El hombre bueno entre los colmillos de la bestia

Una reflexión psicológica y filosófica sobre la bondad, vista en la película La Boca del Lobo

La boca del lobo - Película 1988 - SensaCine.com
Poster promocional

Un diciembre de 1988, se estrenó el largometraje de Francisco Lombardi, La Boca del Lobo, que narra el drama vivido en el pueblo ficticio de Chuspi. Debido a que nos encontramos en el mismo mes del año, me pareció un momento conveniente para compartir unas apreciaciones interdisciplinarias sobre dicha película, la cual posee gran relevancia no solo por su gran utilidad para recordar y concientizar sobre el periodo oscuro vivido en nuestro país a causa del terrorismo, sino también porque aborda cuestiones universales de la naturaleza humana. En este artículo me centraré en la cuestión de la bondad.

Sugerencia: Si bien las líneas a continuación abordan ideas que se pueden extraer de la obra, sin procurar revelar mucho del argumento. Recomiendo encarecidamente que, preferiblemente, se mire la película antes de proseguir con la lectura, no solo para una mayor comprensión de la misma, sino porque se trata de un trabajo cinematográfico encomiable y de mucho provecho.

Bien pues, empecemos con las siguientes preguntas: ¿Quién es un hombre bueno?, ¿qué es lo que hace?, ¿cómo demuestra su bondad?, ¿qué cosa es lo que quita la bondad?, ¿se puede ser bueno en un lugar lleno de maldad?, ¿qué propósito tiene ser bueno?

La libertad como medio de comunicación (Perú). | Películas & Series. Amino  Amino
Vitín Luna, interpretado por Toño Vega

Mi intención es esbozar un camino a las respuestas de estas preguntas, a través de un análisis del personaje de Vitín Luna, su personalidad y su historia, Luna es un joven subalterno (la cinta nunca deja en claro si pertenece a la policía o al ejército), que por los deseos de progresar e ingresar a la Escuela de Oficiales, decide servir en una zona de emergencia por un tiempo y por ello solicita su cambio a Chuspi, Ayacucho, lugar asediado por el terrorismo. En este pueblo es donde Luna vivirá conflictos personales y tragedias a causa de la maldad (de diversa índole) que se siembra en ese lugar, sin embargo, hará un intento por conservar su cordura y su humanidad.    

En un plano psicológico, Kohlberg (según Giardini et al., 2017) dice que un acto puede ser llamado moral, cuando va de acuerdo a un sistema de principios éticos y cuando la persona que actúa tiene capacidades ejecutivas que no necesariamente sean morales (como la inteligencia, buena autoestima, control de impulsos, atención estable, energía) pero que están involucradas con las circunstancias del momento. Como sabemos Vitín a pesar de que su cuerpo y alma fueron vapuleados por el terror y la desgracia desde que llegó a Chuspi, supo conservar los principios éticos y actuar con sus capacidades ejecutivas. Kohlberg (según Giardini et al., 2017) también nos dice que el sentimiento de responsabilidad pesa mucho en el actuar moral; y es innegable que Vitín tenía un marcado sentido de responsabilidad para con el pueblo y sus compañeros. Finalmente Kohlberg (según Giardini et al., 2017) dice que la estructura del razonamiento moral es la forma que cada persona tiene en su haber para leer e interpretar la información de la realidad, para así valorar las situaciones y factores involucrados de manera acentuada e intentar encontrar soluciones que afronten el conflicto. No hay duda que Vitín manejó lo mejor que pudo las situaciones tan extremas y radicales en las que se vio involucrado, y, por todo lo expuesto, se puede decir que las manejó como una persona de gran moral, a pesar de verse parcialmente afectado por la locura que estaba a su alrededor.  

El ángel herido de Hugo Simberg.
El autor dio plena libertad para la interpretación de esta pintura. A mi criterio, creo que se puede usar como una representación concisa de Luna y su historia.

Si tomamos una perspectiva filosófica del caso, Aristóteles (2014) nos dice que el hombre que entra en cólera con una razón justificada; contra quien lo merece; de un modo correcto; en el momento correcto y por el tiempo pertinente; este hombre, es digno de admiración y puede incluso ser llamado manso. Con todo lo expuesto anteriormente, vemos que Vitín cumple —aunque no perfectamente— con todas las condiciones propuestas por Aristóteles, en muchos de los escenarios que le tocó vivir en la película. Aunque Aristóteles (2014) también menciona que, aun si se equivocase el hombre manso, sería por defecto, porque no busca la  venganza sino procura ser indulgente. Esto ya es más delicado con el caso de Vitín porque la venganza nunca se presentó en su pensamiento (ni siquiera al ser testigo presencial de los resultados de los actos terroristas) pero sí apareció cuando quería ver muerto al personaje que se convertiría en su némesis, en ese momento quería venganza, es innegable. Pero de un momento a otro, el perdón y compasión —aunque con pinceladas de impasibilidad— volvieron a Luna, lo que impidió que se perdiera a sí mismo. 

Referencias

Aristóteles. (2014). Ética Nicomaquea. México: Grupo Editorial Tomo S.A.

Giardini, A.; Baiardini, I.;Cacciola, B.; Maffoni, M.; Ranzino, L. y Siduro, F. (2017). Comprende la Psicología. Lawrence Kohlberg: El desarrollo moral. España: Editorial Salvat, S.L.

Lombardi, F. (Director). (1988). La boca del lobo [Película]. Perú: Producciones Inca Films S.A.

Para proteger, hay que respetar

Aún es 2022 y la infancia sigue siendo vulnerada, ¿cómo hacemos para entender que debemos respetar a los niños? Que es mejor si entendemos sus procesos, sus formas, sus desafíos, sus falencias y que solo así los vamos a proteger de verdad. Hace poco, el mundo de la psicología infantil, de apego y de crianza respetuosa en español, se estremeció, de la mano de Álvaro Pallamares, ¿Quién es? Se trata de uno de los más prestigiosos psicólogos infantiles chilenos, cofundador de la Fundación América por la infancia (FAI), la cual impartía cursos y especializaciones a padres y profesionales en defensa de la infancia.

Toda esta introducción es necesaria para entender el contexto del por qué la comunidad psicológica infantil se alarmó, pues Gachy Guerrero una reconocida psicóloga mexicana que difunde pautas de crianza infantil saludable por redes sociales, que había sido recientemente reclutada por la FAI denunció en sus redes sociales a Pallamares, por una cuestionable conducta sexual que había vivido con él cuando trabajaban juntos. Durante el live en el que realiza la denuncia, también la acompaña otra colega amiga, la que curiosamente había pasado por un hecho parecido hace muchos años con el cuestionado Pallamares, ella se muestra nerviosa, llorosa y demasiado vulnerable. 

Con el pasar de los días, otros testimonios salieron a relucir un evidente patrón de conducta sexual, muy sutil, en la que Pallamares les proponía jugar al acroyoga o “yoga de parejas”, actividad que suponía contacto corporal muy sospechoso y que invadía el espacio personal con sus compañeras de trabajo. Gachy y su colega refieren haberse sentido muy incómodas, pero al mismo tiempo, no entender qué es lo que estaba pasando, se trataba de su maestro pidiéndoles de manera “muy amigable y amorosa” (pero, escalofriante en realidad) que se unieran a él en una práctica corporal íntima que, como su mismo nombre describe, es “de parejas” que implicaría un acercamiento incómodo. En dicha actividad intentaba levantarlas poniendo sus pies en la parte baja de la espalda, llegando al derrier, luego procedía a abrazarlas por la espalda, en este momento (según la experiencia de Guerrero) ella sintió el miembro de Pallamares, por lo que inmediatamente interrumpió la actividad y decidió irse a casa. Confundida y vulnerable decide olvidar el hecho para que un tiempo después, en terapia, el tema sea tratado, motivo por el cual, ella decide hacer la denuncia indicando incluso que primero fue comunicado a dicha asociación para que se tomen cartas en el asunto.

Ante la inacción y poco respaldo del director de la FAI, Guerrero decide renunciar junto a otras colegas mujeres, ya que no sienten que el tema se haya tratado con seriedad y justicia. Al difundirse la noticia, el 14 de marzo (según la página a Feminism consciente, link al terminar el artículo) se denunció a Pallamares, por seguir cuentas de mujeres hipersexualizadas entre ellas, menores de edad, lo que representaría un tercio del contenido que consumía en Instagram, por lo que él habría borrado cerca de 1122 cuentas. Es lamentable que muchas otras personas pasaron por la misma experiencia y hayan callado. Es entendible que, luego de haber identificado el mismo patrón de conducta, se dieran cuenta de que no estaba bien, que nadie tiene el derecho de hacerlas sentir así y que no eran las únicas. 

Pero hay otro punto muy alarmante a considerar… Ese sujeto utilizaba frases como: “vamos a jugar”, formas sutiles de manipulación que ejercía incluso contra adultas, y que utilizan los perpetradores y abusadores de niños para persuadirlos y poder dañarlos. Siendo este un psicólogo infantil, se trata de un hecho que alarma y desconcierta a la comunidad de esta rama. La desilusión, desesperanza y decepción que sintió la comunidad de la FAI fue devastadora, el hecho fue difundido y denunciado por muchas páginas desde Chile a México. La FAI anunció el despido de Pallamares, el cese de actividades y cursos en tiempo real, y lamentó no haber tomado las acciones necesarias en el tiempo oportuno.

Todo esto me puso a pensar ¿Quién protege la infancia? Esa es la pregunta y nos deja un mal sabor de boca y les cuento este hecho porque debe ser difundido y al mismo tiempo, nos deja una gran reflexión: Si hasta el experto en crianza infantil puede camuflar, cual camaleón, sus técnicas para lograr sus perversos objetivos, ¿por qué nos es difícil creerle a un niño cuando denuncia a un familiar suyo?, ¿cuán comprometidos como sociedad estamos realmente con la niñez? Sin ir muy lejos, escalofriantes y despiadados casos se han suscitado en nuestro país, en Trujillo y en Ica este mes, no tenemos que ir muy lejos para darnos cuenta que convivimos con escenarios de abuso infantil que, debido a nuestro contexto, se han “naturalizado” despiadadamente. Hablar de estos temas siempre va a ser incómodo, cansado y triste, pero esas actitudes no van a hacer que desaparezca esta realidad, los movimientos sociales y una sociedad alerta, ayudan a prevenir que casos como estos se sigan realizando impunemente.

Es responsabilidad de todos involucrarnos en estos temas, ya que todos tenemos hijos, hermanos, sobrinos, vecinos, o nietos que debemos defender, pareciera que el abuso no importa hasta que nos sucede a nosotros. Es casi imposible hablar de estos temas sin sentir enojo y tristeza, pero al mismo tiempo es una oportunidad para intervenir y colaborar en la prevención desde casa, en los centros de trabajo y círculos sociales. Esto está pasando, aquí, ahora, a cada instante, dejando secuelas irremediables en nuestra infancia, infancia que luego forma parte de adultos miembros de una sociedad que convive y busca encontrar soluciones con mucho dolor. 

¡Claro que es algo que afecta a todos y cada uno de nosotros! Podemos hacer algo, no sé si sirva de mucho lamentarnos al final, compartiendo imágenes y renegando en Internet, sin organización y olvidándolo todo al día siguiente.

Respetemos a nuestros niños protegiendo con cuidado y delicadeza las pocas herramientas que tienen al ser seres en formación y sin tener aún los recursos necesarios para defenderse. El daño que reciben los niños no solo es sexual o físico; se les maltrata y abusa cuando no tenemos interés en escucharlos, cuando les imponemos cosas autoritariamente, cuando no los apoyamos en lo que quieren hacer y les apasiona, cuando los comparamos, cuando les damos responsabilidades que no les corresponden a su edad, cuando no tenemos en cuenta los momentos en que no quiere ir o estar a solas con alguien, cuando invadimos sus espacios personales y no les preguntamos nunca lo que quieren, cuando no entendemos la ira que muestran así la hayamos causado nosotros, cuando creemos que solo por ser sus padres o adultos a cargo no necesitamos su consentimiento y un larga lista de muchas cosas más.

Si te cuesta reconocerlo, revisa tu propia infancia y recuerda qué cosas te hacían sentir desvalorado, insuficiente y no amado, para que las dejes de normalizar y repetir con todos los niños con los que tengas contacto. Es importante mencionar que estoy hablando de niños y niñas, pero también de adolescentes en formación, que luchan por encontrar y construir su identidad, ellos de igual manera merecen respeto, espacio y comprensión.

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Para entenderlo mejor ¿qué tal si ponemos un ejemplo? Imagínese que, cuando interactúa con un niño es como si estaríamos modelando arcilla, fabricando una obra de arte: cada movimiento importa, y digo importa, no que debe ser perfecto. Me refiero a que cada acción es ejecutada con intención y esta normalmente se dirige a hacer las cosas lo mejor posible, más si tenemos un niño a cargo, porque regresando al ejemplo de la arcilla, nos concentramos porque estamos modelando una figura, un material como este, es delicado, frágil y maleable, si entendemos esto con un material inerte ¿por qué se nos hace difícil comprender la vulnerabilidad de un niño?, ¿por qué con los niños no es igual?, ¿por qué se espera a que se formen solos y que sean fuertes e infalibles?, ¿por qué se les pega, humilla o no se comprende cuando se equivocan?

Si queremos protegerlos, primero debemos respetarlos, pero de verdad.

Fuentes: 

Enlace a la página Feminism consciente:

https://m.facebook.com/101878884538133/posts/808478703878144/?d=m

Enlace al live de la denuncia de Gachy Guerrero a Pallamares:

https://www.instagram.com/tv/Cb1SHhzAHCp/

Otros testimonios:

https://www.instagram.com/p/Cb20c_JA9U6/?utm_medium=copy_link&fbclid=IwAR3GXGNkqjUsJoaZEbEM18jkIt5BXR-CkpRhJeSIjISPzKned0CYnsQZ2to

Kohlberg y el Bushido: Enseñanzas morales del psicólogo y del código ético samurái

Moral y ética

Para empezar, establezcamos lo siguiente. Etimológicamente, moral viene del latín moralis, de mos moris (costumbre), que fue un calco hecho por Cicerón, del griego ethos que significa ética. Por lo tanto, desde esa perspectiva, es válido usarlos como términos equivalentes.

Psicología y moral

La psicología propone diversas aproximaciones al juicio y la conducta moral. Existen estudios acerca de los factores socioculturales involucrados y otros centrados principalmente en el hombre cuyo crecimiento moral va de la mano (en mayor o menor medida) con el paso de los años.

Kohlberg y la teoría del desarrollo moral

Lawrence Kohlberg

Fue el psicólogo Lawrence Kohlberg, quien se encargó de crear una teoría que va más allá de aquellos estudios enfocados y de las perspectivas de corrientes como  psicoanálisis o el conductismo. Y no solamente abarcando el ámbito académico, ya que su teoría está fundamentada por la teoría así como los propios dilemas morales que vivenció.

Kohlberg, cuando muchacho, fue problemático, le gustaba «romper las reglas». Fumar, beber y cortejar a muchas señoritas siendo menor de edad, era algo que hacía recurrentemente. Al crecer y madurar, dejó esa actitud pero aún se encontraría transgrediendo la ley. La ley británica en particular, pues luego de participar en la Segunda guerra mundial por el bando de Estados Unidos, se encontraba transportando ilegalmente a judíos sobrevivientes de campos de concentración, hacia Palestina. (Giardini et al.,2017, pp. 37,39). Es evidente la abismal diferencia de las motivaciones de Kohlberg en ambos casos. Así vivió más dilemas morales a lo largo de su vida, entorno a injusticias dadas debido a las mismas leyes establecidas. Es por ello que se preguntó si existía una moral que va más allá de lo jurídico, de lo sociocultural, de lo subjetivo y lo emocional. La respuesta parecía requerir una guía intelectual.

Sí bien Kohlberg recogió posturas del psicoanálisis, del conductismo y del cognitivismo. Construyó su teoría teniendo como piedra angular a la filosofía clásica occidental, a Sócrates y Platón en particular (Giardini, 2017, p. 55).

Platón, basado en el aspecto de Leonardo da Vinci. Detalle de «La escuela de Atenas» por Rafael Sanzio

Kohlberg (según Giardini, 2017, p. 56) nos menciona que los filósofos, entre sus conceptos fundamentales, están:

– La virtud es única y tiene una forma ideal, que se mantiene independientemente del contexto sociocultural.
– La forma ideal de la virtud está forjada por la justicia.
– El bien es uno solo, y la virtud constituye el conocimiento del bien.

La teoría del desarrollo moral propone siete momentos clave y tres niveles, en donde el hombre va dando forma y perfecciona su moralidad. Este es un proceso fascinante que merece su propio artículo en una próxima ocasión. Por el momento iremos directamente al hombre que ha llegado al tercer nivel, este es el «hombre de principios», que posee el juicio y razonamiento moral más elevado.

Kohlberg (según Giardini, 2017, p. 80) afirma que, el hombre de principios tiene la facultad de ejercer su derecho individual; se desenvuelve en sociedad, siempre observando los contratos sociales y su entorno cultural, con mirada crítica. A su vez reconoce los principios éticos universales: El derecho a la vida, a la dignidad y a la libertad, lo cuales se deben respetar siempre, prescindiendo de la situación o la opinión de la mayoría.

El Bushido, código del samurái

Kanji para Bushido

Bu-shi-do, literalmente significa Militar-caballero-camino. Entonces, es el camino; los preceptos del noble guerrero.

Este código de principios morales debía ser aprendido y observado por todo samurái. No es un código escrito, tampoco un dogma, son unas pocas máximas que se transmitían oralmente y tenían un desarrollo netamente práctico (Nitobe, 2017, p. 24).

El Bushido bebe del budismo zen, y del sintoísmo. Cree en la bondad innata del ser humano y su conexión con lo Absoluto que se eleva más allá de las cosas humanas (Nitobe, 2017, p. 32).

El Bushido era acción, el hombre culto y el artista, no podían quedarse dentro de cuatro paredes, de ser así «sus conocimientos comenzarían a desprender un olor fétido» sin que pudiesen servir para nada (Nitobe, 2017, p. 37).

Y sí bien se incentivaba la sabiduría y el arte (en especial la poesía) en el guerrero. También llegaba a sostener que el hombre recto -cualidad sumamente difícil de conseguir- podia prescindir de cualquier otra cualidad (Nitobe, 2017, p. 44).

Se inculcaba la tranquilidad del espíritu, clara influencia del budismo zen, el samurái debía ser, inmutable en su interior, su espíritu no podía perturbarse por alegrías, penas, dolores, sorpresas, por nada en lo absoluto (Nitobe, 2017, p. 54).

Eso no significa que el samurái fuese una piedra, pues el buen humor, la cortesía, la piedad y la benevolencia eran recursos a los que siempre debía recurrir en lo posible. Tanto en su vida cotidiana, en sus rituales y en el campo de batalla, ya sea con el pobre, el oprimido y aún con el enemigo.

Un samurái no debía hablar, a menos que estuviese dispuesto a comprometerse totalmente con lo que salga de su boca. Tanto mentir como equivocarse son igualmente viles para el samurái, la veracidad era una facultad sobrenatural. Cabe agregar que la veracidad como valor cuasidivino, no podía dar frutos mundanos. El samurái no ambicionaba la riqueza, solo servir a su señor, a su patria y a su honor.

Nitobe pregunta «¿Qué la recompensa de la virtud no es la virtud misma?» (2017, p. 97).

Inazo Nitobe, figura emblemática de Japón y descendiente de samuráis

La lealtad era entendida, como algo más allá de la individualidad, hablamos de una lealtad con el colectivo, con la nación y la patria.

El samurái defendía su honor ante todo, incluso por encima de su propia vida. Su juez (y a veces, verdugo) era su propia conciencia. Es por ello que, de ver su honor mancillado podían recurrir al seppuku (incorrectamente llamado hara-kiri) (Nitobe, 2017, p. 143). El suicidio samurai es muy conocido en occidente, pero poco se difundió el saber que no era el único camino y que hubo uno más noble, aferrarse a la vida a pesar de toda adversidad.

«Y, sin embargo para un verdadero samurái, apresurar la muerte o buscarla era equivalente a una cobardía» (Nitobe, 2017, p. 154).

Nitobe afirma: «Esta pues, fue la enseñanza del Bushido. Sufrir y hacer frente a todas las calamidades y adversidades con paciencia y con la conciencia pura» (2017, p. 155).

El pensamiento del Bushido, pervive en el Japón, ya no como código, sino como legado cultural e histórico, esto tuvo consecuencias tanto buenas como malas (Nitobe, 2017, p. 205). Podemos tomar de ejemplo, la ambición nacionalista que alimentó su participación en la Segunda guerra mundial o su patriotismo que los inspiró a levantarse de las catástrofes causadas por aquella guerra.

«Escarbad ligeramente en un japonés de las ideas más avanzadas, y encontrareis un samurái» (Nitobe, 2017, p. 221).

Musashi Miyamoto, el samurái más famoso de Japón

Puntos en común y contraste

Mientras Kohlberg considera a la libertad, al respeto y a la vida, como derechos innegociables en cualquier situación, el Bushido disminuía la libertad individual en favor del colectivo: El cuerpo podía ser sometido a su señor feudal, pero la libertad del alma era imposible de anular. La vida según el Bushido estaba en una categoría menor al honor y la reputación por ejemplo, pero eso no significba el desprecio de la misma. Si bien en situaciones específicas se permitía el seppuku; en todo momento se animaba a conservar la vida, decisión más virtuosa. Nitobe (2017, p. 155) nos comparte un poema al respecto:

¡Venid! ¡Llegad sin descanso,
tristezas y dolores crueles!
Amontonaos sobre mis hombros abrumados;
¡Que no me falte ni una sola prueba
de las fuerzas que aún me restan!
-Samurái anónimo

Mientras la moral planteada por Kohlberg, invita a la mirada crítica y recomienda transgredir la ley cuando esta es injusta. El Bushido anima a obedecer a la autoridad y a la patria por encima de todo, aún a sabiendas de las ambigüedades morales por parte de la autoridad.

En occidente, el hombre, en la práctica moral, tropieza muchísimas veces y otras tantas procura enmendarse. El samurái, como ser excepcional que era, no podía permitirse aquello, faltar a su palabra era faltar a su honor (y ya sabemos en que lugar ubicaba al honor). Cabe decir que estar en esa atención permanente de si mismo, de las cosas y de su entorno era sin duda una actividad muy exigente y requería un estado de conciencia elevado.

La moral de Kohlberg es universal, procurando que, en teoría y práctica sea verificable y aplicable en cualquier persona, de manera progresiva. Por ejemplo un niño va desarrollando su moral a medida que crece. Por otro lado el Bushido era un código militar, reservado para una élite que entregaba la vida para el combate y el servicio marcial. Cuando la tecnología avanzó, y a su vez la tecnología bélica, la espada del samurai quedó muy mermada (así como la del caballero) para el combate. De este modo, impedido de actuar en su campo de acción principal, su llama fue debilitándose. No es así con la moral occidental, viable en cualquier área y disciplina de la vida. No obstante el Bushido permanece como legado en el inconsciente colectivo del pueblo japonés.

El Bushido y el samurái ardieron con una llama viva e intensa, tan fuerte que la leña que la alimentaba se consumió rápidamente y ahora sólo queda una pequeña flama, que aún se resiste a apagarse. Si seguimos con la analogía, la llama de la moral occidental es mesurada y constante, no arde violentamente y eso le permite permanecer. Su leña es el dogma y la tradición, ya sea de los clásicos griegos o de las páginas del evangelio. Y por más que parezca que el utilitarismo y el materialismo del mundo moderno, le quite brillo, realmente no es así. Kohlberg hombre académico, la defendía y Nitobe, descendiente de estirpe samurái, la admiraba, y reconoció su fuerza (2017, p. 224). Nosotros también debemos apreciarla, es nuestra herencia y legado. Asimismo, es bueno aprender de la sabiduría de oriente, siempre, con juicio crítico.

Bibliografía

Giardini, A.; Baiardini, I.; Cacciola, B.; Maffoni, M.; Ranzini, L. y Sicuro, F. (2017). Comprende la Psicologí­a. Lawrence Kohlberg: El desarrollo moral. Barcelona: Editorial Salvat, S.L.

Nitobe, I. (2017). Bushido: El código ético del samurái. España: Biblok Book Export, s.l.