La multiorgásmica y demás maravillas

Hagamos una prueba, sí yo digo que las niñas no deben pensar en «eso» ¿A qué «eso» me estoy refiriendo? ¡Ah! Claro, es ese «eso”. La vida de la sexualidad femenina históricamente se forjó a través de la mirada masculina, Gallo (1999) nos habla de la forma en cómo el concepto de virginidad era un valor importante para asegurar una mujer apta para el matrimonio, en el sentido de alta moral y condición física.

Sin embargo, cabe preguntarse a qué se debe esto y denotar al mismo tiempo como persiste aún en la psique de algunas culturas independientemente del continente al que nos estemos refiriendo, así, el mismo autor denota que el ser el primero en la vida sexual de una mujer no solo apoya el sentimiento de orgullo y masculinidad afianzando así la seguridad en sí mismo, sino que además alimenta la sensación de poderío sobre la mujer al ser “ese primer recuerdo”, “la primera sensación” e inclusive, algunos, pueden llegar a manifestar con agrado el haber sido el primero en “haber hecho sentir mujer” a otra persona.

De ahora en adelante, los invito a acercarse al mundillo de la reflexión sobre sexualidad femenina, con toques de humor y lenguaje directo a fin de esclarecer y poner sobre la mesa un tema tan necesario para la salud mental y al mismo tiempo tan escondido, descubrir finalmente los misterios del multiorgasmo femenino, aclarando además que esto no es una guía, sino una invitación a la exploración y autoconocimiento.

Y es que estoy segura que más de una al igual que yo, fue criada bajo el precepto arcaico de que el sexo, el erotismo y demás temas asociados, poco o nada tenían que ver con una mujer. Y nada más lejos de la realidad. Para no hacernos más vueltas, que para eso ya tenemos al padre tartamudo explicando qué es un condón y otras variaciones del sistema de protección en el ámbito sexual, vislumbremos el caso de Dorita Spicy, el cual, usaremos a lo largo del trayecto para ejemplificar situaciones respecto al tema.

De este modo, empezamos por la típica tragicomedia de la primera vez, y es que Dorita comentó cierta vez en sesión que el descalabro mental que significa prepararse para algo donde no tienes ni idea de cómo se procede y dónde lo más elemental como el instinto toma forma a través del sentido común, inicia una charla mental que es de lo más paupérrima y vergonzosa (de admitir):

– Bueno, según las revistas y novelas de la tele, nadie lleva pelo ¿A “podarlo“, ¿no?

–  Ahora bien, el tema de qué hacer mientras se está en “eso” (nótese la aversión mental si quiera a mencionar la palabra con S) ¿Se lo dejo a él?, ¿Qué hace una chica allí?

– ¿Dónde averiguo qué hacer? El libro envuelto en periódicos del estante no es que ayude mucho, ni soy contorsionista ni quiero verme como un perro patas arriba ¿O será que así es el asunto?

Ante tales dudas, a la señorita Spicy se le ocurrió preguntarle al novio de turno el cual estaba más perdido que ella, de ese modo nuestra protagonista va donde Osda Perrier y en su insípida aparente insolencia, recomienda con tono severo y con aires de saber lo evidente: claro Dorita, sí sientes que te cuesta el tema tocarte y tocarnos, pues, usa porno.

          Ante tal sugerencia, el estado casi inexpugnable de la que jamás rompió el plato por temor a lo que significa toda furia de la autoridad no se pudo venir más arriba, es decir, le pareció lo más grotesco y vulgar del mundo. Estaba arisca como un gato a la idea, pero, si no fuera por la curiosidad que había en ella y ese estado innato que la lleva a probar, se lanzó al ruedo.

Y allí estaba ella, a media noche, claro, porque si es de día todos se enteran (según ella) y no es conveniente (aunque, cierta vez, la pillaron y fue uno de los tantos momentos donde pensar en ser succionada por el averno, lucía como una idea fantástica).

En fin, que tras muchas frustraciones y pensar que había algo malo en ella por no saber lo que era un orgasmo, se dio cuenta que el problema no era ella y su inexperiencia (al menos no en un 100%), sino la información paupérrima de páginas donde creen que las mujeres son una locomotora que hay que enchufarle cosas y amasar como si no hay un mañana y resulta que no es así.

Entonces, aquí, fruto de las aventuras de Dorita Spicy, amigas y pacientes, aquí un delicioso compilado, que espero, sea una revelación de porque este tema es idóneo y bello, en su complejidad:

-No lo pienses, no des más vueltas sí tu objetivo es un orgasmo, ya estás perdida, dado que el disfrute de todo el camino no será lo mismo. Cabalga para el placer continuo, no para un instante.

-Explórate, de la manera que sea y donde sea. No solamente el clítoris o el interior de la vagina es lo que debe estimularse. En opinión de muchos, comienza por la mente, limpia los tabúes y aprovecha las fantasías: un sujeto, dos morenas, lo que gustes. Si quieres un sustento teórico, aquí tenemos la definición de acuerdo a Plaud y Bigwood (1997, citados por Manrubia 2018) los cuales refieren que las fantasías sexuales son “una experiencia privada en la que la imaginación de una actividad sexual con una pareja resulta sexualmente deseable para el individuo.” Si con esto no aclaras ya lo idóneo de hacerlo, entonces, la solución es descubrirlo por ti mismo.

Por otro lado, es vital, que antes de entrar en juego contigo misma, vislumbres en tu imaginación la situación más acalorada, y, te propongo un ejercicio que mucho tiene que ver con lo visto anteriormente: en la fila del súper, en la reunión aburrida del trabajo, en tránsito tocando el claxon o en cualquier lugar donde puedas estar en silencio unos instantes, imagínate en un momento lleno de pasión, con alguien, a solas, como sea, tensa tus muslos, contrae el abdomen, mueve los dedos de tus pies, respira suavemente imaginando las envestidas, las lamidas o besos. Libera por unos segundos esa sensación que sube por tu vulva desde tu vagina. ¿Por qué en público? Sencillo, situaciones “adversas” ayudan a mejorar la concentración.

Por ende, cuando te independizas del silencio de la noche, de la pornografía y quietud, notarás que has ganado un súper poder.

-Finalmente, a solas o con tu pareja, inténtalo las veces que sean necesarias, no como una meta a lograr, sino como un camino lleno de sensaciones agradables, te darás cuenta progresivamente que cada que lo consigues, esa palpitación deliciosa querrás repetirla casi por instinto, y luego de allí, si lo haces, de la manera que gustas te encontraras de bruces con otro acalorado momento, y así, varias veces. Básicamente, tu tiempo de espera para alcanzar el siguiente se vuelve más pequeño y entonces, llegas al siguiente con igual o más intensidad. La definición precisa de acuerdo a Ramos (2004) ilustra que “son los picos de clímax espaciados que se suceden durante varios minutos”.

A continuación, algunos hechos curiosos sobre el orgasmo femenino avalados por la neurociencia y la biología:

  1. Alguna vez te has preguntado ¿por qué las mujeres tienen orgasmos? Según varios autores, revisados por Salazar y Salvador (2000), esto se trata de un hecho evolutivo, donde, la naturaleza intentó retener el esperma en el interior y de ese modo, lograr el objetivo de toda especie: mantenerse.
  2. ¿qué sucede con el embarazo y el sexo? Si bien este tópico está sujeto a la educación y deseo de cada una de las parejas, Labrador y Miyar (2018) describen que, de acuerdo a diversas culturas primitivas o actuales, la forma de ver el sexo y el embarazo siempre dista en tradiciones, sin embargo, mantienen una mirada en común y es preservar lo mejor posible el estado del feto, de este modo, encuentran civilizaciones que avalan el hecho coital durante el embarazo como un agente protector para el feto ya que, de acuerdo a sus creencias puede nutrirlo, dicho acto según ellos puede mantenerse hasta el penúltimo mes de gestación ya que, puede causar muerte o adelanto del alumbramiento, creencia además que se mantiene aún en nuestros días.

De igual manera, estos estudios recogen que el el último trimestre del embarazo muchas parejas desisten de sostener relaciones íntimas debido a la incomodidad del acto por la forma corporal que se tiene, lo cual puede representar una preocupación para la pareja y además, en muchos casos, inclusive, parecerle poco atractivo, disminuyendo así la líbido.

No obstante, si bien durante los primeros trimestres las incomodidades típicas del embarazo te envuelven, debes tener en cuenta que sí no tienes ninguna contraindicación de parte de tu médico, las relaciones íntimas son totalmente compatibles con el embarazo.

Como mujer, dejar de lado la sexualidad durante esta etapa por motivos sociales implica reprimir una etapa de ti, recuerda que si te sientes segura y confiada, y, por sobre todo, no hay riesgo médico para ti o el bebé, practicalo, Schiller (2016), comenta en su artículo “Algunas mujeres describen sus partos orgásmicos” cómo el acto de dar a luz lejos de ser doloroso y apesadumbrado por posibles complicaciones y el estrés que conlleva, existen mujeres que pueden expresar “...[un] trance, una sensación de euforia me inundó. Conforme exhalé, sentí inmediatamente una oleada de absoluta dicha. Aquello me dejó con una sensación que solo puedo describir como ‘sensibilidad vaginal post orgásmica’ que duró varias semanas«. Por esto y más, disfrutar de la sexualidad sin tapujos es un acto que involucra mucho más que imágenes eróticas y un acto con otra persona haciendo contorsiones, es, más bien, liberación del placer que el cuerpo puede fabricar por y para su bienestar. Hazlo.

Referencias

Gallo H. (1999) El tabú de la virginidad. Affectio Societatis Vol. 2 Núm. 5 Pág. 6

Manrubia Barrionuevo, M. D. G. (2018). Fantasías eróticas, satisfacción sexual y de pareja en función del tiempo en la relación.

Ramos, M. M. (2004). Diccionario de Cultura Sexual. El Abc de la Sexualidad. movimiento manuela ramos.

Salazar, F. G., & Salvador, G. P. (2000). El orgasmo femenino,¿ adaptación o subproducto de la evolución?. Gazeta de Antropología, 16.

González Labrador, I., & Miyar Pieiga, E. (2001). Sexualidad femenina durante la gestación. Revista cubana de medicina general integral, 17(5), 497-501.

Schiller R. (2016) Algunas mujeres describen sus partos orgásmicos.