Trastorno explosivo intermitente (TEI)

Tener momentos de intensos de ira no es fácil, tienes que “controlarte”, pero a veces es difícil evitarlo, uno se enoja rápido y eso causa mucho estrés.

Vamos a proponer una palabra clave, agresividad. ¿Qué entendemos por agresividad? Es una conducta emocional de odio y rabia, es un enojo que no se puede contener y que se transmite a terceras personas, hacia objetos materiales, incluso hacia si mismos, pero esta agresividad no es solamente un «voy y te grito», «te doy un golpe y se acabó». No, existe un daño, tanto físico como psicológico, ¿pero qué es lo que este trastorno tiene como punto importante? Que la conducta impulsiva se da o se puede provocar de la nada, la persona está bien, y, a la mínima provocación, «estalla», es más, es posible que ni siquiera hay una provocación para que suceda.

El TEI también se presenta por arrebatos repentinos, pero con mayor agresividad, y, frecuentemente, en la vida de la persona que padece este trastorno. Es imprescindible informarnos acerca de este comportamiento, para poder reconocerlo y tener en cuenta las características que se presentan durante el mismo.

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Si observamos a una persona que suele tener episodios de ira con frecuencia y la reacción que presenta es rápida y excesiva ante problemas muy pequeños, estamos presenciando una característica que no podemos pasar por alto, si esta misma hiere a los animales o una persona, física y verbalmente, ya se convierte en una de las características más comunes de problemas de ira, aquí también se involucra el arrepentimiento frecuente de lo que hace o dice al momento de sentir ira, y la manera más común de hacerlo notar es con el llanto y la angustia, sin duda es un impacto perjudicial en las relaciones amicales, sentimentales, laborales, etc. Pero también se pueden presentar daños materiales en las descargas de ira, un ejemplo sería el romper objetos cuando se está enojado. Con tan solo imaginar este acto, hace que nos pongamos a analizar nuestro comportamiento y recordar algunos episodios de nuestra vida, si es que hubiera alguna similitud.

Muchos se preguntarán el punto de partida de este trastorno, cómo surge, a partir de qué edad inicia y quiénes lo padecen más, si acaso son los hombres o las mujeres. Bien, pues, es más frecuente en varones y es probable que se origine a partir de los seis o siete años, aproximadamente, sin embargo, podemos decir que donde realmente se manifiesta es durante la adolescencia, los factores de riesgo que encontramos son el maltrato físico en niños y los diversos sucesos traumáticos que puedan acaecer.

Si la ira es un sentimiento de enfado muy grande y violento, entonces tenemos que aprender a lidiar con ella, porque, después de todo, es un comportamiento aprendido. Debemos desaprender el responder de manera furiosa e incontrolable ante situaciones que nos parecen injustas y nos frustran, asimismo, debemos aprender a identificar las situaciones de ira y desarrollar un plan, en caso de que nos expongamos a estas situaciones, como podría ser: alejarme o evitar las situaciones que puedan desatar mi ira; salir a caminar es una muy buena idea; llamar a un amigo, cuando se siente que tal situación se va a dar; tratar de calmarse y relajarse; mejorar el cuidado personal; evitar el consumo de café en altas concentraciones, así como del alcohol y las drogas.

Entonces, si te identificas con estos aspectos, o si conozcas a personas que sufran ataques de ira con frecuencia, busca ayuda psicológica, porque la ira sin control solo genera violencia, y, sobre todo, te destruye a ti y todos los que te rodean.

Referencias

Mayo Clinic (2021). Trastorno explosivo intermitente. https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/intermittent-explosive-disorder/symptoms-causes/syc-20373921

MFMER (2021). Trastorno explosivo intermitente. https://middlesexhealth.org/learning-center/espanol/enfermedades-y-afecciones/trastorno-explosivo-intermitente

Agud, C. (2021). ¿Qué es el trastorno explosivo intermitente o ira? https://www.salud.mapfre.es/cuerpo-y-mente/psicologia/trastorno-explosivo-intermitente-ira/

No eres tú soy yo – La Ruptura

Todos hemos pasado por ese momento de dejar atrás una relación, pasar la página, empezar de nuevo. Cada relación es diferente, las parejas suelen crear sus propias reglas y, de pronto, se desarrolla todo un mundo nuevo que, como núcleo, tiene a estas dos personas que decidieron estar juntas. 

Pero, empezaremos por el inicio, al iniciar una relación se mezclan dos maneras de amar tan distintas que aprenderán a cooperar una con la otra, para poder llevar dicha relación hacia el futuro. Allí es cuando se presentan los tres componentes esenciales del amor: intimidad, pasión y compromiso. La teoría dice que mientras más equilibrio haya entre estos tres, la pareja será más exitosa.

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El momento de quiebre de una pareja puede ocurrir por múltiples factores, aburrimiento, desinterés, infidelidad, discusiones constantes, decisión mutua, hábitos molestos, comunicación insuficiente o incluso ignorar esas “cosas importantes” para el otro. 

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Cuando este momento llega, incluso si una de las partes ya lo veía venir, de igual forma se presenta sensación de vacío, frustración, pérdida y estrés.

Las etapas de la ruptura son las siguientes: 

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Conmoción: Suele ser una etapa desconcertante, por lo que significan los sentimientos encontrados en la ruptura, suele surgir la necesidad de entender qué salió mal o qué ocurrió para que se diera fin de la relación. 

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Negación: En esta etapa, es común que recordemos y nos centremos en cosas dichas durante la relación como “Él/ella me dijo que nunca me dejaría, que me amaba”, o pensar en los planes hechos con la pareja a futuro; esto como un intento de buscar una razón para no dejar ir a la pareja y entrar en un estado de negación.

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Negociación: En algunas parejas se da la etapa de negociación, en la que se conversan soluciones, límites o condiciones para intentar la superación de la crisis que, finalmente, llega a la ruptura; sin embargo, hasta que las cosas no se hayan enfriado, lo mejor es no intentar negociar ya que esto puede originar una nueva discusión y nueva caída. 

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Ira: Una vez superadas las tres primeras etapas, la realidad de la ruptura nos caerá como un balde de agua fría, y nos encontraremos con emociones negativas que quizás nos hagan sentir irritables y cuestionarnos el porqué de la situación que originó la ruptura. 

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Depresión: En algunas rupturas, en esta etapa es que recién empieza el proceso de duelo y afloran sentimientos de tristeza y dolor. En este punto, empezaremos a reconocer que la separación ya ocurrió y no hay marcha atrás, poco a poco, aceptaremos la realidad aunque nos cueste pensar en que todo acabó. 

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Aceptación: La última etapa de la separación nos lleva al reconocimiento de todo lo ocurrido, hay personas que responden a ello de una forma negativa y apática, en cambio, otros toman una actitud esperanzadora, toman seguridad en sí mismos y con una mirada hacia el futuro.

Es importante resaltar que estas fases no son una regla para todas las separaciones, ya que dependerá de la forma en la que acabó la relación, los motivos y las personalidades de la pareja.   

Referencias

García, F. E., Ilabaca, D. (2013). RUPTURA DE PAREJA, AFRONTAMIENTO Y BIENESTAR PSICOLÓGICO EN ADULTOS JÓVENES. Ajayu [online], 11(2), pp.42-60. http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2077-21612013000200003&lng=es&nrm=iso

Sorribes, F. (2022). Las etapas de una ruptura de pareja y cómo superarlo. InstitutRET. https://institutret.com/etapas-ruptura-pareja/