El hombre con su mundo destrozado: relato de una lesión

Alexander Luria fue un neuropsicólogo y médico reconocido, considerado el fundador de la neuropsicología, y en su obra, que lleva por nombre “El hombre con su mundo destrozado”, nos ofrece un cautivador retrato de la valiente lucha de un ex soldado por recuperar sus facultades mentales. La historia empieza el 2 de marzo de 1943, Lev Alexandrovich Zasetski de 23 años, es herido de gravedad en el campo de batalla de Smolensk por una bala que impacta en su cabeza. Días después al despertar en el hospital, refirió que era incapaz de pensar, reflexionar y que no recordaba nada, ya que su memoria, igual que su vida, se sentían en las últimas.  Asimismo, le costaba recordar el significado de las palabras, la utilidad de un objeto, no podía encontrar partes de su cuerpo, sentía que su cuerpo se transformaba, tampoco podía ver claramente, todo era confuso, todo a su alrededor parecía estar en un estado de fluctuación, a comparación de antes de la lesión, cuando tenía metas y planeaba un futuro para dejar descansar a su madre. Ahora él había cambiado.

Situación personal.

Zasetski vivió en Yepifan, un asentamiento urbano de Tula de la región de Kimovsk. Fue el segundo hijo de una hermana mayor, y huérfano de padre desde niño. Su padre trabajaba en una mina de carbón y fue a causa de esto que falleció cuando él tenía dos años. Por otra parte, su madre no tenía estudios y era analfabeta. La relación con su madre fue importante tras la muerte de su padre, pues ella es la que se encargaría de ellos desde ese momento. Respecto a la relación con sus 3 hermanos era buena, y fueron un apoyo incondicional cuando regresó a su casa tras la lesión. Antes del accidente Zasetski se encontraba cursando sus estudios superiores en la Universidad de Mecánica. Además, decía que desde pequeño le atraían las ciencias y el conocimiento, y que retenía con avidez en su memoria todo aquello con lo que se topaba, ya sea en la escuela o en la vida cotidiana. El mismo se describe como un hombre soviético polifacético, dispuesto a ayudar a su nación en el campo de la ciencia. Es así que años más tarde y con el apoyo de su madre que trabajaba sin descanso para sacar adelante a su familia, ingresa a la escuela primaria y la culmina con excelentes notas, lo mismo ocurre en la escuela secundaria, donde sobresale en todas las áreas. En 1941 justo antes de la guerra, acaba su tercer curso en la Universidad de Mecánica, en ese momento no se encontraba laborando, ya que pronto iniciaría sus prácticas, la ejecución de proyectos y finalmente un doctorado, para ayudar a su madre y lograr un futuro mejor para él y sus hermanos. 

Una lesión de gravedad

La historia de la lesión de Zasetski empieza cuando recibió dos impactos de bala que al penetrar en su cráneo afectaron la región parietooccipital posterior del cerebro, destruyendo el tejido de esa área. Esta lesión provocó una prolongada pérdida de conciencia y a pesar de la pronta intervención, su situación se complica por un proceso inflamatorio, lo que causó un proceso adhesivo en la membrana del cerebro y alteraciones en los tejidos adyacentes. Asimismo, mediante una radiografía luego de introducir aire por el canal cerebroespinal, el cual ascendió y llenó los contornos de los ventrículos cerebrales y los espacios que se forman como resultado de la contracción de la masa de las regiones del cerebro adyacentes al lugar de la lesión, se observó que las regiones parietoccipitales del hemisferio izquierdo, relacionadas con la percepción espacial, estaban afectadas irreversiblemente, debido a la cicatrización, que produjo una atrofia en el ventrículo lateral izquierdo, originando un proceso atrófico local considerable, ya que las paredes presionan la superficie del cerebro y dilataron fuertemente los espacios subracnoideos. Sus lóbulos frontales estaban intactos.

Un comportamiento extraño.

Después de la lesión producida Zasetski leía sílaba por sílaba igual que un niño y no recordaba las palabras ni su significado. Al ver a su alrededor, no entendía el mundo que lo rodeaba, ya que le costaba reconocer los objetos y cuando lo lograba no recordaba cómo se llamaban al momento. Cuando escuchaba sonidos, palabras y conversaciones, no podía comprenderlas de inmediato. No veía por el lado derecho y tenía que inclinarse para mirar por el lado izquierdo. No comprendía de inmediato el sentido de las preguntas y las palabras tardaban en venir a su memoria. Cuando se le pedía que escriba su nombre en una hoja de papel, no reconocía la hoja de papel ni sabía cómo tomar el lápiz. Acto seguido, no podía escribir su nombre porque no recordaba cómo hacerlo. Luego, no recordaba cuál era su brazo derecho. Cuando se le preguntaba sobre su participación en el frente de batalla, relataba con oraciones incompletas continuas, ya que le costaba encontrar las palabras. Si se le solicitaba que enumere los meses, los decía en forma de secuencia desde enero hasta diciembre, pero era incapaz de decir que mes le precedía a uno en particular.

El perfil psicológico de un soldado herido Zasetski decía que a veces su situación parecía un sueño, pero regresaba a la realidad cuando veía que un sueño no puede durar tanto tiempo o ser tan monótono. A veces se creía muerto, porque el viejo Zasetski y su antiguo mundo se habían perdido. El terapeuta que lo trataba hace referencia a la personalidad de Zasetski, y menciona que la lesión le causó daños irreparables en su cerebro, pero que este denotaba muchas ganas de superación, y la voluntad de curarse. Además, menciona que en su cabeza confluyen dos pensamientos. Por un lado, que su vida está acabada y que debido a su accidente es un inútil y que seguirá así hasta que muera. Por otra parte, se repite que no todo está perdido, que tiene que vivir, que con el tiempo puede recuperarse, que la medicina lo puede ayudar, y que logrará curarse gracias a la medicina y el tiempo. Claro, la lesión no había afectado en absoluto el mundo de sus emociones. Es así que Zasetski se caracterizaba por ser entusiasta y su impulso de sobrevivencia seguía intacto. De igual modo en muchos capítulos del libro se muestra su frustración, en la que él mismo se termina catalogando como un “tonto analfabeto” y en ocasiones se siente indefenso e incapaz de resolver lo que se plantea, pero a pesar de ello él sigue perseverando por lograr volver a construir sus recuerdos perdidos.

Principales funciones cognitivas dañadas de Zasetski

  • Orientación: Cuando se le preguntaba por el mes en el que se encontraba, Zasetski, respondía ¡Mayo! logrando recordarlo, pero no siempre era así, ya que no tenía una noción clara del tiempo. Por otro lado, su sentido del equilibrio y espacio no era normal, no podía ubicar un objeto correctamente, no sabía cuál era la derecha o izquierda, o arriba y abajo, y cuando salía a dar un paseo no lograba recordar el camino de regreso y en ocasiones se tropezaba y chocaba con los objetos.
  • Memoria: Le era más fácil entender lo que estaba escrito, que las palabras que escuchaba o le decían, ya que al escucharlas solo captaba algunas palabras y las demás eran espacios en blanco en su memoria, pero cuando volvía a leerlas en un periódico, las recordaba y les encontraba sentido. De igual manera, no recordaba a las personas, no recordaba cuántos años tenía él y tampoco el nombre de la ciudad en la que estaba. Asimismo, no daba detalles de quién era su madre o si tenía hermanos. Zasetskino recordaba bien como leer o escribir, había olvidado todos sus conocimientos, y cuando recordaba algunos no se encontraban organizados sino dispersos.Sus recuerdos, no se encuentran estructurados y relacionados; sino individuales para ser ordenados. Así, cuando se encontraba en su cuarto y pensaba en elegir un ejercicio de los 4 tipos que aprendió en el campamento de pioneros al cual había ido cuando era pequeño, no recordaba ninguno.
  • Lenguaje: Se le hacía complicado escribir y leer, ya que la lesión del accidente de Zasetski estaba ubicada en la zona temporo – parieto occipital de la corteza cerebral, lo que le causó una perturbación en las funciones de la parte de la corteza que controla el análisis, la síntesis, y la organización de asociaciones complejas en un marco coherente. Por otra parte, le creó insuperables problemas cuando se trataba de lenguaje, ya que no podía captar las palabras como también percibir mentalmente lo que significaban. Zasetski era capaz de hablar y podían repetir palabras con facilidad sin embargo no las recordaba a voluntad propia.

En el libro se narra que, cuando el doctor le mostró una imagen, él, de manera lenta, dijo que era una mujer y una niña, lo cual no completaba el significado total, ya que la imagen mostraba una madre y su hija, pero Zasetski no comprendía el significado de “hija de la madre”. Esto mismo ocurrió con la imagen de “el amo y su perro”, porque Zasetski no lograba descifrar el significado completo, sabía que había “un dueño” y “un perro”, pero cuando se le preguntaba ¿Qué significa el amo del perro? o ¿el perro del dueño? Zasetski no lograba encontrar ideas para explicarlo. De igual modo cuando se le preguntaba las diferencias de un tamaño, como por ejemplo ¿El elefante es más grande que la mosca? o ¿la mosca es más grande que el elefante?  sabía que la mosca era pequeña, y el elefante grande, pero no lograba descifrar ni responder a la pregunta , no comprendía la expresión “más pequeño o más grande”, en consecuencia no podía dar una respuesta clara, aunque la pregunta fuese tan evidente, por lo mismo , al no poder recordar las palabras o entender el significado de esta, sus diálogos y la comunicación con las personas eran básicas, cortas y lentas en las mañana , ya que le era complejo entender y comprender las construcciones gramaticales.

  • Habilidades viso – espaciales: Las funciones viso – espaciales representan el grupo de funciones utilizadas para analizar, comprender y manejar el espacio en el que vivimos en varias dimensiones. Gracias a las habilidades viso espaciales tenemos conocimiento de nuestra posición en el espacio en proporción con otros objetos, así como la relación de unos objetos respectos a otros. En Zasetski esta habilidad no estaba completamente presente, ya que no lograba medir adecuadamente su espacio y presentaba confusión en cuanto a las dimensiones y direcciones. Cuando lo saludaban y le extendían la mano, él no lograba ver su brazo derecho, extendía la mano, pero no lograba verlo, al final solo lograba rozar con los dedos, de igual manera sucedía cuando deseaba sentarse, ya que primero debía sujetar la silla, y sentirse seguro de que estaba en el lugar correcto y a pesar de ello se sentía temeroso de caer. Así mismo en las actividades como comer, refería que el cubierto no hacía lo que deseaba, y no podía llevarse la cuchara a la boca sin antes pasar por todas las dificultades del espacio, en referencia a su cuerpo, la cuchara se dirigía a todos los lados de su rostro menos a su boca.
  • Lectura y escritura: En primer lugar, la lectura se había perdido completamente, al ver un cartel, sabía que eran letras, pero no recordaba cuáles eran, no podía leer nada, y llegaba a pensar que lo escrito no podía ser ruso, del mismo modo ocurría cuando se encontraba en un examen con el oculista, ya que cuando este le señalaba una letra, Zasetski era incapaz de reconocerla.  Él mismo describe, que se le hacía muy complejo leer, sus lecturas eran silábicas, como las de un niño de 5 años, e incluso tenía que repetir nuevamente la lectura. Algo similar ocurrió con la escritura y cálculo, ya que había olvidado todo su pasado y con él, todo lo que había aprendido, y al momento de escribir tenía que hacer el esfuerzo de recordar las sílabas que componían la palabra.
  • Reconocimiento del cuerpo: Presenta confusión, siente que las partes de su cuerpo son muy grandes o muy pequeñas, a veces siente que las ha perdido o que se han desordenado y que sus piernas están arriba y su cabeza abajo. Así también, no reconoce las funciones de su cuerpo, claro ejemplo de esto es cuando nos relata que “algo lo molestaba en el vientre” en referencia a que la vejiga ya necesitaba ser liberada, entonces el paciente se dirigió al baño, pero no entendía que es lo que debería hacer. Para Zasetski no existía el hemisferio derecho y algunas partes del hemisferio izquierdo, en ocasiones a este problema se le añadió el hecho que a veces padecía de alucinaciones con en el transcurso del tiempo logró acostumbrarse.

Análisis Neurológico según el aporte de Luria en su obra

Aplicando la teoría de Luria del sistema cerebral complejo al caso, el cerebro se divide en tres partes iguales o tres bloques básicos, que puede activarse de forma conjunta o particular en áreas específicas de cada bloque, dependiendo de la actividad que la persona esté realizando.

La primera es el bloque energético o de tono, del cual Zasetski no presentó ningún daño y es por ello que su conciencia permanecía alerta y dinámica. Este bloque se encuentra situado en la base del cerebro, la cual forma parte del hipotálamo y regula procesos complejos, como el intercambio químico y la asimilación de sustancias, el intercambio de grasas y el desarrollo y actividad de hierro. Estos procesos generan cadenas de impulsos, llegan a la corteza cerebral y confieren el estado de tonicidad y vigor, ya que se trata de un mecanismo que produce alimento al cerebro.

El segundo bloque, que en Zasetski en parte quedó destrozado por la lesión, tiene como función principal, recibir, procesar y almacenar la información que le llega a la persona desde el mundo exterior. Aplicado al caso, Zasetski refería que no podía ver los objetos por su forma original, esto se debería a que lo que percibe el ojo se divide en millones de componentes, los cuales se procesan en la corteza de la región occipital, en la corteza visual primaria, la cual no sufrió daño en la lesión del paciente, lo cual no sucedió con la corteza visual secundaria, que convierte los elementos fraccionados percibidos por la corteza visual primaria en estructuras enteras y complejas. La limitación del campo visual de Zasetski donde la lesión fue provocada en la profundidad de la masa de sustancia gris también llamado montículo visual (tálamo óptico) era problemática, no veía por el lado derecho, por lo que veía las partes individuales de los objetos, pero no las podía sintetizar en imágenes completas. Asimismo, la destrucción de esta área visual, fue la responsable de que Zasetski no pueda reconocer su lado derecho del cuerpo. Asimismo, se ha visto que las regiones terciarias de la corteza parietoccípito – temporal del hemisferio izquierdo, que tienen una relación íntima con la organización de lo que comprende el habla, que penetra profundamente en la percepción, en la memoria o en el modo de pensar y actuar.

En nuestro caso, debido a esta afectación es que Zasetski no podía encontrar la palabra exacta, era incapaz de expresarse mediante palabras, su pensamiento presentaba dificultades al tratar de comprender relaciones gramaticales complejas y todo lo que aprendió en la escuela se había fragmentado individualmente, sin relación entre sí. Por lo que, la lesión en la región parietal del hemisferio izquierdo ocasionó que Zasetski sienta que a menudo pierde la parte derecha de su cuerpo, que su cabeza es muy grande, su tronco muy pequeño y que sus piernas están en un lugar equivocado. Asimismo, a pesar de que se destruyeron las secciones espacio visuales de la corteza, no se afectó los sistemas verbales motrices, por lo que su práctica oral y motriz se encontraba intacta y era capaz de aprender mediante este modo, por ejemplo, escribiendo de golpe y sin pensar.

El tercer bloque, no fue afectado, por lo que Zasetski conservó íntegramente su capacidad de reconocer sus defectos, la aspiración de superarlos, la intensa necesidad de volver a ser una persona totalmente válida y de trabajar para recuperarse.

Alexander Luria

Diagnóstico y principales afectaciones

La lesión en las secciones anteriores del cerebro, que contienen los lóbulos frontales, generó en Zasetski la afectación en el segundo bloque del cerebro, un cuadro en el que, si bien la persona conserva su percepción y su memoria, y su sistema de conocimientos permanece intacto, se pierde toda capacidad de generar intenciones firmes y de planificar sus actividades futuras. En consecuencia, Zasetski era incapaz de comprender el mundo y a sí mismo. La mitad derecha de su cuerpo dejó de existir para él; podía distinguir las letras del alfabeto, pero ignoraba su significado; sabía que tenía una madre y hermanas, pero no recordaba sus nombres; era un estudiante universitario que ahora no podía sumar; oía perfectamente, pero no comprendía las frases más sencillas.

  • Amnesia retrógrada:Zasetski era incapaz de recordar los eventos ocurridos antes de la lesión cerebral. Esta es una amnesia del tipo declarativa, específicamente de memoria episódica. ya que no se pueden recuperar recuerdos de eventos o hechos de la propia vida. En este caso, aparecen recuerdos vagos sin orden alguno.
  • Afasia intelectual: Producto de la lesión cerebral se afectó el lado lógico del pensamiento formal de Zasetski, como expresar una idea, leer, multiplicar, pero no se afectó su parte moral y sentimental, como intenciones, deseos, sensibilidad humana, su capacidad de valorar sus aciertos o sus fracasos.
  • Agnosia visual: Es la pérdida en la capacidad de reconocer visualmente imágenes u objetos, debido a que la corteza visual secundaria de Zasetski se encontraba destruida, y este no era capaz de juntar las partes individuales de un objeto, por lo que a menudo tenía que adivinar lo que estaba mirando.
  • Agnosia visuoespacial: Es la incapacidad para reconocer y utilizar información de naturaleza espacial. Más específicamente describe la imposibilidad perceptual para reconocer e integrar información espacial. Es así que a Zasetski se le dificulta el reconocimiento de lugares o espacios, presenta episodios en los que refiere ver todo al revés, invertido de derecha a izquierda u objetos cambiando de lugares.

Rehabilitación en el libro

  • Terapia ocupacional, en el hospital, a través de la cual se buscó la manera de insertarlo en un trabajo y así convencerlo de que era alguien útil para la sociedad.
  • En el sanatorio de Púmpuri, el doctor encargado le decía las palabras y Zasetski tenía como tarea representarlas mentalmente.
  • Luria le mostraba dibujos, para que Zasetski reconozca individualmente y pudiera establecer una relación más general. Asimismo, le mostraba significantes o frases complejas, para que el paciente las relacione y pueda comprenderlas. También se le pedía que dibuje bajo indicaciones estrictas para que aprenda a memorizar y reconocer significados. Por ejemplo, dibuje un círculo sobre una cruz.
  • Profesor de logopedia especializado en restablecer el habla, para que Zasetski estudie el abecedario, reconozca las letras y aprenda a escribir nuevamente.
  • Recitar lo que no se quiere olvidar.
  • Escribir en automático y luego unir palabras e ideas.
  • Escribir cartas y relatos.
  • En consulta médica, Luria le dice a Zasetski que señale partes de su cuerpo, para ver su avance.

Para finalizar, la obra de Luria, más allá de sentar las bases de la neurociencia y de proponernos una distribución de las funciones cerebrales durante la generación de procesos cognitivos, nos va narrando la historia deLev Alexandrovich Zasetski, un soldado herido por una bala en la cabeza, que lo condena a vivir en un mundo diferente al que conocía, debido a que producto de su lesión veía las cosas que lo rodeaban de forma fragmentada. Luria nos da a conocer partes del diario que Zasetski escribió en 30 años de frustraciones y optimismo digno de resaltar, y aunque Zasetski nunca logró recuperarse, pero sus ganas de vivir y salir adelante le fueron dando poco a poco una vida nueva. Es así que más allá de un aporte científico, la obra de Luria, no debe ser tomada solo desde el punto de vista de la neurociencia y la psicología, sino que debe verse como el relato de un hombre que, aunque a veces se doblegaba ante su situación, nunca dejo de luchar y estoy de acuerdo, de eso se trata. Luria le da fin a su obra con las siguientes palabras, “¿Hace falta añadir algo más? ¿No son estas líneas llenas de optimismo el mejor final para este pequeño libro?”. (p. 194).

Fuentes bibliográficas

Luria, A. R. (2018). EL HOMBRE CON SU MUNDO DESTROZADO. MEXICO: PAIDOS.