Entre los sentidos y la mente: Percepción

La percepción ha tenido múltiples miradas a través de los años, se ha visto desde muchas corrientes como el estructuralismo, gestalt, constructivismo, etc. Pero en este apartado revisaremos a la percepción como concepto cognitivo/perceptivo que nos lleva a dar diferentes significados a lo vivido.

Todos vemos el mundo de una forma diferente, la percepción no solo se refiere a cómo recibimos los estímulos mediante los sentidos, sino también a cómo la mente procesa lo que estamos presenciando. 

La percepción, usualmente, es definida como la capacidad de los organismos para obtener información sobre su ambiente, a partir de los efectos que los estímulos producen sobre los sistemas sensoriales, lo cual les permite interaccionar adecuadamente con su alrededor. 

Claramente, la percepción se da —a primeras instancias— mediante los sentidos; sin embargo, se trata de información que es captada por el cuerpo, a la que se le dará un significado luego de todo un proceso cognitivo. 

Justo en este punto es que se da la diferencia entre sensación y percepción, que a veces son confundidas; la segunda se refiere a la interpretación de los estímulos que recibimos, en base a la cultura, costumbres, experiencias y necesidades propias de cada persona.

Green, Fairchild, Knudsen & Lease-Gubrud (2022) comentan que el proceso de la percepción tiene tres etapas:

  1. Estimulación sensorial y selección

En  la primera etapa recibimos una abrumadora cantidad de estímulos, sonidos, olores, sabores, temperatura, colores, movimientos, etc, y pese a su recepción, no podemos atenderlos a todos; es entonces cuando iniciamos la selección sensorial, este es el proceso por el cual elegimos a qué estímulo le prestaremos atención, todo ello, casi siempre de manera inconsciente y, normalmente, guiado por nuestras vivencias, necesidades, limitaciones, expectativas, preferencias e intereses. 

  1. Organización

Lógicamente, es necesario que nuestro cerebro ordene lo que recibimos, por ello, utilizamos las plantillas que nos han sido enseñadas para poder procesar la información. Por ejemplo, diferenciar entre lo bueno y lo malo, o reconocer el prefijo de un número telefónico de otro país, etc. Asimismo, ocurre la proximidad que trata la manera en la que vemos las cosas dependiendo de lo que está a su alrededor; también se produce la agrupación dentro de este último aspecto, en el que asignamos características o rasgos similares a los items o cosas que lo rodean.

Las percepciones simples suelen ser de agrado para nuestro cerebro, debido a ello, las primeras impresiones son importantes y nos dejamos llevar por lo que inicialmente creemos de alguna situación o persona, por ejemplo, los estereotipos.

  1. Interpretación

Este último paso representa la manera en la que damos sentido a nuestras vidas, y determinamos lo que significa para nosotros. Aquí es cuando se presentan las vivencias, necesidades, limitaciones, expectativas, preferencias e intereses que nos llevan a dar una opinión o reacción ante un estímulo.

Todo el proceso de la percepción es complejo, y es impresionante como nuestro cerebro es capaz de traducir, organizar y reaccionar a estímulos durante toda nuestra vida, de manera automática, casi el 100 % de las veces. 

Es importante recordar que lo que hemos vivido, el lugar del que venimos, las personas con las que nos hemos relacionado, la religión que seguimos, etc., nos llevará a tener una mirada diferente de lo que nos ocurre, por ello intentemos ser empáticos y entender lo que hay entre los sentidos y la mente.

Referencias

Equipo editorial etecé (202). Percepción. Blog: Concepto. https://concepto.de/percepcion

Green, K., Fairchild, R., Knudsen, B. & Lease-Gubrud, D. (2022). Comunicación no verbal. Ridgewater College LibreTexts.

Pérez Porto, J., Gardey, A. (25 de noviembre de 2008). Percepción – Qué es, teoría, definición y concepto. https://definicion.de/percepcion/

Papalia, D. E. (1994). Psicología. Editorial McGraw-Hill.

Myers, D. G. (2007). Psicología. Editorial Médica Panamericana.

Detrás de la máscara de un mitómano

Alguna vez en nuestra vida nos hemos puesto a pensar por qué mentimos; y es innegable el hecho de que todas las personas en el mundo alguna vez han mentido por diferentes circunstancias, siendo considerada muchas veces una estrategia para no tener que enfrentar la realidad o tener que asumir las consecuencias de nuestras propias acciones.
Un estudio realizado en la universidad de Massachusetts nos mostró que el 60% de las personas mienten al menos una vez durante una conversación de 10 minutos. Y es que el individuo empieza a mentir desde la infancia y los sigue haciendo hasta la adultez, pero ¿Cuándo es que esta mentira esporádica podría considerarse una mitomanía?
Conociéndose también con los nombres de seudología fantástica o mentira patológica, la mitomanía suele ser una conducta adictiva y repetitiva no teniendo un motivo o circunstancias válidas. Para el mitómano el mentir se convierte en un hábito, siendo una forma de relacionarse con los demás, lo que los pude llevar a crear historias insostenibles, y aunque se puedan dar cuenta de que las otras personas los han descubierto pueden seguir mintiendo y complicar aún más su narración. Por lo que este trastorno puede llegar afectar todos los aspectos de la vida de la persona que lo padece tanto en el ámbito laboral, familiar, sentimental y social, siendo muchas veces incapaz de darse cuenta de qué es lo que origina estos problemas.

Por lo que es relevante conocer cuáles son los síntomas de un mitómano:

  • Manifiesta niveles de ansiedad altos cuando tiene frente a él las condiciones ideales para poder mentir.
  • Pensamientos recurrentes que lo llevan a mentir.
  • Manifiesta dificultad para poder resistir el impulso de mentir.
  • Siente satisfacción cuando los demás descubren las mentiras.
  • Presenta baja autoestima.
  • Pocas habilidades sociales.

Todos estos síntomas también pueden provenir de un trastorno de personalidad antisocial o personas con dependencia de sustancias. El mitómano se siente más cómodo mintiendo que diciendo la verdad ya que este trastorno es una conducta adictiva. La edad promedio de origen es a los dieseis años.
El 40% de mitómanos presentan anomalías en el sistema nervioso, presencia de epilepsia, traumatismo cráneo encefálico o infección.

Cómo identificar a un mitómano:

  • Con frecuencia hablan de sus experiencias y logros en los que figuran como victoriosos o heroicos.
  • También suelen contar historias en las que ellos son las victimas en busca de simpatía.
  • Sus narraciones siempre están bien elaboradas y están llenas de detalles.
  • Se caracterizan por tener diferentes versiones de la misma historia.

El mentir compulsivamente podría afianzarse como consecuencia de los castigos recibidos en la niñez. Lo que nos indica que no hay que castigar a los infantes cuando dicen pequeñas mentiras que son producto de su imaginación y forman parte de un estado evolutivo. Ya que lo que se origina es reforzar un comportamiento negativo; siendo relevante explicarles la diferencia entre realidad y fantasía.

¿Qué le sucede al cerebro de un mitómano?
Las mentiras le pueden proporcionar al individuo, cierto nivel de satisfacción; el saber que cada una de las mentiras que pueda decir tienen cierto nivel de peligro produce una descarga de adrenalina en el cerebro actuando como un reforzador fortaleciendo la respuesta mitómana y convirtiéndose en un círculo vicioso.
Investigadores del University College de Londres nos dicen que es importante conocer que cuando mentimos por primera vez para obtener algo, se origina una activación en la amígala; la cual tiene la función de originar sentimientos negativos que nos hayan sentir mal, limitando el alcance de la mentira.
Actualmente neurocientíficos de la Universidad de California del Sur encontraron que el cerebro de los mitómanos es ligeramente diferente de los individuos que dicen la verdad. Teniendo 26% más de sustancia blanca en la corteza prefrontal.
La sustancia blanca tiene como función la transmisión de la información por lo que al haber un incremento de las misma hay una mayor capacidad cognitiva para poder procesar las mentiras y poder manipular.
Muchas veces las historias contadas por los mitómanos pasan como creíbles ya que cuentan con abundantes detalles. Lo que conlleva a pensar que el individuo a estado procesando a minuciosamente toda esa información.

El pensamiento de un mitómano
Tras la mentira patológica o mitomanía hay una persona con baja autoestima, tiene el pensamiento de que si se muestra tal y como realmente es, no será aceptado por los demás. Los mitómanos están caracterizadas por poseer una personalidad insegura; y sus mentiras con frecuencia son un plagio de ideas, pensamientos y vivencias de los otros; siendo usualmente de personas que ellos admiran. Al presentar pocas habilidades sociales hacen uso de las mentiras para poder parecer más interesantes ante las personas que lo rodean.
Citando a la doctora Maricarmen Jiménez Colín del Departamento de psiquiatría y salud mental de la UNAM; nos dice que la mitomanía es una falsificación desproporcionada que puede llegar a ser extensa, complicada o presentarse durante años o incluso toda la vida.
Es importante conocer que el mitómano dice mentiras con dos fines, el primero, para poder obtener algún beneficio; y el segundo, para poder construir una imagen y así poder ganar la admiración de los demás.
Como se dijo, suele estar vinculado a diferentes trastornos mentales, como el trastorno histriónico, el antisocial, el límite, el facticio o el narcisista.

Tratamiento
El mitómano no es capaz de reconocer que lo que está haciendo trae problemas, por lo que es relevante que la persona quiera cambiar por si sola; ya que la mayoría de estas personas que llegan buscando ayuda solamente lo hacen por haber sido obligados por sus familiares o por razones médico-legales.
Por lo que si el mitómano necesitase un tratamiento psicológico, la más factible es la psicoterapia cognitiva conductual, ya que lleva al individuo a un análisis de la situación; aclara cómo es que funciona la persona; cuál es el entorno en el que se da la problemática y cuáles son las consecuencias que trae consigo. De esta forma, el individuo podría darse cuenta de la situación y poder tomar la decisión de realizar un cambio.
En algunas situaciones el tratamiento psicológico va acompañado de fármacos.
Para que el tratamiento pueda ser efectivo se necesita la ayuda profesional, compromiso del paciente y apoyo o colaboración de su entorno.

PALABRAS CLAVES: Mitómano, adrenalina, narcisista, capacidad cognitiva.

REFERENCIAS

  • Dike, C. (2008). ¿Mentira patológica síntoma o enfermedad? Recuperado de https://www.psychiatrictimes.com/view/pathological-lying-symptom-or-disease
  • Linares, R. (2021). La mentira como forma de vida. Recuperado de: https://www.elpradopsicologos.es/blog/mitomania-mitomano-mentiroso-compulsivo
  • Mitomanía o la forma compulsiva de mentir – Ciencia UNAM.