Aylin

Bachiller en psicología con buenas metas silenciosas hasta llegar al éxito y más. Me agrada conversar y ser parte de discusiones argumentativas.

Masticar por masticar

En algunas ocasiones, se puede percibir que personas cargadas emocionalmente (con ansiedad) se vean provocadas a que tengan el comportamiento compulsivo por comer demasiadas cosas. Pero la vida nos sorprende con otro lado, aunque comparten el hecho de comer cosas no nutritivas, llega al punto de que lo que ingieren ni siquiera es un alimento, estamos hablando de la “pica”. Esto consiste en “ingerir sustancias no nutritivas y no alimentarias” (Guía de Consulta de los criterios diagnósticos del DSM-5, 2014).

File:Pica (disorder) 2.jpg - Wikimedia Commons

Dichas sustancias pueden ser el papel, barro, suciedad, cabello, hielo, entre otras. Ahora bien, este signo puede presentarse acompañando a un trastorno de la salud mental, en dicho caso, se deberá diagnosticar de acuerdo al trastorno en cuestión, pero en otros casos, se presenta solo. Para ser diagnosticado propiamente como pica, se deben cumplir algunos criterios explicados en el siguiente ejemplo:

Julián, de cuatro años, va a la guardería en la mañana, donde las encargadas deben desaparecer el papel higiénico, porque él tiene la costumbre de que cada vez que lo avista, empieza a comérselo y corre para que no se lo quiten. Algo similar pasa en casa, cada vez que el pequeño se encuentra aburrido o viendo la televisión, la mamá lo ve comiendo papel higiénico en un estado de tranquilidad. Esto es una constante desde que él tenía un año y medio de edad. Nadie más de su entorno lo practica y no es algo socialmente aceptable.

Para ser más específicos, los criterios son que el niño debe ser mayor de los dos años, este signo no debe acompañar ningún otro trastorno mental (excepto retraso mental); esta conducta debe presentarse, mínimamente, dos veces por semana, durante un mes o más. Adicionalmente, no debe ser una práctica impulsada por su entorno o sociedad.

Si bien este es un signo de alarma para diversos trastornos como ansiedad, retraso mental, autismo, entre otros; también puede ser un problema conductual que, aun cuando se pueda controlar con indicaciones y reforzadores, si no se trabaja de forma adecuada, solo mutará. En nuestro ejemplo, los padres de Julián controlaron esta conducta con golpes y gritos, tales como: “Deja de hacer eso”, “¿cuándo vas a cambiar?”, “siempre es lo mismo contigo y el papel”.

Luego de mucho tiempo, Julián ya es un adulto de treinta años, que cada vez que llega a casa después de trabajar, va a su refrigeradora, saca una docena de cubos de hielo y se sienta a ver alguna película mientras mastica hielo, no sabe por qué lo hace, pero esto le relaja y se siente bien.

La forma de los padres al abordar el problema, sea con castigos o gritos, debe ser un método controlado porque el contenido de los gritos presentados en el ejemplo, puede provocar problemas emocionales personales (como afectar la autoestima), lo que genera muchos conflictos internos, probablemente, el niño obedezca y deje de hacer esto, pero, quedará una herida emocional de la infancia. En nuestro ejemplo la pica solo mutó con el reemplazo de la sustancia ingerida a una “más aceptable”, pero esta se presenta en altas cantidades, debido a que ya no hay alguien que controle a Julián, y siente que puede hacer lo que quiera en su casa. Esto se debe a que cuando era niño, no llegó a comprender por qué lo hacía, ni por qué debía dejar de hacerlo, simplemente, el mensaje que recibió es que era un mal niño por comer papel.

Llevar a los pequeños a terapia es preocuparnos por su salud mental y tomar la decisión de mantener una crianza responsable, si no es posible llevarle a un especialista, se puede averiguar, e investigar sobre el tema antes de hacer un juicio propio sin apoyo argumentativo. Hay soluciones y la mayoría de cosas que ocurren en los niños ya tienen explicación y un abordaje apropiado, abrirnos a una nueva forma de tratarlos será un gran avance para cada padre.

Referencias

Asociación Americana de Psiquiatría, (2014). Guía de consulta de los criterios diagnósticos del DSM-5. Washington DC, Londres.

Livingstone, C. (2000). Guía de bolsillo de la clasificación CIE-10. Clasificación de los trastornos mentales y del comportamiento con glosario y criterios diagnósticos de investigación. Madrid: Editorial medica Panamericana

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