Depresión: La Pandemia Invisible

La depresión es tan antigua como la humanidad, durante muchos siglos fue manejada por amigos, brujos, sacerdotes, etc., y tratada con todo tipo de pócimas, brebajes, baños, cambios de ambiente y demás recursos.

Según datos de la OPS, hay cien millones de nuevos casos de depresión cada año en el mundo. Encontramos una alta prevalencia en el adulto, con 15 % de hombres y 24 % de mujeres, generalmente, estas se presentan en edades de 18 a 45 años.

La definición académica sitúa esta enfermedad como el síndrome caracterizado por una tristeza profunda y la inhibición de casi todas las funciones psíquicas, que da lugar a cinco series de síntomas: físicos, psicológicos, de conducta, cognitivos (intelectuales), asertivos y sociales.

La OMS define a la depresión como un trastorno mental afectivo común y tratable, muy frecuente en el mundo y caracterizado por cambios en el ánimo con síntomas cognitivos y físicos. Estos pueden manifestarse de manera primaria o secundaria a enfermedades de base (cáncer, enfermedad cerebro-vascular, infartos agudos al miocardio, diabetes, VIH, enfermedad de Parkinson, trastornos alimenticios y abuso de sustancias).

Se identifican un amplio grupo de factores de riesgo personales, cognitivos, sociales, familiares y genéticos que intervienen en la patología; la presencia de estos aumenta la probabilidad de padecer de ella. Se estima que, al menos, se va a tener un episodio en la vida, y la repercusión en cada persona va a depender de su grado de inteligencia emocional y resiliencia.

El enfermo con trastornos afectivos debe ser visto con la interacción mente-cuerpo, los cuales no se pueden desligar, en su manejo no solo se debe tratar el eje nuclear afectivo, ya que la tristeza que envuelve al sujeto puede llegar a afectar todas las esferas de su relación intrapersonal e interpersonal, y hacer que emerjan otros estados emocionales como la irritabilidad y la ansiedad, que se destacan en las depresiones neuróticas y tardías.

Por lo tanto, su manejo no se basa en “alentar” al paciente. En la sociedad, se ha construido la idea de que basta con pensar positivo y tener fuerza de voluntad para combatir la depresión, por ende, constantemente se utilizan frases que invalidan lo que una persona depresiva siente, vive y piensa, influyendo en que esta se sienta incomprendida, inútil y frustrada.

Como ejemplo, se puede establecer frases como: “Tu problema es de actitud”, “Métele ganas”, “Todo está en tu cabeza es cuestión de tener fuerza de voluntad”. Aunque estas frases, a los ojos de los demás, parecen alentadoras, las personas con depresión no ponen de su parte, no porque no quieran, como mucha gente cree, sino porque la enfermedad se lo impide; en el fondo, quieren salir de allí, pero no saben cómo.

Por lo tanto, aquellos que sufren de esta enfermedad mental, además de necesitar ayuda médica y psicológica, necesitan apoyo moral, sin embargo, la cultura y la falta de concientización en estos temas conlleva a que se utilicen expresiones incorrectas que, para quien padece de depresión, son un factor ansiógeno y de desesperanza.

Un dato curioso se encuentra en el hecho de que las depresiones evolucionan. Al menos así parece desprenderse de los estudios realizados durante las últimas décadas, aunque, a grandes rasgos, el trastorno es el mismo, también podemos observar diferencias notables entre las que se veían hace veinte o treinta años y las que tratamos hoy en día. Lo fundamental de las depresiones de hoy se consideraba secundario en las antiguas. Este cambio constatado por el análisis clínico ha desplazado el acento, hasta tal punto de que el psiquiatra y el psicólogo actuales deben sumergirse en la frondosidad del problema, si quieren establecer un diagnóstico correcto.

La enfermedad psíquica, igual que la somática, es algo vivo, en perpetuo movimiento, como la propia persona. Así pues, el diagnóstico nunca debe ser entendido como una cosa inamovible o un destino definitivo. Las depresiones se mueven, giran, alteran sus síntomas, cambian de expresión, etc.

Algunas de las prácticas que ayudan a prevenir la depresión son: contar con grupos de apoyo social activo, así como mantener un  vínculo activo con la familia, pues esta, como sistema y red de apoyo social informal, cumple con dos funciones básicas que son: asegurar la supervivencia, el bienestar físico, la suficiencia de alimento y vestido, y proporcionar los vínculos afectivos, no solo en la enfermedad, sino también en su rehabilitación.

Cabe agregar que la actividad física tiene efectos favorables sobre la disminución del riesgo de padecer de depresión. Y evitar el aislamiento social es un pilar fundamental para impedir el declive físico y mental.

Referencias

Corea, M. T. (2021). La depresión y su impacto en la salud pública. Rev Méd Hondur, 89(1).

Josué, L., Torres, V., Urrutia, E., Moreno, R., Font, I., & Cardona, M. (2006). Factores psicosociales de la depresión. Rev Cub Med Mil, 35(3).

Rojas, E. (2011). Adiós, depresión. Madrid: Ediciones Planeta Madrid.

Ansiedad Infantil

Principales causas de ansiedad infantil

❖ Antecedentes familiares: Cuando en la familia se cuenta con antecedentes previos en trastornos de ansiedad, es muy probable que tu niño sea más propenso a padecerlos.
❖ Eventos familiares estresantes: Los acontecimientos que suceden en la familia afectan directamente al niño. Cuando el núcleo familiar atraviesa un momento difícil, como la enfermedad de uno de sus seres queridos, la pérdida de trabajo, una separación de los padres, la violencia intrafamiliar, la muerte de uno de sus integrantes, etc.
❖ Conductas aprendidas: Observar ansiedad en la familia, o ver miedos excesivos presentes, también le pueden generar ansiedad al pequeño.
❖ Los cambios pueden generar ansiedad infantil: Situaciones como cambiarlo de colegio, mudarse a otra ciudad, o cambiar de casa, son algunas de las causas que le pueden generar ansiedad infantil al niño.

Principales síntomas de la ansiedad infantil

➢ Manifiestan preocupación excesiva: Los niños que sufren de ansiedad, suelen ser muy exigentes con ellos mismos, les gusta que todo salga casi perfecto.
➢ Falta de confianza en sí mismos: Hace que el niño se siente de una forma extraña, y no logran comprender muy bien qué es lo que les pasa; esta situación puede causar que pierda la confianza en sí mismo.
➢ Pensamientos negativos y dificultad para concentrarse: La ansiedad lleva a que suelan pensar que están en peligro y que tengas problemas de atención.
➢ Nerviosismo: Es uno de los síntomas físicos más comunes, se aceleran los latidos del corazón, lo que causa taquicardia.
➢ Sudoración excesiva: Un ataque de ansiedad hace que el cuerpo produzca más sudor del normal.
➢ Dificultad para respirar: La respiración se acelera. En casos muy extremos, el niño se puede hiperventilar e incluso llegar a desmayarse.
➢ Mareos: Cuando el niño presenta aceleración en su pulso, sumada con la dificultad para respirar, su cerebro recibe menos oxígeno, lo que genera el riesgo de que pueda sufrir mareos.
➢ Dolor de estómago: Los nervios afectan directamente al estómago, por eso el dolor estomacal es muy común.
➢ Descontrol en las emociones: Es muy usual que la ansiedad deje al niño emocionalmente sensible, por tal razón pueden caer en el llanto o la ira excesiva.

¿Cómo controlar la ansiedad en los niños?

Para intervenir la ansiedad en niños podemos seguir los siguientes consejos:


➢ Cuando tengamos sospechas de la existencia de un trastorno de ansiedad en niños, el primer paso debe ser consultar con un especialista que nos pueda ayudar.
➢ Ante los miedos del niño, es importante no presionarle a enfrentarse al mismo o superarlo, pero tampoco evitarlo. Se trata de ayudar al niño a afrontar poco a poco a sus temores.
➢ Los niños con trastornos de ansiedad sufren mucho, y debemos evitar etiquetar, juzgar o criticar los síntomas o conductas asociados a la ansiedad.

Cuanto más sabes, menos necesitas

Yvon Chouinard. ecologísta y filántropo

Referencias

https://www.educapeques.com/escuela-de-padres/trastornos-de-ansiedad-ninos.html

Audiencia imaginaria: Ansiedad social

Desde el primer instante en el que el paciente ingresa al consultorio, se observa su postura encorvada, el desvío de la mirada, el enrojecimiento, las manos sobre las piernas intentando contener su movimiento prácticamente involuntario, la respiración entrecortada (en donde en cada silencio se oye un suspiro de alivio), la voz temblorosa… Traducir lo mencionado, sugiere que puede tratarse de ansiedad social, uno de los motivos de consulta psicológica más recurrentes.

Se siente como si cada síntoma se colocará sobre la mesa, tal como si se tratase de una baraja de cartas. En estos casos, comprendo que el ritmo será lento, y que, forjar la base de la relación psicoterapéutica, será como intentar construir un castillo de arena al borde de la orilla, cada sesión será un nuevo inicio, ya que, la desconfianza hacia el juicio de los demás es el principal problema.

Es así que, el primer paso, es desglosarme del resto, reforzar el concepto de espacio seguro, no extender los silencios entre frases, más de lo que el paciente requiera, su mirada suele ser una especie de semáforo, y hay que aprender a leerla, tal como si se tratase de un manual de instrucciones.

En la mente de una persona con ansiedad social, existe una especie de «audiencia imaginaria», compuesta por un público hostil, crítico, oposicionista, incompatible, antipático. La interacción mental que tiene el sujeto con estos personajes está compuesta por un diálogo interno negativo, en donde uno de los mayores temores, es que, cuando la interacción se haga real, suceda lo imaginado.

¿Qué es la Ansiedad Social?

Se trata de un subtipo de los Trastornos de ansiedad, y se puede catalogar como un problema fóbico/obsesivo con una alta probabilidad de evolucionar a la cronicidad, si no se recibe el tratamiento idóneo.

La persona le otorga una importancia exagerada a lo que los demás pueden pensar de su conducta, preferencias, y todo lo que engloba su forma de ser. En donde tienden a darle una connotación extremadamente negativa al juicio que obtendrán de los demás.

Se presenta una especial atención selectiva a la propia actuación social insatisfactoria ya sea imaginativa o real. Por ejemplo, posterior a una situación social, la persona tiende a sobre analizar su desempeño, con el objetivo de identificar las fallas en sus interacciones.

Otra de las características de una persona con ansiedad social, son los pensamientos rígidos y obsesivos frente a todo lo que involucre la interacción social, acompañado de un estado de alerta continúa, miedo excesivo a ser el centro de atención, sensación de peligro en situaciones sociales e hipersensibilidad a las críticas.

Evaluarse negativamente, pensando que lo hacen a través de los ojos de los demás, implica también una gran dificultad para tomar decisiones.

En este tipo de problema, la persona ingresa a un círculo vicioso, ya que la ansiedad a que los demás noten sus propias reacciones de conducta no verbal, tales como, el sonrojarse, que retroalimenta la idea de que se van a dar cuenta de que le sucede algo «malo», lo que le produce más ansiedad. 

A mayor interacción se necesite tener, mayor ansiedad. Es por esto que, uno de los estilos de afrontamiento más empleados, es la evasión, el intentar evitar la interacción o hacerla lo más concreta posible. Por ende, no suelen permitir la oportunidad de tener experiencias sociales que contradigan sus pensamientos, bloqueando la comprobación de la inocuidad del estímulo desagradable y el temor se mantiene. Esto trae como consecuencia habilidades sociales deficientes.

¿Qué pensamientos suele tener una persona con Ansiedad Social?

«Me duele el pecho antes de exponer en clases», «Me da pánico dar un examen porque siento que me irá mal y que el profesor pensará que no aprendí lo necesario», «No quiero ir a la tienda, porque no sé si lo que voy a comprar esté bien a los ojos de los demás, aún cuando sea leche o pan», «Tengo miedo de hablar con personas por primera vez», «Sabía que responder en la entrevista de trabajo, pero me quedé en blanco», «Trato de no ir a lugares con muchas personas, porque entonces es más atosigante», «No pedí mi vuelto al taxista, y tampoco me lo dio, solo pude bajarme avergonzada», «No puedo ir a los almuerzos familiares porque no quiero que nadie me vea comer, y me da terror tener que entrar al baño luego también», «Pienso mucho en la ropa que usaré para ir a alguna reunión, ya que temo hacer una mala elección», «No puedo participar en deportes grupales, porque si me equivoco fracasarán todos por mi culpa».

Tipos de Ansiedad Social

Es importante resaltar que, una persona con ansiedad social puede percibirla de modo generalizado con las interacciones sociales (Trastorno de Ansiedad Social generalizado), o en situaciones sociales específicas (Trastorno de Ansiedad Social no generalizado), como por ejemplo cuando requieren realizar algo específico delante de otra(s) persona(s), como exponer en el salón de clases, o participar de un baile en un día festivo.

Ansiedad Social Vs. Timidez e Introversión

La timidez usualmente tiene una causa genética o carácterial, se basa en el miedo, lo cual no conlleva necesariamente a la ansiedad.

Al hablar de personalidad introvertida, se engloba a toda la forma de ser de una persona, la cual elige, por preferencia, pasar la mayor parte de su tiempo a solas. Una persona puede ser introvertida o extrovertida, y tener timidez.

Factores de riesgo

Existen varios factores que pueden incrementar el riesgo de contraer este trastorno, entre ellos se encuentran los antecedentes de tener algún familiar con el diagnóstico de algún tipo de ansiedad y/o de personalidad obsesiva, así como también, el haber atravesado por experiencias negativas e incluso traumáticas, como por ejemplo, bullying, rechazo, humillación, círculo primario de apoyo disfuncional, presentar alguna característica física que llame la atención de los demás. Otro factor, es el atravesar por una situación social estresante que tuviera una consecuencia inesperada o negativa.

Miedo a diario

Si deseas seguir investigando sobre la ansiedad social, te recomiendo el documental en ficción sonora: «Miedo a diario», trata de Marisol, una adolescente que vive el día a día con este trastorno. Adjunto el enlace donde podrás escucharlo, son tal solo 6 episodios, que nos permiten entender el diálogo interno que establece una persona con ansiedad social.

https://miedoadiario.es/

Mi querida amiga «Ansiedad»

Y todo comenzó así…

¡Hola! Sé que hubieras preferido que no escriba esta carta pero aquí estoy, he llegado con más fuerza, anteriormente te visitaba pero solías ignorarme, creo que aún no tienes idea de quién soy. Me presento, soy tu amiga Ansiedad, no te asustes hoy vengo en son de paz, por cierto ¿por qué no me aceptas?

Lo digo porque la última vez que me acerqué a ti me ignoraste por completo, tuve que manifestarme con un dolor de pecho o una migraña pero me pasaste por encima. Te di muchas señales para que pararas y no fuiste capaz ni querías, seguías atendiendo llamadas, diciendo sí a todo, tratando de demostrar a los demás quién eres, pensando en lo que no va a pasar…. Por eso hoy, aunque no me gusta actuar así, me he puesto firme y he cogido valor para presentarme. Sé que me odias y yo en cambio te quiero proteger. Sé que dices que ojalá no me hubieras conocido y yo sin embargo desespero cuando ni caso me haces. He venido para alertarte; a veces me paso, lo sé, pero si respiraras mejor, si hicieras lo que te apeteciera, si fueras menos exigente… nos lo harías más fácil a las dos y eso lo sabes.

¿Recuerdas esa vez que te dio un dolor de cabeza? ¿O cuando tuviste insomnio por más de dos horas? ¿O qué tal esa vez que, sin apetito te metiste un atracón de chocolates?, todas esas veces era yo tratando que me escucharas pero seguías con tu ritmo de vida, seguiste con tu misma manera de pensar… Entonces intenté algo más fuerte, hice que te temblara el ojo, que te diera gastritis  y que te sudaran las manos… pero tampoco lo percibiste. Bueno no te sientas recriminada , sólo quiero pedirte un favor…

¿Quieres hacer el favor de parar de trabajar cuando te envío señales?, ¿de actuar con asertividad y no decir «sí» a todo?, ¿de dejar de preocuparte por lo que aún no ha llegado y seguramente no pase? Cuídate, atiende a tu cuerpo, a tu emoción. Toma mis visitas como avisos de que es tiempo de conectar contigo misma. De que cuando ocultas tu rabia, tu ira, tu tristeza… favoreces a que yo aparezca, lo único que llevo tratándote de decir todo este tiempo, es que… ya es tiempo de evolucionar, necesitas hacerlo, no hay de otra. Necesitas crear cambios muy profundos dentro de ti, pues en realidad no estás disfrutando de tu vida y no te sientes plena.  Por eso pretendo ayudarte a recuperar tu esencia y para lograrlo, tendrás que deshacerte de lo que te impide contactarla.

Deseo ayudarte a ver precisamente qué te impide contactar con tu sentido de vida, con tu pasión por vivir, con tu alegría y con tu verdadero ser que es tu esencia.  Cada vez que yo aparezca en tu vida, será porque por ti misma no te has dado cuenta que no estás siendo plena y feliz, así es que si vuelvo a aparecer, no te asustes… mejor agradéceme que llegué y escúchame….

¿Te gustó la carta? Creo que si la ansiedad nos hablara nos podría decir eso y más. Todos alguna vez en nuestra vida hemos sufrido de intranquilidad, angustia; algunos en nivel más elevado que otros pero al fin y al cabo todos hemos experimentado ese vacío en la panza, la aceleración de nuestro ritmo cardiaco, las ideas rumiantes, el exceso de futuro, entre otras señales que nos manda nuestra querida amiga “ Ansiedad”

Ya sea por la pandemia o por una sobredosis de redes sociales los niveles de ésta se pasean por las nubes. Vamos a empezar por definirla. Es una emoción normal que se experimenta en situaciones en las que el sujeto se siente amenazado por un peligro externo o interno. Muy a menudo confundimos el síntoma (angustia, inquietud, insomnio, etc…) con el problema en sí , es una señal de alerta, una advertencia de que algo no anda bien. Por poner un ejemplo sencillo, sería como la fiebre que aparece como reacción y defensa ante una infección en nuestro organismo. Habría que diferenciar entre miedo (la persona conoce el objeto externo y delimitado que le amenaza y se prepara para responder) y ansiedad (el sujeto desconoce el objeto, siendo la amenaza interna y existiendo una dificultad en la elaboración de la respuesta).

Es normal sentir agobio por mudarse, empezar un empleo nuevo o hacer un examen. Este tipo de sensación es desagradable, pero puede empujar a la persona a trabajar mas duro. Por otra parte, cuando se habla de una ansiedad sana ésta viene y va, pero no interfiere con el día a día de la persona. Debemos, por lo tanto, ver qué problema está tratando de resolver (aunque de forma poco acertada), qué función está cumpliendo, preguntándonos de dónde viene, qué necesitamos revisar y sobre qué está tratando de llamar nuestra atención. Ella puede traernos mensajes distintos a cada uno de nosotros, la clave está en ver cuáles son para iniciar a tratar su origen y no solamente eliminar de forma superficial las molestias que nos ocasiona.

¿Cuáles son las causas de la llegada de nuestra amiga ansiedad?

Las causas de los trastornos de ansiedad son complicadas. Muchas podrían ocurrir en el acto, algunas pueden conducir a otras. Entre las más comunes está el estrés ambiental, dificultades en  el trabajo, problemas en las relaciones interpersonales, querer controlar la situación, genética, se dice que las personas que tienen familiares con un trastorno de ansiedad son más propensas a experimentar uno ellas mismos. Además, se cree que las áreas cerebrales responsables del manejo del miedo pueden estar interferidas.

Se presenta con síntomas físicos que pueden variar de una persona a otra. En su manifestación más intensa, se dan las llamadas crisis de ansiedad en las que los síntomas son más agudos y en ocasiones pueden acompañarse de sensación de muerte, de locura o de pérdida de control. Todo ello provoca un intenso malestar más o menos continuado que puede derivar en un «miedo al miedo», es decir: lo que inicialmente causaba incomodidad se acaba transformando en temor a percibir los síntomas y malestares que provoca ella. Muchas veces nace a partir de emociones reprimidas o mal gestionadas.

Hay muchas razones para rechazar lo que sentimos, puede ser que en nuestra familia de origen no nos enseñaron a manejar nuestros afectos, puede que creamos que nos van a llevar a extremos que no podremos controlar, a lo mejor hace que nos juzguemos… En cualquier caso, las emociones rechazadas o mal gestionadas degeneran frecuentemente en molestias y problemas mayores. Conocer cómo vivimos éstas y aprender a realizar una gestión más sana de ellas es esencial para evitar que aparezcan en otras formas más perjudiciales.

Los síntomas generales son: Respiración rápida y poco profunda, aceleración de las pulsaciones del corazón, inquietud constante, problemas de concentración, dificultad para dormir, entre otros; estos síntomas pueden variar en intensidad y frecuencia debido a que cada uno reacciona de acuerdo a lo aprendido. Por otra parte, con respecto al diagnóstico, en muchas ocasiones se recorre un largo trayecto de pruebas médicas, visitas a urgencias del hospital y que al final del proceso te dicen: “Usted no tiene nada, tiene ansiedad, lo que tiene que hacer es relajarse y tomarse la vida de otra forma”. Y te preguntas… “¿Y eso? ¿Y ahora cómo lo hago?”. Desde muchos ámbitos, incluido el médico y sanitario en general, existe mucho desconocimiento sobre cómo tratarla psicoterapéuticamente, y se apela en frecuentemente a la fuerza de voluntad sin dar herramientas o estrategias de manejo.

Cuando nuestra «amiga» aparece en nuestra vida, lo natural es que queramos solucionarla lo antes posible. Ante nuestra “prisa” por estar mejor o resolver lo que nos preocupa podemos no darnos cuenta que es necesario un proceso que puede durar más tiempo del que nos gustaría. Ante casos agudos de ansiedad o algunos trastornos asociados a ella puede ser oportuno una medicación que nos ayude a rebajar el malestar o los momentos más intensos, pero debemos tener en claro que son un recurso que actúa sobre los síntomas pero no soluciona el problema de base.

La ansiedad no se cura con pastillas sino a través de un proceso de terapia con el que atenderemos el mensaje que viene a traernos, conocer el origen y darle su tiempo para tratarla a profundidad. Ser conscientes de que necesitamos un tiempo para mejorar, trabajar en sus causas  y aprender recursos con los qué gestionarla, serán los pasos para vencer la ansiedad, recuperar el equilibrio y prevenir futuras apariciones; aquí te menciono algunas actividades que nos pueden ayudar:

-Organiza cualquier actividad que te cause presión o alguna fecha límite, elabora listas para hacer que las tareas abrumadoras sean más manejables y comprométete a tomarte un tiempo libre del estudio o del trabajo.

– Ejercicios de relajación: Esto incluye meditación, practicar una respiración diafragmática o profunda, baños con aceites corporales o esencias agradables, pueden realizarse en una tina, descansar en un lugar oscuro y practicar mindfulness.

-Ejercicios para reemplazar pensamientos negativos por positivos: haz una lista de los pensamientos negativos que podrías estar teniendo como resultado de la ansiedad, y escribe otra lista junto a ella que contenga pensamientos positivos y creíbles para reemplazarlos.

-Red de apoyo: habla con personas conocidas que te apoyen, como un familiar o un amigo.

-Ejercicio: el esfuerzo físico puede mejorar la autoestima y liberar sustancias químicas en el cerebro que desencadenan sentimientos positivos.

Consejería: Buscar apoyo psicológico es una buena opción, el psicólogo te brindará las herramientas necesarias para que la puedas aceptar y convivir  con ella, recuerda que desde que aceptas tenerla ya te estás haciendo cargo.

Anímate a correr el riesgo de conocer y aceptar a nuestra amiga «Ansiedad».

EL SÍNDROME DEL IMPOSTOR: CUANDO TE SIENTES UN FRAUDE DESPUÉS DE GANAR UN PREMIO

Es lo habitual, que cuando una persona reciba un merecido reconocimiento a su buen desempeño, se le esboce una gran sonrisa triunfal. Sin embargo, en ocasiones es posible que una persona mientras recibe un premio, susciten en su interior infinidad de cuestionamientos y su fuero interno se acumule de inseguridades, hasta el punto de generar un gran sentimiento de culpabilidad.

¿Es posible sentirse un fraude por recibir un premio? Pues, la respuesta es sí. Así lo demuestran los testimonios de mujeres exitosas, que al momento de recibir un reconocimiento; existía en ellas una espinita, una piedrita en el zapato, una hojita en el ojo que les impedía disfrutar con plenitud su éxito.

“A veces no me la creo y siento que tengo engañado a todo el mundo”, es lo que dijo la columnista del Comercio, Andrea Montalvo (2015). Ella, enseña en la universidad, es periodista, escritora e influencer.

La actriz Emma Watson, llego a sentirse un fraude, ya que atribuyó su éxito a la fortuna. Sin embargo, desde que es embajadora de la buena voluntad de la ONU, le dio un sentido a su vida y sentido de pertenencia (La Voz, 2015).

Jodie Foster, después de ganar un Oscar en 1999 sintió que era «una casualidad», y que un día llegarían a su casa, golpearían su puerta y le dirían: «Ese premio era para Meryl Streep» (La Voz, 2015).

A esta falsa creencia de considerarse un fraude, a pesar de contar con innumerables éxitos y de merecer un premio, se le conoce como Síndrome del Impostor. Por lo tanto, este artículo tiene como finalidad compartir información sobre el Síndrome del Impostor, con la esperanza de que sea un medio para ayudar a las personas que constantemente cuestionan sus logros y se preguntan: “¿Realmente merecía ese reconocimiento?”

CONOCIENDO EL SÍNDROME DEL IMPOSTOR

El Síndrome del Impostor, se trata de un constructo social y cultural, dicho término fue acuñado por las psicólogas Pauline Clance y Suzanne Imes en 1978.

De acuerdo con estadísticas el Síndrome del Impostor, es padecido por 7 de cada 10 personas. Hace unos años, se creía que sólo se presentaban en las mujeres (Maestro, 2015). Sin embargo, en la actualidad se sabe que hay hombres que también lo padecen, en especial los que ocupan puestos de alto mando.

Blanco (2015), nos menciona que Aida Baida Gil, autora del libro “Como superar el Síndrome del Impostor” en una entrevista con la BBC, señala que en general las personas con Síndrome del Impostor se sienten un fraude, unos “impostores”, ya que tienen la creencia de que sus logros se deben a factores externos. Por ello ante una felicitación por un logro obtenido, no dan crédito a lo que dicen los demás.

Características

Fernández y Bérmúdez (2000) indicaron que la principal característica del Síndrome del Impostor es que la persona se siente un fraude a pesar de una larga historias de éxitos. También, las personas con Síndrome del Impostor, sienten que los demás sobreestiman su trabajo, porque consideran que sus logros son productos del azar.

El Síndrome del impostor, está asociado a “la ansiedad generalizada, depresión, falta de autoconfianza, baja autoestima y frustración relacionada con la imposibilidad de cumplir con los altos estándares autoimpuestos” (Fernández y Bermúdez, 2000).

Otra de las características del Síndrome del Impostor es que tiene implicancias negativas en el desempeño laboral. Ya que, constantemente valoran su trabajo por debajo de lo real y no se atreven a pedir un ascenso. Llegan a la procrastinación con el fin de trabajar a último rato y en exceso, para justificar sus logros.

¿En qué momento se origina?

En la investigación realizada por Zambrano (2020), determinó que los niños con baja autoestima, que fueron comparados con sus congéneres, que han recibido severas críticas y cuyos logros fueron menospreciados. Es probable, que en su adultez presenten complejos e inseguridades o peor aún: El síndrome del Impostor.

Es decir, una dinámica familiar orientada al perfeccionismo, donde el error no tiene lugar, trae consecuencias negativas en la vida adulta, no sólo de baja autoestima sino también de no sentirse orgulloso de lo que ha logrado, de sentir que es un “impostor”, que engaña a los demás.

Por otro lado, es importante agregar que, si bien el origen del Síndrome del Impostor se da en la infancia, recién se manifiesta en la vida adulta. Porque, se necesita de haber acumulado éxitos académicos y profesionales para reforzar la creencia de que son “impostores”.

El ciclo del Síndrome del Impostor

Según Zambrano (2020), el sentirse como un “impostor”, hace que las personas quieran demostrar a los demás lo contrario, colocándose en situaciones difíciles que no pueden manejar. Por ejemplo, presionarse para acabar un trabajo.

Es decir, ellos mismo se sabotean al presionarse tanto que no llegan a cumplir a cabalidad las funciones asignadas, y como resultado obtienen resultados poco eficaces, porque su trabajo estaría afectado por el estrés y ansiedad.

Por ello, es que varios autores consideran que existe un Ciclo del Síndrome del Impostor, que según Zambrano (2020), comienza cuando a la persona se le asigna una tarea ante la cual se autoexige y presiona para cumplir con la fecha de entrega. Y los resultados de dicha tarea son óptimos, lo cual genera que los demás le brinden un reconocimiento (felicitaciones, aplausos, diplomas, etc.). Ante lo cual, la persona con Síndrome del Impostor, piensa que su resultado no es por su esfuerzo, al contrario, se debe al trabajo excesivo. Como consecuencia la persona siente que “ha estafado a los demás” y aumenta la culpabilidad.

Boigaizian (2018)

¿CÓMO SABER SI TENGO EL SÍNDROME DEL IMPOSTOR?

De acuerdo con Boigaizian (2018), la escala más usada para medir el Síndrome del Impostor es la de Clance. La escala Clance fue creada en 1985 y es un cuestionario con 20 preguntas.

Si bien, el test nos va a dar a conocer si padecemos o no del Síndrome del Impostor, el paso siguiente sería reconocer a que grupo clasificatorio pertenecemos.

Y es que, Zambrano (2020), considera que el Síndrome del Impostor se manifiesta de tres formas:

1. Sentirse un estafador: Hace referencia a la sensación constante de sentirse un “fraude” y al miedo de que los demás descubran su aparente engaño.

2. Atribuir el éxito a la suerte: Creen que su éxito es producto del azar

3. Minimizar los logros: Por lo general, no consideran un logro como grande. Todo triunfo es minimizado, por ejemplo, dicen: “No era para tanto” “Tenía el camino fácil y por eso lo logré”.

RECOMENDACIONES PARA SUPERAR EL SÍNDROME DEL IMPOSTOR

Consejos para Prevenir el Síndrome del Impostor

En primer lugar, debo rescatar que para evitar que un adulto padezca del Síndrome del Impostor, es importante recordar que es un Síndrome cuyo origen está en la infancia, específicamente en la autoestima.

Por lo tanto, para Zambrano (2020) la solución radica en brindar al niño las herramientas necesarias para fortalecer su autoestima. Por ejemplo, por medio de la educación emocional.

Otra de las claves es evitar comparar al menor con sus congéneres, ya que esta situación le genera sentimientos de inferioridad.

Consejos para Superar el Síndrome del Impostor

Ahora bien, si uno es adulto y con la lectura de este artículo, logró identificarse con las características del Síndrome del Impostor, y si desea confirmar sus sospechas, les voy a proporcionar un link, que le llevará a la famosa Escala Clance.

LINK PARA REALIZAR EL TEST DE CLANCE http://impostortest.nickol.as/

Si después de realizar el test, se confirma que padece del Síndrome del Impostor, el primer paso es creer que cada meta cumplida se debe a sí mismo, es decir a sus talentos, habilidades, aptitudes.

Para ello es necesario un Autoconocimiento real, con el fin de tener una visión clara de nosotros mismos.

Por último, se recomienda aumentar la tolerancia a las felicitaciones. Así la próxima vez cuando te dan un cumplido no lo justifiques diciendo “fue suerte” “trabaje mucho”. Simplemente di “Gracias”.

Yo creo lo que pienso

REFERENCIAS

Blanco, L. (26 de noviembre del 2015). ¿Qué es el “Síndrome del Impostor” y porqué lo sufre tanta gente?. BBC Mundo. Recuperado de:

https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/11/151125_salud_psicologia_sindrome_impostor_lb

Bogiaizian, D. (2018). Síndrome del impostor y Ansiedad. XVI Seminario Intensivo de Actualización en Trastornos de Ansiedad. Congreso llevado a cabo en la ciudad de Buenos Aires. Recuperado de:

https://repositorio.uade.edu.ar/xmlui/bitstream/handle/123456789/10518/P18S05%20-%20Ponencia%20(resumen).pdf?sequence=1

Emma Watson, otra víctima del «síndrome del impostor» ¿De qué se trata? (3 de agosto del 2015). La Voz. Recuperado de: https://vos.lavoz.com.ar/cine/emma-watsom-otra-victima-del-sindrome-del-impostor-de-que-se-trata

Jiménez E., y Bermúdez, J. (2000). El Pesimismo Defensivo y el Síndrome del Impostor: análisis de sus componentes afectivos y cognitivos. Revista de Psicopatología y Psicología Clínica. 5 (2), 115-130. Recuperado de:

http://revistas.uned.es/index.php/RPPC/article/view/3892

Maestro, L. (26 de diciembre del 2015). El Síndrome de la Impostora: Cuando tú eres tu peor enemiga. Revista Glamour. Recuperado de:

https://www.glamour -tu-peor-enemiga/22768

Montalvo, A. (31 de enero del 2020). ¿Qué es el “síndrome del impostor” y por qué muchos lo padecen? Somos. Recuperado de:

https://elcomercio.pe/somos/historias/que-es-el-sindrome-del-impostor-noticia/

Zambrano, L. (2020). Baja Autoestima en la Infancia y la Influencia del Síndrome del Impostor de una persona de la ciudadela Primero de diciembre de Babahoyo (tesis de pregrado). Universidad Técnica de Babahoyo, Los Ríos, Ecuador. Recuperado de:

http://dspace.utb.edu.ec/bitstream/handle/49000/9033/E-UTB-FCJSE-PSCLIN-000413.pdf?sequence=1&isAllowed=y

BASKET CASE: UNA CANCIÓN SOBRE LA ANSIEDAD

Billie Joe Amstrong, líder del grupo Green Day, compuso la canción “Basket Case” que significa “Caso Perdido”. Es una canción basada en la propia experiencia del cantante, quien sufre de Ansiedad y ataques de pánico.

El video de “Basket Case”, fue grabado en un hospital psiquiátrico abandonado, y el lugar va acorde con la intención que tiene el cantante de hacer entender a los demás el cómo se siente cuando está en estado ansioso. Por otro lado, las letras de la canción, reflejan todo el caos y confusión que se produce en la mente de una persona durante un ataque de pánico.

Fragmento de la Canción «Basket Case»

De hecho, del fragmento extraído, entiendo lo que Billie trata de comunicar sobre la ansiedad: La sensación de opresión en el pecho y sentir estar atrapado en un laberinto sin salida, tratando de encontrar una explicación lógica a todo ese desorden mental. A la vez preguntándose lo siguiente: ¿No estaré ya paranoico?, al mismo tiempo tratar de avizorar esa luz al final del túnel, ese pedacito de control que tanto se anhela en ese momento.


Las letras de la canción reflejan lo que hoy en día millones de personas están pasando, ya que vivimos tiempos de desasosiego, desesperanza e incertidumbre. Y es que la presencia del COVID -19 ha hecho estragos en la salud mental. Probablemente, sintiendo que no hay salida y tratando de encontrar soluciones para poder encontrar un remanso de paz y una cura para el alma.

La OPS, indica que en estos tiempos de COVID -19 es muy importante preservar la salud física y mental, por ello ha brindado la posibilidad de hacer uso de líneas telefónicas para las personas que requieran ayuda psicológica.

Si bien, existen infinidad de alternativas para cuidar de la salud mental, el presente artículo tiene como objetivo brindar información de cómo la música es un medio efectivo para reducir la ansiedad.

Ansiedad: El otro lado de la Pandemia

De pronto el mundo cambio, todo dio un giro, las personas se quedaban sin poder regresar a sus países de origen, las empresas cerraban, como consecuencia el aumento de desempleo y las escuelas se trasladaban a las casas. Después, existía la incertidumbre de no saber si uno se iba a enfrentar a una pérdida abrupta de un amigo, de un abuelo, de un hermano y hasta de un hijo.

Así como afirma Huarcaya (2020), los principales problemas que ha causado la pandemia son: depresión, estrés y ansiedad. Debido a que existe incertidumbre acerca de la enfermedad, a lo cual se añade el confinamiento que obligó a las personas a recluirse y a no tener contacto social. Asimismo, el autor señala que se ha ido acrecentando la ansiedad por salud, la cual explica, es tener la equivocada creencia de presentar los síntomas de la enfermedad. Generando conductas desadaptativas como excesivo lavado de manos, acudir constantemente a centros de salud y comprar compulsivamente.

¿Qué es la Ansiedad?

El Manual estadístico y diagnóstico de trastornos mentales (DSM-V) define la ansiedad como “una respuesta anticipatoria de un daño o desgracia futura, acompañada de un sentimiento de disforia desagradable, síntomas somáticos de tensión o conductas evitativas”.

Otra definición de ansiedad, fue emitida en la Conferencia Virtual: «Manejo de la Ansiedad» a cargo del Psicólogo Carlos Vásquez Solís Ríos, quien indica que la ansiedad es una respuesta fisiológica a varios problemas previos. Además de mencionar que, si no se duerme bien es muy probable que la persona entre en estado de ansiedad y ataques de pánico. La ansiedad a través del ataque del pánico presenta una alta frecuencia cardiaca con un intenso dolor en el pecho.

Las personas con trastornos ansiedad, por lo general presentan problemas en sus ciclos de sueño, que a su vez afecta sus hábitos alimenticios. Por lo tanto, el psicólogo Carlos Vásquez, menciona que si se desea prevenir la ansiedad es importante la regulación del sueño.

Asimismo, Carlos Vásquez menciona que el pronóstico es favorable para las personas con ansiedad, ya que, es posible reducir sus efectos con la terapia. También en su experiencia ha observado resultados óptimos en pacientes con ansiedad usando la música y poesía en sus sesiones terapéuticas.

Musicoterapia: Una alternativa para enfrentar la ansiedad

Jiménez (2017) indica que estudios neurocientíficos han demostrado que la música como terapia repercute en los procesos cognitivos emocionales de una persona, es decir, que realizar una actividad musical brinda soporte y ajuste emocional.

Además, realizar una actividad musical es conectar con nuestra esencia misma, con nuestro ser profundo, con el núcleo donde habitan nuestras emociones. Moviliza sensaciones, nos hacen evocar recuerdos y en ocasiones nos invita a bailar. Por eso se dice que, a través del sonido, es posible hacer funcionar el nivel físico, mental y afectivo emocional del ser humano.

“Los aspectos propios de la música como lo son el ritmo, la armonía y la melodía, han contribuido positivamente a los resultados de este estudio. El ritmo incide en la presión sanguínea, en las funciones cerebrales, en la respiración…y reduce la fatiga. Así lo hemos observado durante las sesiones, pues a través de éste se ha conseguido activar el organismo, reducir la ansiedad, estimular el cerebro y aumentar la energía. La melodía contribuye a la evocación de recuerdos, comunicación y expresión de emociones y pensamientos. La armonía, a su vez, afecta a la dimensión cognitiva”. (Jiménez, 2017)

Por otro lado, Mora y Pérez (2017) realizaron un estudio en España, con un grupo de alumnos con el fin de comprobar la efectividad de la musicoterapia como medio de reducción de estrés y ansiedad. Lo que hallaron fue que: “La musicoterapia es un proceso capaz de ayudar a reducir los niveles de estrés y ansiedad, así como mejorar la autoestima y ajustar la autoimagen”.

Música en Pandemia

Billie Joe Amstrong, encontró en la creación de “Basket Case” una forma de lidiar con su propia ansiedad. Ahora bien, el fin de sugerir la música como terapia para reducir la ansiedad, no es la composición de un gran hit musical, al contrario, la idea es tratar de preservar nuestra salud mental para poder enfrentar mejor esta nueva realidad.

Conciertos virtuales (Fuente: ONU)

Por otro lado, la ONU se unió a diversas organizaciones bajo la consigna: La música no cura una pandemia, pero alegra el alma. Por ello, realizaron conciertos gratuitos en línea con artistas de distintos géneros musicales. Así como exponer las canciones que tratan sobre confinamiento como la canción “Cuando estés aquí” de Pablo Alborán.

También como olvidar los vídeos virales de pandemia, tal es el caso de la canción “Resistiré”, versionada en varios países. Canción que alienta a seguir adelante y “ser como el junco que se dobla, pero siempre sigue en pie”.

Para terminar, la musicoterapeuta Nuria Escudé (2020), menciona estas recomendaciones para darse un espacio y conectarse con la música:

  • Apartar una hora del día para escuchar canciones de nuestro agrado.
  • Mirar conciertos en vivo.
  • Si alguna vez intentó tocar instrumentos, el momento es ahora.
  • Visualizar situaciones positivas mientras se escucha una canción.
  • Realizar una lista de canciones de acuerdo a nuestro estado de ánimo.
  • Bailar y cantar canciones.

Referencias

“Basket Case”, la canción con la que Billie Joe Amstrong, de Green Day, diagnosticó su locura. (11 de enero del 2021). La Nación. Recuperado de: https://www.lanacion.com.ar/espectaculos/musica/basket-case-cancion-billie-joe-armstrong-green-nid2547509

Conoce la historia detrás de la canción “Basket Case”. (11 de febrero del 2015). Radio Oasis. Recuperado de: https://oasis.pe/noticias/musica/conoce-la-historia-detr-s-de-la-canci-n-basket-case-6381#1

Jiménez (2017). Musicoterapia para el tratamiento de ansiedad, depresión y somatizaciones: Estudio de un caso. Revista de investigación em Musicoterapia, 1, 85-105. Recuperado de: https://revistas.uam.es/index.php/rim/article/view/7725

Huarcaya (2020). Consideraciones de la salud mental en la pandemia de COVID -19. Revista peruana de medicina experimental y salud pública, 37(2), 327-334. Recuperado de: https://doi.org/10.17843/rpmesp.2020.372.5419

Instituto de Formación Continua – Universidad de Barcelona. (6 de abril del 2020). La música como herramienta en tiempos de pandemia de la COVID -19. YouTube. https://www.youtube.com/watch?v=jAewghjSiBo&ab_channel=InstitutdeFormaci%C3%B3Cont%C3%ADnuaIL3-UniversitatdeBarcelona

Mora, R., y Pérez, M. (2017). La musicoterapia como agente reductor del estrés y la ansiedad en adolescentes. ArtsEduca, 18, 213-233. Recuperado de:

https://www.e-revistes.uji.es/index.php/artseduca/article/view/2659

Organización de las Naciones Unidas (2020). La música no cura una pandemia, pero alegra el alma. Recuperado de: https://www.un.org/es/coronavirus/articles/el-poder-de-la-musica-durante-coronavirus

Organización Panamericana de la Salud (2020). Cuidado y autocuidado de la salud mental en tiempos de COVID-19. Recuperado de: https://www.paho.org/per/index.php?option=com_content&view=article&id=4546:cuidado-y-autocuidado-de-la-salud-mental-en-tiempos-de-covid-19&Itemid=1062