Autor: Jacques-Louis David.
Técnica: Óleo sobre lienzo.
Una gran problemática y que aún se mantiene vigente tanto en niños y adolescentes es el suicidio, el cual es la principal causa de muerte en esta etapa de la vida. Poder identificar los factores de riesgo y también —a su momento— un tratamiento efectivo, es lo más preocupante dentro de las políticas de salud.
La suicidalidad nos refiere y da grandes luces frente a las actividades bajo este contexto, incluyendo los pensamientos, acciones u omisiones de las mismas. Esto nos ayuda a entender las cogniciones por las cuales atraviesa la persona que tiene esta conducta.
Suicidio
Según la RAE (La Real Academia de la Lengua Española), el suicidio es el acto voluntario por el que un a persona pone fin a su existencia.
Epidemiología
Según las estadísticas de la Organización Mundial de la Salud, alrededor de 800,000 personas en todo el mundo mueren por suicidio cada año; siendo más predominantes en hombres que en mujeres (la tasa de mortalidad media en el 2012: 11.4 por cada 100,000; 15 para hombres y 8 para mujeres; OMS, 2014; es decir, una muerte cada 40 segundos.
Esto se debe al uso de medios letales, los cuales son más violentos en varones (como las armas de fuego) y también por patrones de riesgo que se ven relacionados a los varones, como la agresividad, la impulsividad y el abuso de sustancias.
Género: Sin embargo, respecto a los intentos suicidas, son mucho más frecuentes en mujeres, lo que genera una paradoja respecto al género.

Factores sociodemográficos: Entre los factores relacionados respecto a las regiones o países, el suicidio se refleja con variabilidad en los factores de riesgo y factores protectores que se ven inmersos dentro de una sociedad y cultura determinada. Los patrones que se sugieren dentro de los factores que influencian, pueden verse reflejados en:
- La desventaja económica.
- El cambio cultural.
- El clima.
- La geografía.
- El acceso a medios letales.
- El consumo de drogas.
- Las creencias religiosas.
Tiende a presentarse en momentos de crisis y donde, generalmente, se requieren ciertos factores para poder facilitar dicha conducta, tales como:
- Predisposición: genética, patologías mentales, condición orgánica o biológica.
- Desencadenante: situaciones de conflicto con otras personas.
- Facilitador: factores de riesgo con los que el joven está influenciado. Pueden ser las drogas, alguna imagen de admiración, como famosos, o incluso los antecedentes dentro de la familia.
- Oportunidad y métodos: se requiere acceso a métodos que sean aceptables para poder encaminar la conducta, es decir, tener una idea clara de cómo incrementar la posibilidad, por ejemplo: el acceso a medios letales.

Prevención
El Programa de Prevención del Suicidio de la Organización Mundial de la Salud (SUPRE, por sus siglas en inglés) manifiesta la importancia de reducir la mortalidad, morbilidad y otras consecuencias de las conductas suicidas:
- Minimizar el acceso a los métodos de suicidio (p. ej., sustancias tóxicas, armas de fuego).
- Por medio de una identificación temprana y tratamiento de los trastornos mentales.
- Reportando responsablemente los suicidios por parte de los medios de comunicación.
Si bien es cierto que la evidencia empírica de verdad en las intervenciones preventivas de suicidio es escasa, en los últimos años ha aumentado significativamente dentro de las estrategias de intervención:
- Restringir el acceso a los medios letales.
- Implementación de tratamientos farmacológicos y psicológicos.
- La búsqueda directa de casos de los estudiantes, mediante una detección adecuada de los factores que merman en su salud mental.
- Acuerdos con los medios de comunicación para no causar una visión distorsionada del suicidio; comunicar con responsabilidad.
- Programas educativos para docentes, padres y alumnos.
- Formación de los profesionales de salud (psicoeducación).
Suicidio vs. autolesiones no suicidas
Muchos dudarán cómo funcionan las autolesiones no suicidas, un comportamiento recurrente en los jóvenes a escala global. Se suele confundir con la alta intencionalidad y aquella desesperanza desbordante que pone de manifiesto esta conducta. Sin embargo, la aparición de este fenómeno tiene ciertas características a tomar en cuenta.
¿Qué son las autolesiones no suicidas?
Son aquellas conductas que no tienen el objetivo suicida y que afecta a los adolescentes dentro de una prevalencia del 17 al 18 %. Las lesiones se presentan principalmente en las extremidades y el abdomen. Dentro de la patología, prima la desregulación emocional en busca de disminuir el dolor emocional mediante el dolor físico.
¿Por qué causa confusión?
Se suelen confundir mucho con las conductas netamente suicidas, al ser estas muy difíciles de distinguir. Los siguientes puntos son los más importantes:
- La intención: en la lesión es casi siempre un referente “sentirse mejor” o, por lo menos, disminuir el dolor emocional, en el caso del suicidio, tiene la finalidad de acabar con esos sentimientos de por medio.
- Los métodos a utilizar y el nivel de letalidad: los métodos para las autolesiones no suicidas causan un daño superficial al cuerpo, por el contrario, los métodos relacionados al suicidio son significativamente más letales.
- Frecuencia: las autolesiones se pueden ver inmersas dentro de lo que es el manejo al estrés y otro tipo de regulación emocional, los comportamientos relacionados al suicidio son más infrecuentes.
- Aspectos cognitivos: las personas que pasan por tendencias suicidas, suelen experimentar un pensamiento más polarizado, es decir, “todo o nada”, donde la intensidad del pensamiento blanco y negro es más grave en estos individuos a diferencia de aquellos que utilizan las autolesiones como un medio para poder afrontar experiencias negativas.

Muy importante: Hay que entender que los métodos dentro del daño autoinfligido que sean no letales, son variados en relación a lesiones cutáneas, por ejemplo: cortarse la piel; hacerse una herida hasta sangrar; quemarse; arrancarse pelos; golpearse a sí mismo; etc., a diferencia de los mecanismos más letales que presentan intención suicida. Desde el ámbito clínico, es de gran relevancia para diferenciar entre los intentos de suicidio y las lesiones no suicidas.
Conclusiones
La importancia de evaluar los factores diferenciales en ambas conductas nos ayudará a poder identificar mejor la conducta suicida y las lesiones autolesivas.
Encaminar a los jóvenes y a la sociedad a una cultura de autocuidado y bienestar, mediante el estudio de estas variables que van en aumento, a través de la promoción de valores, autoasistencia, respeto por la vida, estrategias de afrontamiento, tolerancia a la frustración y redes de apoyo.
Nunca es suficiente, pero generar acciones preventivas, sin tabúes o prejuicios, es el primer paso para hacer que germine la semilla de la comprensión de ambas conductas que afectan a la construcción de un proyecto de vida con sentido.
Referencias
Organización Mundial de la Salud (2014). Preventing Suicide: A Global Imperative. Ginebra: WHO Press.
Organización Mundial de la Salud (2008). Preventing Suicide: A Resource for Media Professionals. Ginebra: World Health Organization.
Organización Mundial de la Salud (1996). Multiaxial classification of child and adolescent psychiatric disorders. The ICD-10 classification of mental and behavioral disorders in children and adolescents. Cambridge University Press: Cambridge, New York.
Jacobson, C., Muehlenkamp, J., Miller, A. et al (2008). Psychiatric impairment among adolescents engaging in different types of deliberate self-harm, Journal of Clinical Child and Adolescent Psychology, 37:363–375.
Wilkinson, P., Goodyer, I. (2011). Non-suicidal self-injury. European Child & Adolescent Psychiatry, 20:103–108.




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