Entre lo que se dice y se hace: Lenguajes del amor

Francés, inglés, español, alemán y chino, si escuchamos hablar a alguien en un idioma completamente diferente al nuestro, probablemente no entenderemos lo que nos quieren comentar, ni tampoco podremos devolver una respuesta clara o que se pueda comprender en su totalidad.

Cuando nos encontramos dentro de una relación de pareja, nuestra forma de demostrar afecto y brindar importancia a la relación, tiende a ser particular de cada quien; a muchos les habrán preguntado: ¿Qué tipo de persona buscas como pareja?, algunos habrán respondido: «busco una persona que sepa escuchar y sea atento/a», otros: «alguien con quien pueda pasar el rato y sentirme a gusto», y otros: «¡alguien que me de regalos y detalles por montón!».

En los primeros compases del enamoramiento, la persona suele parecernos de lo más perfecta, nuestros ojos no pueden ver más allá del velo de idealismo que nosotros mismos hemos construido, además, creemos que si la relación no está en una perfecta estabilidad, no demorará mucho en alcanzarla, sin embargo, cuando las cosas empiezan a avanzar, este velo cae inevitablemente y los problemas aparecen, dejando al descubierto los defectos de nuestra media naranja. 

Gary Chapman (1996) se refiere a los lenguajes del amor como lo que satisface la necesidad de sentirse amado; estos tienen como finalidad la interpretación de acciones dentro de la relación que nos hacen sentir apreciados y queridos, así como, expresar nuestros sentimientos por el otro. 

Según Chapman, los lenguajes del amor son cinco:

El primero son las palabras, se trata de expresar nuestro amor de forma verbal, con palabras de amor, apoyo, ánimo, halagos, amabilidad, humildad, etc. No todas las parejas conocen el poder de este lenguaje, no se trata de hablar únicamente, si no de expresar lo que sentimos de acuerdo a lo que hemos observado que nuestra pareja necesita escuchar, se necesita observación, empatía y paciencia; para las personas de pocas palabras, el tema de la comunicación presenta algunas dificultades, pero no hay necesidad de dar frases complicadas o rebuscadas, un “ hoy te ves muy bien” podría hacer una gran diferencia. 

Buscando una mirada a la exquisita experiencia de encontrarse el uno al otro, se presenta el tiempo de calidad, lo que abre paso a la atención entre la pareja, este lenguaje se trata de pasar tiempo juntos, conociéndose y compartiendo, así como darse ese espacio sin distracciones del entorno, por ejemplo: ir a cenar y poder conversar abiertamente de temas importantes para cada quien y para la relación. Cada vez se ha hecho menos frecuente este tipo de lenguaje, ya que, en en la actualidad, las distracciones y las necesidades materiales se han sobrepuesto a ello. 

Tratando de volver al amor en algo un poco más tangible, nos encontramos con los regalos, un detalle de este tipo es algo que podemos mostrar a los demás para decir: “Mira, estaba pensando en tí”; sin embargo, no es tan simple como parece, las personas le dan diferentes significados y esperan regalos de tipos variados, algunos, manualidades, otros, presentes costosos y otros, regalos que sean afines a sus gustos, independientemente del precio. 

Cuando le sirves una taza de café al regresar del trabajo por la noche, cuando le compras su postre favorito, cuando la/le ayudas en algo que es importante para ella/él… Todas estas demostraciones de afecto se traducen como actos de servicio, se trata de acciones que favorezcan a la otra persona, como diría Chapman: «No es una necesidad ni una obligación, sino algo que se hace de manera generosa para ayudar al otro». 

Considerada la forma de comunicación más directa y sencilla, esta el contacto físico, no todos tenemos la propensión a un contacto físico prolongado, sin embargo, en otros casos, este lenguaje es el principal, por lo que es importante fijar el tipo de contacto dentro de la relación y los momentos en los que se da, normalmente, esto ocurre de una manera implícita. Champan considera que el contacto físico puede producir o romper una relación, ya que permite comunicar amor u odio.

Si algo ha quedado claro es que, al iniciar una relación, es importante comunicar, escuchar y observar, al entender el lenguaje de las dos partes (el propio y el de nuestra pareja) y poder compenetrar estas necesidades, se dará un entendimiento que probablemente lleve la relación hacia el éxito. 

Referencias

Chapman, G (1996). Los lenguajes del amor. Florida: Editorial Unilit.

Navarro Sánchez, M. E. (2015). Los 5 lenguajes del amor: ¿cuál es el tuyo?. Psicología y mente. https://psicologiaymente.com/pareja/5-lenguajes-del-amor

¿Amo demasiado o soy dependiente?

Amar, sentir y querer, es una rama de sentimientos que nos permite saber que estamos vivos, por medio de emociones desatadas a través de una persona. Todos hemos tenido una persona, o más, que nos haya hecho sentir “mariposas en el estómago”, que es un sentimiento hermoso donde la dopamina; a nivel neurológico, nos gobierna, al nublar nuestro juicio y raciocinio, volviéndonos vulnerables. 

Las fases del enamoramiento son el conocerse, salir , enamorar, ser novios, y después, viene una etapa estigmatizada llamada matrimonio, donde puede (o no) que tengamos buena referencia sobre el mismo, pero lo cierto es que cuando nos enamoramos no vemos un final con esa persona. 

Dicho esto, ¿qué pasa cuando llegamos a un punto donde ya nos acostumbramos tanto a esa persona y no podemos ser capaces de vivir sin ella? Cuando necesitas sentirte parte de su día a día, para sentirte bien, cuando necesitas de él para hacer cosas, cuando no ves un plan donde él no esté. ¿Es correcto?, ¿eso es el amor?

Según de la Villa et al. (2018), la dependencia emocional es una distorsión del amor que se manifiesta mediante la necesidad constante por el otro, que nos vuelve incapaces de estar sin la otra persona, por medio de un gran temor y pánico por una separación, donde la sintomatología se presenta como excesiva necesidad del otro, no poder ser autónomos a nivel personal, síntomas de abstinencia y no poder vivir de la misma forma las experiencias (p. 157).

Entonces, la dependencia emocional se manifiesta en una conducta repetitiva de necesidad y miedo al abandono, lo cual es un sufrimiento para ambas partes. Es importante identificar cuando una relación anda mal y cuando ya se encuentra mal, para poder hacer algo si aún se está a tiempo, pero esto tiene que ser por ambas partes. El desgaste constante que implica el mantener una relación así, es perjudicial para nuestra salud mental y física, por lo que afecta distintos planos de nuestra vida diaria, como los estudios, el trabajo y las relaciones amicales o familiares; ante todos los sentimientos dañinos que sientes cada día. Tal vez tuviste una relación sana que se volvió «tóxica» o, simplemente, siempre fue así, recordemos que las relaciones son «subes y bajas», pero no intentemos justificarlo con eso, cuando esto comienza a alterar tu sistema nervioso por la presión y frustración excesiva, es necesario pensar si debemos seguir. 

Silvia Congost, en su exposición sobre dependencia emocional, expresa que hay tres tipos de relaciones de pareja: La primera es la sana, la cual es funcional, presenta admiración por el otro, te sientes a gusto y en paz, tienen el mismo proyecto de vida y los conflictos tienen soluciones constructivas. El otro tipo es una relación sana que se vuelve «tóxica», donde la admiración se va y nace el instinto por otras personas, sienten incertidumbre, aparecen los castigos que son un tipo de maltrato psicológico, y ambos permanecen en un constante sufrimiento. Y finalmente, una relación completamente «tóxica».

El punto es saber dónde nos encontramos ahora, puede que sepamos conscientemente y decidamos continuar. ¿Estamos dispuestos a seguir con esa persona?, ¿estamos dispuestos a seguir sufriendo?, ¿o tal vez ocurre que solo amamos demasiado? El término “amar” es una palabra que posiblemente no esté siendo bien utilizada, ya que el amor es un constructo constante de aceptación y decisión por la otra persona, a sabiendas de lo bueno y malo del otro. El amor no es algo simple, es materia de estudio científico hasta la actualidad, para descubrir el trasfondo de esta palabra, pero te aseguro que no es algo de días, ni de semanas, es algo que perdura y no duele.

El libro Las mujeres que aman demasiado de Robin Norwood, nos explica que cuando “el amor significa sufrir es que estamos amando demasiado”, pero el trasfondo nos remonta a que permitimos ese trato nocivo hacía nosotros por un sistema de creencias o sucesos de la infancia, que fueron reforzados por nuestro medio social. Este libro es una muestra de lo que estamos dispuestos a aceptar por un poco de amor, y que en realidad no sabemos si se quedará y tendrá un final. Por ejemplo: esperar mensajes, llamadas y detalles, o aguantar castigos, insultos, comentarios hirientes y seguir con esa persona.

Nos olvidamos de algo clave, la otra persona, es esa persona que estamos dañando y que nos está dañando al mismo tiempo, puede ser que muchas de las actitudes que tenga no sean adrede, pero eso no justifica que es consciente de que nos está haciendo daño. Él o ella también tuvo un pasado, tiene traumas, recuerdos dolorosos, él también es un ser humano, y él también es dependiente de ti. 

La dependencia emocional es una palabra fuerte y que da miedo reconocerlo, porque representa vulnerabilidad, representa que algo está mal, representa que estamos mal. Sin embargo, como cualquier otro problema, tiene solución; si bien requiere de ayuda terapéutica —que sería lo mejor—, hay veces que no asistimos por diversos factores, pero podemos ayudarnos a mejorar, con los siguientes pasos:

  1. Reconocer el problema: Para poder salir de un problema es importante reconocer el problema y poder aceptar que necesitamos ayuda.
  2. Adquirir información: Educarnos nos da las herramientas para poder tener la valentía y la voluntad de tomar decisiones.
  3. Identificar las cosas, actitudes y comportamientos que nos causan daño: Tener conocimiento de qué cosas están perjudicando nuestra tranquilidad, nos ayudará a evitarlas o detenerlas.
  4. Trabajar la autoestima: Comenzar o reforzar las habilidades y hábitos que nos gustan. Pensar de forma positiva sobre nuestro cuerpo, sentimientos y capacidades, nos hará sentirnos más amados por nosotros mismos. 
  5. Aprender a estar solo: El encontrar espacios para que nosotros podamos ser como somos y podamos distraernos, nos ayudará a reconocer que tenemos un espacio en donde nos podemos sentir bien.
  6. Refuerza tu red de apoyo: Encontrar o reforzar la relación con personas que nos quieren, nos ayudará a saber que no estamos solos.
  7. Agradece y da un paso adelante: En este paso podrás mirar atrás y recordar los momentos buenos y malos, con un “gracias”, entonces, serás capaz de mirar hacia delante.

Ahora sabemos que todos podemos salir de una relación con dependencia emocional. El tomar la decisión de terminar con eso es lo mejor, pero no es fácil, por lo contrario, aceptar que algo está mal y que necesitamos mejorar es un gran paso que poco a poco, según el proceso de cada uno, se irá conduciendo hacia una mejoría. Donde tengamos paz y tranquilidad, y donde podremos crecer personalmente solos. Si ya tomaste la decisión de dejar aquella relación, es importante que te permitas sanar y recordar quién eras antes de entrar a una nueva relación, porque corremos el riesgo de entrar a un bucle de dependencias.

Por eso, ahora, lo mejor es priorizarte a ti mismo; verás que  todo lo que pasó fue un aprendizaje, para llegar al punto donde sepamos amarnos y ser fieles a nuestros principios e ideales, y que cuando llegue el momento para dejar entrar a alguien a nuestro corazón, estemos preparados.

Referencias

De la Villa-Moral, M., Sirvent, C., Ovejero, A., & Cuetos, G. (2018). Dependencia emocional en las relaciones de pareja como Síndrome de Artemisa: modelo explicativo. Terapia psicológica, 36(3), 156-166.

Norwood, R. (1985). Las mujeres aman demasiado. Titivillus.

TEDxReus. (2023). Dependencia emocional en la pareja/Silvia Congost [Archivo de Video]. https://www.youtube.com/watch?v=aqo4_BlMIbw

Intimidad versus aislamiento: Virtud, el amor, un mirar en pleno Siglo XXI

En 1950, el psicoanalista estadounidense Erik Erikson, planteó la teoría del Desarrollo Psicosocial. En ella, identifica estadios de tiempo en los cuales se presentan peculiares conflictos internos que van de acuerdo a la edad y etapa de desarrollo en que la persona se encuentre. Estos conflictos surgen de fuerzas intrapsíquicas que se contraponen, generando una crisis que, si es superada, desarrollará una virtud o, de no ser superada, producirá un estancamiento. 

Aquí, un cuadro de las etapas:

Fuente: UNED, Universidad Nacional de Educación a Distancia

Para Erickson, en la etapa seis, comprendida entre los 20 a los 40 años de edad, la prioridad de la persona consiste en cumplir con su entorno, dicho de otra forma, su prioridad está en encajar y también afianzar su identidad a través de poner ciertos límites que no está dispuesto a negociar, ceder, ni contentar. Esto no debe ser visto como una rebeldía para diferenciarse del otro, como sucede en la adolescencia (etapa anterior), más bien, como un hecho activo que afianza su «yo» o su self (1950).

Este adulto joven, cuando logra establecer su identidad (su self), se encontrará listo para el compromiso, para formar relaciones íntimas y recíprocas. Así, estará dispuesto a adquirir responsabilidades y deberes que requieran sacrificios. Sin embargo, si no alcanzara esta capacidad, el resultado de la crisis sería el aislamiento. Por tanto, superada la crisis, el fruto sería el “amor”.

Han pasado más de setenta años y con los avances tecnológicos, surge la ocasión de que cuestionemos la vigencia de esta vieja teoría y busquemos nuevas respuestas a la crisis de identidad y al hedonismo social actual.  Sociólogos, filósofos, psicólogos y pensadores contemporáneos ven, en los adultos jóvenes, una serie de cambios en su cosmovisión y los perciben con un padecimiento existencial. 

Zygmunt Bauman, fot. M. Oliva Soto | European Culture Congre… | Flickr
Zygmunt Bauman fue un destacado sociólogo y filósofo

Zygmunt Bauman (2002) acuñó el término de modernidad líquida a los tiempos contemporáneos. Bauman explica que vivimos una época de constante cambio, donde lo líquido hace referencia a algo que corre fácilmente y no se detiene, que es maleable y escurridizo. Expresa que el mundo acelerado que se vive, se asemeja a una costra volcánica que se endurece, para luego fundirse y cambiar de forma en comparación con la solidez de la vida pasada, de décadas atrás,  que era más predecible y controlable.  

Así mismo, critica la modernidad y plantea que, bajo este escenario, el sujeto se vuelca en una búsqueda de identidad y su tarea es construirse para poder integrarse a un mundo global, cambiante y maleable, en donde debe inventarse y moldearse a partir de máscaras para sobrevivir, por lo tanto, ya no existe una visión colectiva, un sentido de pertenencia, sino una notoria individualidad. 

En esa línea, las relaciones interpersonales que predominan en esta “modernidad líquida”, las llama “amor líquido” y tienen algunas características como el hedonismo, la satisfacción inmediata y una búsqueda insaciable de goce. 

Este “amor líquido” es superficial y frágil, idealizado, afectado por la insatisfacción e individualidad, siendo un amor efímero, algo así como simples conexiones y vínculos superficiales (Bauman, 2005). La posibilidad de casarse, tener hijos, o crear compromisos sobre el otro son reemplazados por vitrinas de consumo, no hay cabida para el sacrificio o la frustración.

A partir de esto, ¿qué podría decir como profesional de la salud mental? ¿Está vigente aquella etapa específica del desarrollo psicosocial en tiempos de crisis y caos? ¿Puede un joven en esta etapa de su vida vivir según la virtud del amor y darle un lugar protagónico? O más bien, ¿se resistirá a la intimidad, al relacionamiento significativo con el otro y a forjar relaciones duraderas?

La falta de compromiso se ve en diferentes esferas, en lo laboral: alta rotación de trabajadores; en lo personal: el embarazo se aplaza o desestima cada vez más; en la pareja: la vivienda pasa a ser parte del ajuar de novios o la dote del matrimonio. Sin embargo, concuerdo en que la teoría de Erikson sigue siendo significativa y vigente, a pesar de la realidad actual. La intimidad vista como el relacionamiento con uno mismo y con los demás, debe ser rescatada y fomentada, además de que es un factor de protección frente a otras aflicciones. 

Grupo De Manos

Bauman propone, en la persona, lograr constituirse bajo una responsabilidad reflexiva y autónoma frente al otro, dirigida a la inclusión y la autorrealización, en contraposición con el aislamiento que sería la carencia de intimidad que produce una sensación de estancamiento o de no poder avanzar.

Byung-Chul Han (2023), filósofo contemporáneo, sugiere abandonar la hiperactividad de la época y recuperar el sentido, el equilibrio y la vida interior. Incluir momentos contemplativos en el día a día que faciliten esta tarea.  

Entender la intimidad y procurarla, dará como fruto al “amor”, esto no cambia a pesar de los tiempos, y le da vigencia a esta teoría, específicamente, en esta etapa del desarrollo psicosocial. Tener intimidad con uno mismo es darse el tiempo para cultivar una relación vigorosa y sana con uno mismo, con los demás, y, si eres creyente, con Dios.

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Referencias

Bauman, Z. (2002). Modernidad líquida. Fondo de Cultura Económica.

Bauman, Z. (2005). Amor líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos. Madrid: Fondo de Cultura Económica.

Erikson, E. (2000). El ciclo vital completado. Barcelona: Ediciones Paidós Ibérica.

HAN, B. C. (2023). VIDA CONTEMPLATIVA, ELOGIO DE LA INACTIVIDAD. ESPAÑA: TAURUS.

Hernández Moreno, J. (2016). La modernidad líquida. Política y cultura, (45), 279-282. http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0188-77422016000100279&lng=es&tlng=es.

Universidad Nacional del Nordeste. (2014). CORRIENTES DEL PENSAMIENTO. CUADERNO DE CÁTEDRA, 93-98. https://hum.unne.edu.ar/academica/departamentos/educa/catedras/cpc.htm

Soltero feliz o soltero desolado

Feliz San Valentín! Las 20 mejores frases para felicitar por WhatsApp el  día de los enamorados

Hace un par de semanas fue el Día de San Valentín o el Día del Amor. Cuando iba camino al consultorio, pude visualizar en las calles una gran cantidad de comercios que vendían objetos relacionados a esta fecha, como globos, flores, chocolates, peluches, entre otras cosas. También vi parejas de enamorados que se hacían más “visuales” en este día. Además de los especiales que había tanto en la televisión como en plataformas digitales, todo lleno de películas románticas o las romcoms clásicas y nuevas, todas alusivas al amor romántico o de pareja. Todo esto me hizo pensar en cómo pueden llegar a vivir esta fecha las personas solteras (que no quieren estarlo), algo que puede llegar a ser difícil y que, personalmente, conozco.  

Llevo soltera un aproximado de cuatro años, de los cuales los tres primeros realmente quería estar en una relación, lo cual obviamente no se dio. Fue en el último año —o incluso en los últimos meses— que empecé a “amistarme” con la idea de estar soltera; y es algo que ahora me llena de paz y tranquilidad, llegando a amar mi soltería y mi espacio. Más tuvieron que pasar tres años para poder sentir esa paz que tanto anhelaba, y, en un momento, pensé que una pareja me podía o tenía que dar, porque realmente existe diferencia entre estar soltero y feliz a estar soltero y sentirse desolado.

En alguna oportunidad, en una reunión entre amigos, recuerdo una frase que alguien dijo: “pero bueno, algún día me tendré que enamorar, no puedo ser feliz para siempre”, en su momento todos rieron. Ahora analizo un poco más a fondo esa frase, y, en realidad, esta persona estaría diciendo, de manera objetiva, que estar enamorado es ser infeliz y estar soltero es estar feliz, como si fuera una regla. Claro que hay personas que estando en pareja son infelices y personas solteras que son felices, como también lo contrario, es decir, el estar en pareja o estar solteros no nos garantiza la felicidad, sino desde qué punto nosotros decidimos relacionarnos.

Retomando lo anterior, la diferencia más grande que viene entre la desolación en la soltería y una soltería feliz, es pretender que necesitamos una pareja. Entendamos “necesidad” como “algo que el ser humano requiere de manera indispensable para permanecer vivo” (Dorsch, 1991), como lo sería el respirar, el comer o el dormir. Muchas personas sienten que necesitan a una pareja para ser felices; incluso nos han vendido el cuento de “la media naranja” o “el alma gemela”, y que, si no lo conseguimos o no lo encontramos, estamos incompletos, y no hay peor mentira que ello. 

Absolutamente todo sobre el amor romántico que se nos vende en la televisión, películas, canciones, poemas, etc., nos lo muestran con un matiz muy grande de drama; y lo peor de todo es que varios de nosotros nos hemos comprado ese cuento sobre el amor de pareja, e incluso aspiramos a tenerlo.

25 películas con escenas que la gente piensa que son tremendamente  problemáticas
Diario de una pasión (2004). New Line Cinema.

Por ejemplo, en la película, Diario de una pasión o El diario de Noah, nos presentan a Noah como un joven que se enamora de Allie, y hace de todo para conseguir su atención y amor, cuando, en realidad, la manipula. Por ejemplo, en la escena en la que se queda colgado de una rueda de la fortuna, amenazando con lanzarse si ella no acepta salir con él.

Entonces, la primera cita que ellos tienen fue porque Allie fue coaccionada y no porque fuera 100 % consensuada. Después en la película, se ven bastantes discusiones, drama y mucha pero mucha manipulación. Un gran número de personas piensan que el amor de pareja realmente es así, y como dije anteriormente, no hay nada más alejado de lo que es un amor sano a eso que nos pintan. 

Una escena de campo de batalla con una nube y un cielo oscuro con las  palabras campos de batalla. | Foto Premium

La canción de Pat Benatar, Love is a Battlefield (El amor es un campo de batalla), literalmente dice que el amor es luchar, y, por cultura general, sabemos que una lucha o una batalla conlleva pérdidas y posibles muertes. Incluso hay frases como esta: “si amas a esa persona, lucha por ella”. Dicha expresión nos haría tergiversar lo que sería estar en una relación sana, porque, a veces, ese “luchar” involucraría perdernos a nosotros mismos para amar a la otra persona, entonces, ¿por qué tendríamos que “luchar” por alguien? Sería más sano el poder trabajar por una relación de pareja en la base del respeto, compasión y límites saludables. Porque, en efecto, una relación sana necesita de límites claros para poder respetar la autonomía, valores e integridad de cada individuo dentro del vínculo de pareja. 

Por otra parte, nos pintan también la idea de que, para poder tener una relación sana, tenemos que “sí o sí” amarnos a nosotros mismos, nuevamente, como si esto fuera una regla. Si bien es cierto que el amor propio constituye uno de los fundamentos de una relación de pareja sana y sólida, no es un lugar o una meta a la cual se llega, sino que es el camino que día a día transitamos, es decir, hay que entender que incluso amarnos a nosotros mismos de manera incondicional, a veces, es complicado, y, más allá de aceptarnos incondicionalmente, se trata de ser compasivos y respetuosos con nosotros mismos y con nuestros procesos; y, adicional a ello, también hay que saber que, independientemente del camino del amor propio en donde nos encontremos, merecemos ser amados, pero nadie puede dar lo que no tiene. 

Enséñale al otro cómo merecer tu amor - Psicologos.com.co

Si nuestra búsqueda de pareja se da desde la necesidad, hay que tener por asegurado que vamos a sufrir, es dar un paso hacia ser dependientes emocionalmente de otra persona, y caer en un ciclo eterno de manipulación. Más si decidimos relacionarnos desde la madurez, porque la otra persona nos motiva y nos inspira, la probabilidad de que esa relación sea sana y fructífera será mucho mayor, claro que se necesita trabajo, puesto que el amor no se encuentra por arte de magia, sino que se construye.

El deseo de estar en una relación de pareja es algo completamente válido, pero tenemos que empezar a cuestionarnos desde qué punto queremos estar con alguien, ¿cuál sería el objetivo de estar en pareja?

Referencia: Dorsch, F. (1991). Diccionario de psicología. Barcelona: Herder.

Los “casi algo”, ¿por qué duelen tanto?

¿Por qué mi última experiencia en el plano amoroso (que fue un «casi algo») me causo tanto dolor, casi como la ruptura de mi primer amor? Esa es la pregunta que constantemente ha resonado en mis pensamientos, sobre todo, porque la relación no se concretó, fue de corta duración y no hubo intimidad emocional.

Últimamente, he estado leyendo y escuchando bastante sobre este término los “casi algo”, y, realmente, muchas personas hablan del tema, sobre todo en las redes sociales.

Es cierto que el término “casi algo”, al menos en el campo de la psicología, no tiene una definición concreta, sin embargo, ha recibido mucha acogida en el habla popular, recientemente, y múltiples profesionales lo han definido de distintas maneras.

Por ejemplo, se llama “casi algo” al tipo de relación que no tiene un título formal, cuando dos personas están en la etapa de enamoramiento, entiéndase un vínculo en el que realizan todas las actividades de una pareja, pero no llegan a consolidarse como tal. En un “casi algo”, uno de los dos involucrados en el vínculo, que desea o idealiza que suceda algo más, mientras que el otro no. Si has vivenciado un “casi algo”, esta información te puede interesar.

¿Cómo son los «casi algo»?

Es importante aclarar que puede haber otras características, esto dependerá de tú situación y contexto personal. Por lo general, un “casi algo”, tiene las siguientes características:

  • No hay intimidad emocional, o por lo menos, no es tan profunda, es probable que aún no se conozcan realmente el uno al otro (emocionalmente), es posible que todavía no hayan conversado de temas profundos y personales.
  • No se proyectan a futuro, por el contrario, es probable que la necesidad del otro sea solo “fluir”, por lo tanto, no se planifica un proyecto ni a corto ni a largo plazo.
  • Encuentros improvisados: por lo general las citas son casuales, se dan cuando uno o ambos están libres.
  • No han conocido amigos ni familiares, ni se planifica hacerlo, ya que los encuentros son esporádicos.
  • No hay compromiso, ya sea para hacerse cargo de una acción o para participar en un acontecimiento importante de la otra persona.

¿Por qué duele tanto la ruptura de los “casi algo”?

Cualquiera que se haya enamorado, por lo menos una vez en la vida, sabe que esto trae consigo un conjunto de sentimientos intensos. No hay nada como estar enamorado, uno se siente con mayor motivación, energía y experimentas todos aquellos síntomas típicos, como la aceleración de los latidos del corazón, “mariposas en el estómago”, pequeños vértigos, sudoración en las manos, sonrisas nerviosas cuando observamos a esa persona durante más de cinco segundos, ¿qué tiene que ver esto con los “casi algo”?

El cerebro, entiende al “casi algo” como una pareja romántica y “concreta”, es así que se inicia el proceso fisiológico, y el enamoramiento. Entonces, dicho órgano segrega una variante de neurotransmisores que nos hacen sentir bien, entre ellas la dopamina, la causante del placer y euforia; y la oxitocina y serotonina, mediadoras del apego y felicidad.

Cuando el vínculo del “casi algo” termina, estos neurotransmisores se van a pique, en bajada, y es normal que sintamos tristeza, obsesión, frustración, necesidad, ansiedad, entre otros. La necesidad de volver a segregar estos neurotransmisores de placer son la razón por la que se vuelve con el “casi algo” o con la expareja. Esta es la razón principal del porqué sentimos tanto dolor, el cerebro anda en un periodo de síndrome de abstinencia hormonal, necesita volver a aquellos niveles altos de dopamina.

Jorge Castelló (2005), en su teoría de dependencia emocional, menciona la etapa de la relación de pareja llamada idealización. Para el autor, el dependiente sobrevalora las cualidades de la pareja, por lo tanto, tiende a no ver las llamadas red flags (características alarmantes que causan conflicto). En el caso del “casi algo”, lo que evidencia que, en cierta parte, este tipo de vínculo está basado en una creencia, ya que generamos expectativas individuales. Asimismo, Riso (2023) menciona que, como cualquier etapa, solo dura un tiempo determinado y surge otra etapa llamada amor maduro, o en el caso de un “casi algo”, desidealización, donde conoces con mayor intimidad a la otra persona, y podrían surgir sentimientos de ansiedad y frustración, al esperar algo que quizá no es y no ocurre.

Ya sea porque te das cuenta de que la relación no funciona, no es estable, que se presenta el ghosting (desaparecer e ignorar sin explicación alguna), o incluso de que se decida ya no continuar con la relación. Percatarse de que no fue lo que pensaste, soltar la ilusión y la proyección, tomar conciencia de todo lo que se invirtió: tiempo, emociones, dinero, entre otros, sin un objetivo concreto, es el momento que causa mucho dolor. Los sentimientos que por lo general se experimentan son la frustración, ansiedad, tensión, tristeza, ira, incertidumbre, desilusión, etc.

Pero entonces, ¿son malos los “casi algo”?

Es de conocimiento que las relaciones interpersonales son parte de nuestro desarrollo humano y del aprendizaje, por ello, puede que se compliquen bastante. Amigos, enamorados, “amigos con derechos”, “salientes”, “casi algo”, “no sé qué somos”, “andamos fluyendo”, etc. Cualquier tipo de relación que mantengas podría ser funcional, esto depende de la etapa en la que te encuentres, de tus objetivos, de qué es lo que tú quieres y esperas de un vínculo emocional.

No existe una definición concreta, porque somos seres muy complejos e intensos, con distintas experiencias y diferentes intereses. Ya sea que decidas terminar con el vínculo del “casi algo”, que desees algo serio, o que quieras continuar con la situación actual, es importante que te comuniques de forma honesta y asertiva con la otra persona involucrada.

A tomar en cuenta sobre los “casi algo” que se terminaron:

Como ya lo he mencionado, muchos procesos se ven inmersas en un “casi algo”, tanto neuronal como emocionalmente. Es importante que se entienda que la ruptura de un “casi algo” es tan importante como la finalización de cualquier otro vínculo más estable. Incluso en muchos casos, estas rupturas se afrontan como un duelo, porque se pierde un vínculo y se suelta una ilusión. Te dejo algunas recomendaciones a tener en cuenta para afrontar la ruptura de un “casi algo”:

  • Identifica tus emociones, habla de lo que sientes, válida y dale importancia a la ruptura.
  • Determinar qué es lo que quieres y lo que no quieres en una relación afectiva, de esta forma replanteas tus límites, adquieres conciencia de la idealización y evitas caer nuevamente en el vínculo.
  • Apóyate en tu red de apoyo más cercana y segura, contar con la familia y amigos hará el proceso mucho más llevadero.
  • Si lo requiriera tu situación, busca ayuda profesional para sobrellevar la ruptura.

El amor es un sentimiento que avala la capacidad para disfrutar juntos de las cosas, y no una medida de cuánto estoy dispuesto a sufrir por ti, o cuánto soy capaz de renunciar a mí.

Jorge Bucay

Referencias

Aprendemos Juntos 2030. (2023). V. completa. ¿Por qué nos equivocamos tanto en el amor? Walter Riso, doctor en psicología y escritor [Vídeo]. https://www.youtube.com/watch?v=u4duNKPm9cM

Castelló, J. (2005). Dependencia emocional: Características y tratamiento. Madrid: Alianza Editorial.

Producción Videográfica y Sonorización. (2017). LA NEUROBIOLOGÍA DEL AMOR, DR. EDUARDO CALIXTO GONZÁLEZ UAMX [Vídeo]. https://www.youtube.com/watch?v=mKiVe7Hb-Hc

Infidelidad: ¿Por qué se es infiel?

Estamos en la mejor etapa de nuestra relación con la persona que amamos, con la que tuvimos un prototipo de futuro. Con quien soñamos casarnos —o ya estamos casados— y al pasar el tiempo, esa sensación que sentimos ya no es la misma, empiezan las inseguridades, diferencias, la rutina etc. Y con tantos factores negativos llegan los malentendidos y, como salida, se busca huir de ese inconveniente. 

Entonces, cuando se habla de la fidelidad no se habla lo suficiente de nuestra necesidad de validación, de sentirnos admirados o halagados por otras personas. Esta es una necesidad natural que se mezcla con un contexto en el que crecemos creyendo que nuestra validez se define por cómo nos ven las demás personas. 

Y una forma de sentirnos validados es a través del deseo, sentirnos que los demás nos desean. Nos encanta.  El problema es que cuando tenemos una pareja cerrada o con límites bien marcados, es muy complicado experimentarlo, porque no nos mostramos accesibles para ello.

El deseo es natural en el ser humano, el problema es que se desea lo que no se tiene. Lacan decía que: “El deseo siempre está relacionado con la falta. Porque solo se desea lo que no se tiene, una vez que lo tienes, lo dejas de desear, y entonces, vas en búsqueda de otra cosa que, cuando la consigues, vas por otra, y así sucesivamente”. 

¿Qué nos estamos haciendo? ¿Nunca vamos a dejar de desear? Pues no. Entonces, ¿estamos condenados a ser infieles? Por supuesto que no. La clave está en que sólo desees algo que es sumamente valioso para ti, de manera que ser fiel va a depender del valor que tú le des a tu pareja, a la relación y a lo que hayan construido juntos, si tiene tanto valor para ti no vas a querer dañarlo, ni te arriesgarás a perderlo, lo que harás es cuidarlo, invertirás tiempo y esfuerzo para conservar ese valor o incluso aumentarlo. ¿Es fácil? No. ¿Es simple? Sí, definitivamente. 

Los hombres son más propensos a tener aventuras que las mujeres y, a menudo, buscan más sexo o atención

Wang, en La Mente es Maravillosa (2020)

Las personas infieles podrían tener una personalidad narcisista, eso quiere decir que se dejan llevar por sus instintos primarios, tales como el poder, la posesión y el placer. Estos les genera la suficiente adrenalina y dopamina para mantenerlos extasiados y querer más. 

Algunos factores que predicen la infidelidad son:

  • Realizar actividades sexuales nunca realizas con tu pareja.
  • Deseo sexual personal.
  • Baja satisfacción en la relación. 
  • Bajos niveles de romanticismo.
  • Venganza personal.
  • Búsqueda de atención. 
  • Consumo de sustancias.

Factor neurológico

La doctora Sari van Anders, psicóloga clínica de la Universidad de Michigan, ha realizado fascinantes evaluaciones de los niveles de T (testosterona) tanto en hombres y mujeres. Descubrió que mientras más altos eran los niveles de esta hormona, mayor era el deseo de buscar otros compañeros sexuales.

Y cuando las mujeres engañan, a menudo intentan llenar un vacío emocional.

Tsapelas, Fisher y Aron, en La Mente es Maravillosa (2020)

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“La lealtad y el respeto se demuestra estando o no frente a la pareja. La lealtad no se trata de las personas que actúan fieles a asu pareja, sino de aquellas que permanecen fieles a sus espaldas. Hay quienes piensan que, no teniendo sexo con otras personas, ya con eso son fieles y leales, y se les olvida que el sexo no es la única forma en la que se manifiesta la infidelidad o la traición en una relación. Aceptarles coqueteos a desconocidos también es un acto de infidelidad. Omitir donde estas o con quien estas (porque sabes que no estas haciendo algo correcto) también es un acto de infidelidad. Recuerda esto: El amor que dices tener por tu pareja no se basa en el respeto que le tienes cuando está frente a ti, sino también en el respeto que le tienes cuando no te ve”. (González, 2022)

¿Se puede ser infiel a tu pareja y amarla al mismo tiempo?

Es absolutamente imposible. Ser fiel es un indicador elemental de que uno ama a su pareja, y si no lo eres, quiere decir que, sientes cariño, amistad por la otra persona, pero no amor (Quintino, en EL TIEMPO, 2010).

Referencias

EL TIEMPO (2010). Es absolutamente imposible ser infiel y amar al mismo tiempo. https://www.eltiempo.com/archivo/documento/CMS-7624828

Equipo editorial (20220). ¿Qué dice la psicología sobre la infidelidad? https://lamenteesmaravillosa.com/que-dice-la-psicologia-sobre-la-infidelidad/

González, B. (2018). Infidelidad: causas, tipos y soluciones. https://www.somospsicologos.es/blog/infidelidad/

González, H. (2022). Desenmascarando el Amor. Argentina: Editorial Hojas del Sur.

Jauregui, I. (s/f). La figura de la persona amante en la infidelidad: la otra cara del narcisismo. http://www.eepsys.com/es/la-figura-de-la-persona-amante-en-la-infidelidad-la-otra-cara-del-narcisismo/

Tu dolor significa transformación

La ruptura de algunas relaciones y el alejamiento de algunas personas, en ocasiones, son necesarias para tu salud mental. Así como una cirugía en el cuerpo puede ser fundamental para mejorar nuestra salud y calidad de vida, el dolor del posoperatorio es muy duro e intenso, pero no quiere decir que hayas tomado una mala decisión. En este caso tu dolor significa transformación, cambio y valentía para poder decidir en función a tu bienestar, a pesar de que sea muy difícil y penoso.

El verdadero dolor, el que nos hace sufrir profundamente, hace a veces serio y constante hasta al hombre irreflexivo; incluso los pobres de espíritu se vuelven más inteligentes después de un gran dolor.

Fiódor Dostoievski

El dolor que surge por la ausencia de alguien que sacaste de tu vida, debido a que sentías que te estaba haciendo mal, no se debe a que hayas tomado una decisión errónea, muchas veces decimos: “¿por qué me está pasando esto a mí?, ¿cómo puede ser posible que me duela tanto? Tal vez no fue una decisión correcta y ahora estoy pagando las consecuencias”.

Durante el proceso duelo nadie sabe las cosas que pasaron y que te hirieron en lo más profundo, solo uno sabe cuánto llora, las noches de insomnio que pasa, y cuanto se anhela que todo fuera diferente.

Muchas veces nos quedamos demasiado tiempo a lado de gente que no nos hace bien, por ello, es de suma importancia saber cuándo frenar, cuándo dejar de avanzar en una relación que nos daña emocionalmente y tener el valor de dar un paso al costado. 

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Pregúntate si podrías ser realmente feliz en un lugar donde eres irrelevante para esa persona que quieres; tu atención, tu tiempo y tus sentimientos son muy valiosos; no los uses en personas con falta de interés, guárdalos para alguien que realmente se lo merezca. Aprende a identificar la coherencia afectiva. 

Crea tu nuevo yo – Agnes

El duelo por una ruptura es muy complejo, porque cuando uno está bien, en plena libertad, decide no elegirlo; por eso no hay que subestimar el dolor de nadie, y menos el de nosotros mismos, pues la separación puede ser una de las cosas más duras que atravesamos en la vida. 

Referencias

Benéitez, B. (2022). 30 frases célebres sobre el dolor y la tristeza. https://www.lavanguardia.com/vivo/psicologia/20220402/8171603/30-frases-celebres-sobre-dolor-nbs.html

García, S. (2020). Cómo transformar nuestras emociones. https://psicologiaymente.com/psicologia/como-transformar-nuestras-emociones

Somos seres dependientes, aprendamos a serlo sanamente

El ser humano es un ser sociable, desde las primeras etapas de vida nos caracterizamos por una dependencia marcada por un cuidador. Se cree que crecemos para ser acreedores de una independencia, pero en realidad lo que obtenemos es una interdependencia donde somos parte de un apoyo recíproco entre personas.

Es así como la unión de dos personas para formar lazos se convierte en un estadío importante. La elección de una pareja.

En pareja, para mantener un vínculo estable y funcional, es primordial que las personas puedan tener un buen grado de autoestima, autorregulación y autonomía. En conjunto estas características nos ayudan a conocer quiénes somos, reconocer nuestras virtudes o carencias; nuestras responsabilidades para nosotros y los demás; la asertividad para comunicarnos y ser empáticos.

La autonomía es la capacidad para tomar decisiones libres para un propósito y es parte de ser seres funcionales, además, está relacionado con la regulación emocional.

Podemos identificar también la autorregulación donde una persona desarrolla la capacidad para regular sus emociones ante una situación adversa y la corregulación donde implica el apoyo de los demás.

Los conflictos pueden ocurrir en relación con estos tres conceptos mencionados. Y ya que la baja autoestima es un factor de riesgo para dificultades en pareja, esta se puede evidenciar en personas dubitativas, inseguras y que suelen compararse con el resto. El desbalance de estos mecanismos, se llama desregulación.

Lo que hace funcional a una pareja es una adecuada corregulación, las personas que solo mantienen ese tipo de regulación pueden experimentar sentimientos de abandono si no tienen al lado a su compañero. Son individuos que se sobre-esfuerzan para mostrarse como parejas ideales; y se mantienen en un estado de sumisión. Asimismo, los que solo trabajan una autorregulación desarrollan evitación y aislamiento, es decir, evaden la intimidad. Al igual que las personas que manejan solo la corregulación, también tienen un profundo sentimiento de abandono, pero es manejado desde el control.

Las personas con solo corregulación son más afines con personas con autorregulación, y caen en un rol de sumiso-dominante y viceversa. La probabilidad de que se desarrolle una relación inestable con dependencia emocional es alta.

Para identificar si transitamos por un periodo de dependencia emocional, debemos analizar lo siguiente:

  • Sentimiento de autorrealización en estado de fracaso.
  • No nos reconocemos físicamente.
  • Miedo a expresar lo que nos gusta o no.
  • Desregulación emocional.
  • El maltrato psicológico y físico está camuflado y justificado.
  • Una relación que debería terminarse, pero no lo hace, y se convierte en una adicción.

Mayormente, estos patrones se aprenden en nuestra infancia. Nuestros padres son nuestra referencia, si venimos de hogares con padres conflictivos o separados, la probabilidad de desarrollar una dependencia sana es un trabajo constante. Hay que reconocer las carencias que tenemos, pero sin caer en la victimización, en lugar de ello, debemos ser conscientes de un cambio a beneficio nuestro.

La pareja tiene que contar con respeto y aceptación. Durante el periodo inicial del enamoramiento, nosotros no conocemos a la persona en su totalidad; y elegir a una pareja, luego del período del enamoramiento, es conocer, pero, al mismo tiempo, comprender lo que no me gusta de ella.

Las habilidades de regulación pueden reforzarse, así como la autoestima, porque se construyen con el paso del tiempo. Este trabajo comprende una intervención en nuestros pensamientos, emociones y nuestras conductas; con un énfasis en clarificar qué decisiones tomar, sin seguir polos, es decir, no guiarse solo por emociones, o impulsos. Buscar el equilibrio es el objetivo para lograr una dependencia saludable que implique conocernos en una relación y conocer a los demás. Finalmente, nos ayudará a comprender qué errores cometemos, a aceptarnos y a responsabilizarnos, así también con los demás.

Referencias

Valdez, A. (2007). Familia y Desarrollo. Intervenciones en terapia Familiar. https://psicologiasantacruz.com/wp-content/uploads/2019/07/familia_y_desarrollo_intervenciones_en_terapia_rinconmedico.net_.pdf

Aprendemos Juntos 2030 (2019) [Archivo de video]. Claves para evitar la dependencia emocional por Silvia Congost. https://youtu.be/PYp582OObNM

Aprendemos Juntos 2030 (2023) [Archivo de video]. ¿Por qué nos equivocamos tanto en el amor? https://youtu.be/u4duNKPm9cM

Tedx Talks (2018). Dependencia Emocional por Arun Masukhani. https://youtu.be/zRj5M-MDzzo

No eres tú soy yo – La Ruptura

Todos hemos pasado por ese momento de dejar atrás una relación, pasar la página, empezar de nuevo. Cada relación es diferente, las parejas suelen crear sus propias reglas y, de pronto, se desarrolla todo un mundo nuevo que, como núcleo, tiene a estas dos personas que decidieron estar juntas. 

Pero, empezaremos por el inicio, al iniciar una relación se mezclan dos maneras de amar tan distintas que aprenderán a cooperar una con la otra, para poder llevar dicha relación hacia el futuro. Allí es cuando se presentan los tres componentes esenciales del amor: intimidad, pasión y compromiso. La teoría dice que mientras más equilibrio haya entre estos tres, la pareja será más exitosa.

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El momento de quiebre de una pareja puede ocurrir por múltiples factores, aburrimiento, desinterés, infidelidad, discusiones constantes, decisión mutua, hábitos molestos, comunicación insuficiente o incluso ignorar esas “cosas importantes” para el otro. 

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Cuando este momento llega, incluso si una de las partes ya lo veía venir, de igual forma se presenta sensación de vacío, frustración, pérdida y estrés.

Las etapas de la ruptura son las siguientes: 

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Conmoción: Suele ser una etapa desconcertante, por lo que significan los sentimientos encontrados en la ruptura, suele surgir la necesidad de entender qué salió mal o qué ocurrió para que se diera fin de la relación. 

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Negación: En esta etapa, es común que recordemos y nos centremos en cosas dichas durante la relación como “Él/ella me dijo que nunca me dejaría, que me amaba”, o pensar en los planes hechos con la pareja a futuro; esto como un intento de buscar una razón para no dejar ir a la pareja y entrar en un estado de negación.

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Negociación: En algunas parejas se da la etapa de negociación, en la que se conversan soluciones, límites o condiciones para intentar la superación de la crisis que, finalmente, llega a la ruptura; sin embargo, hasta que las cosas no se hayan enfriado, lo mejor es no intentar negociar ya que esto puede originar una nueva discusión y nueva caída. 

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Ira: Una vez superadas las tres primeras etapas, la realidad de la ruptura nos caerá como un balde de agua fría, y nos encontraremos con emociones negativas que quizás nos hagan sentir irritables y cuestionarnos el porqué de la situación que originó la ruptura. 

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Depresión: En algunas rupturas, en esta etapa es que recién empieza el proceso de duelo y afloran sentimientos de tristeza y dolor. En este punto, empezaremos a reconocer que la separación ya ocurrió y no hay marcha atrás, poco a poco, aceptaremos la realidad aunque nos cueste pensar en que todo acabó. 

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Aceptación: La última etapa de la separación nos lleva al reconocimiento de todo lo ocurrido, hay personas que responden a ello de una forma negativa y apática, en cambio, otros toman una actitud esperanzadora, toman seguridad en sí mismos y con una mirada hacia el futuro.

Es importante resaltar que estas fases no son una regla para todas las separaciones, ya que dependerá de la forma en la que acabó la relación, los motivos y las personalidades de la pareja.   

Referencias

García, F. E., Ilabaca, D. (2013). RUPTURA DE PAREJA, AFRONTAMIENTO Y BIENESTAR PSICOLÓGICO EN ADULTOS JÓVENES. Ajayu [online], 11(2), pp.42-60. http://www.scielo.org.bo/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S2077-21612013000200003&lng=es&nrm=iso

Sorribes, F. (2022). Las etapas de una ruptura de pareja y cómo superarlo. InstitutRET. https://institutret.com/etapas-ruptura-pareja/

La prisión de oro: La nulidad

Cuando Esther y Fausto se casaron, creyeron encontrar en el otro todo lo que necesitaban, aplaudían vivamente las horas que pasaban juntos y gracias a ello surgieron los frutos de su amor, la cúspide de la familia según la sociedad que los enmarca, así, tuvieron 2 hijos, una chica, Fernanda, y, un chico José. 

Eran la familia convencional, acomodados siempre bajo cortinas inamovibles de rectitud, valores, cierta riqueza y mucho movimiento social, es decir, participaban activamente de convenciones, fiestas, reuniones, todo lo que involucra pertenecer con cierto status a un nivel en la sociedad.

Sin embargo, los años se fueron sucediendo, y comenzaron a marcarse surcos en las amplias y relucientes frentes, los hijos se alargaron y marcharon a construirse sus propios destinos, y allí, entre libros, papeles, trabajos y viajes, los padres, aguardaban solos, quedándose sentados y cruzados de brazos añorando nuevas vivencias. Comenzaron a desconocer que entre ellos aún podían fabricarlas.

En un inicio, Esther fanfarroneaba de ser la mujer maravilla, trabajaba, estudiaba, era agente activa del grupo de conservación de su urbanización, era la niña de oro de sus padres, y, aunque tenía hermanas, ella era la que tenía esa especie de luz bendita que la hacía sobresalir, sus esquemas de trabajo eran insoportables para cualquier mortal. Solo ella toleraba más de doce horas de trabajo y luego otras cinco de fiesta. Logró graduarse con honores de la universidad, su profesión fue, en su momento, su más grande tesoro. Luego, al casarse comprendió que con la maternidad era normal estar ocupada, pero, se vio en la encrucijada de encontrarse sin salidas, llamadas de amigos y sin trabajo, pues, por sugerencias médicas lo anuló de su vida para dedicarse al hogar.

Para todos fue un hecho natural, es evidente que una mujer en gestación y luego ejerciendo su maternidad no puede reintegrarse al ágil mundo social. ¡Tonterías! La misma sociedad quien le enseñó sin cuestionamientos que debía ser una chica de oro la excluyó de sus filas y dejó al mando de cuatro paredes y un techo. Tenía más accesorios, por supuesto, pero, ¿acaso valían más la pena que su propia libertad y desarrollo? Tal parece que sí, presa de convicciones añejas y un dolor casi silente, nunca se percató que las barreras de su mente lejos de ser flexibles después de su recorrido de vida, lo que hicieron fue ensancharse y provocar horribles realidades mentales, en las que se sumergió con tanta fuerza y dependencia, que se las creyó y ahora vive en ellas.

Fausto, el otrora magnate, vive lánguidamente aprovechando oportunidades, concurre regularmente a eventos sociales, entrevistas de trabajo y claro, con sus amigos a tomar «un café», de estos «marrones» con sabor a Irlanda, que de café tenían poco. Su vida, lejos de anularse e impregnarse de gris, más bien estaba con un nuevo tinte, no era un boom hollywoodense como el de su esposa en sus momentos de lujo y alto alcance, pero si manifestaba energía y ganas de vivir las experiencias que la vida aún podía ofrecerle. Es por estos rumbos, que comenzó a notarse más la decadencia.

-Fausto, amigo ¿cómo te va? Y, ¿Esther?

-Se ha quedado en casa, ya sabes, descansando un poco.

-Hace tiempo que no la vemos, ni se pasea por el club, es más, Marco, el estilista, hace años no le hace sus retoques de raíz.

-Ya la conoces, todo es cuando ella quiere. Y, últimamente se queda en casa relajándose, no le gusta salir a ningún lado.

La realidad era otra, décadas parecían haber pasado en el sillón de la sala de estar que hasta habían esculpido su ahora descuidada figura, alrededor, se respiraba un aire profano de quien cambió sus virtudes por un anillo vacío que en un inició simbolizo el reinicio de una buena vida. Además, el ambiente estaba impregnado de una sombra de quebranto y añoranza por los días pasados, ese olvido obligado a los días de fiesta y reuniones con amigas que la habían excluido por tener hijos y poco tiempo, finalmente, el olor a desánimo y poca voluntad para hacerse cuidados a sí misma, la gloria pasada era inexistente. 

Sus hijos, sus dos grandes constelaciones eran mudos, ciegos y sordos ante tal vorágine de destrucción pasiva. Ellos, decidieron contemplar la visión paternalista de que así sucede, así es la vida y los matrimonios. Si bien ellos nacieron en una época cercana a nosotros, fueron criados con las mismas pesadas mantas de nulidad de criterio «así es mamá y así lo ha sido siempre», «quejumbrosa, falta de luz», «pocos anhelos y muchos consuelos: la televisión, cigarrillos, dormir, y esas píldoras de colores del psiquiatra»

La revancha

Falso. Ninguna vida inicia sin dulzura ni arte para trazar una historia, lo que le sucedió a Esther es la vida de muchas y muchos que deciden no existir por sumergirse en los propósitos externos, personas que rehúyen de la responsabilidad divina de decidir con convicción cada día qué hacer consigo mismos. Los cuidados que estas personas ameritan tienen que ver con grandes sumas de realidad, una dosis para elefantes que les haga ver aún con dolor que las excusas para no salir a la vida y refugiarse en la penuria no son más que fantasmas que pueden exorcizarse, con apoyo, claro, pero, existen probabilidades y una gran suma de éxito sí el «ritual» se hace apropiadamente.

La depresión, que arrastra pesadas rutinas de días vacíos y monótonos son una instancia habitual. Aquí, los gustos y placeres que antes hacían volar la cabeza son un terreno desconocido, nada tiene lugar para el disfrute porque la abulia ha hecho su nido y entendió sus raíces a todo el sistema, es decir, el sujeto carece de voluntad hasta para verse en el espejo. Es aquí, en el universo del «me da igual» que preparaciones y cuidados respecto a la ingesta poco valen, o se disminuye el apetito o hay un incremento desmesurado, total, que eso no les interesa, la vida se apaga y es todo lo que existe.

Del mismo modo, parece que el tiempo avanza despacio, y es que hay un enlentecimiento y disminución de tareas, lo que antes se afanaba en el quehacer ahora «la chica de la limpieza» se encarga. De este modo, progresamos al terreno hostil y casi delirante de la culpa excesiva, una ensoñación de pesadilla de creerse inútiles y completos ineptos a las tareas profesionales o de la vida misma, la muralla de excusas es tan inexpugnable que ni siquiera se acercan para ver qué hay más allá. De este modo, observamos que la terapia más que una opción, es una exigencia.

Cuando un ser querido opta por exigencias del medio, por creencias obsoletas y finalmente por cuestión social, anularse, sólo le queda algo: vacío. Podemos sentirlo y notarlo cada día, pero no hacemos nada al respecto, y es allí donde fallamos. Como familiares, es nuestro deber y derecho ser agentes de cambio, voceros que puedan extender una mano gentil para amortiguar y revertir el veneno. 

¿Hay escapatoria? Si.

Sin embargo, no será fácil, y tendrá que recurrirse a diversas estrategias, la terapia es aquí la primordial aliada, el profesional puede brindarte asesorías sobre conductas usuales que el anulado suele repetir, construyendo a pasos pequeños cada día una una nube de oportunidades que dejará caer después gotas de bienestar, solicita ayuda y rescata de la jaula de oro al esclavo de la soledad. Las negativas son parte de la muralla oscura de pesar y costumbre, sin embargo, nada es perpetuo, y hay que recordar y hacerles recordar, que esas murallas no siempre estuvieron allí.