. De pronto empezaron a surgir sonrisas en los retratos, eso cambió todo y se generalizó a lo largo del mundo.

Ilustración 3: Detalle de «Las meninas», de Diego Velázquez

Mirada del cine en las emociones:

Las películas son auténticas creadoras de emociones, nos permiten soñar, estar alegres, tristes, con miedo… En mis recomendaciones, por querer aprender cada vez más de las emociones, están las películas de drama. Si no es un género que esté dentro de tus preferidos puede ser que tengas la creencia equivocada de que pasarás un mal rato viéndola, o que tendrá un final triste y te sentirás mal. Lo cual es cierto, si no estás acostumbrado a ver las cosas directamente. Estas películas nos ayudan a reflexionar y ver el arte en lo trágico, todo con un propósito, el ver que siempre hay esperanza, una salida, y esta se encuentra solo en nuestra cabeza, viendo al mundo con criterio. Recomiendo el cine español y europeo en general, tanto como clásicas y de cine independiente, muy reflexivo e imaginativo.

Fotograma: «Alas de mariposa», película dramática de Juanma Bajo Ulloa

Sugerencias:

  • Alas de Mariposa: Drama sobre una familia que solo deseaba hijos varones, pero al tener una niña, acontecen muchos sucesos trágicos.
  • ¡Átame!: Drama de Pedro Almodóvar. Un joven obsesionado con una actriz, la rapta en su casa, pero el desenlace te sorprenderá, ¡quizá no todos merecen pagar por sus errores!
  • El piano: Drama de Jane Campion, de Nueva Zelanda. Trata sobre Ana, una joven muda, que viaja con su hija y su piano, y conoce a su nuevo marido, quien se niega a llevar el piano a casa. Abandonado en la playa, el instrumento será rescatado por un vecino que hace un pacto con Ana.
  • Andrea: Drama español. Un escritor refugiado en la lectura coincide con una extraña joven de mirada inquietante en la fiesta de una diva retirada. Años mas tarde en el funeral de esta úlltima, ambos sentirán la necesidad de una relación.

Referencia:

Alonso, J. R. (2017). Las emociones. La base neurológica del comportamiento. Barcelona: Editec.