¿Qué hay en la mente del dictador/a?

Primero debemos definir que es una dictadura, según la Real Academia Española es: «Régimen político que, por la fuerza o violencia, concentra todo el poder en una persona o en un grupo u organización y reprime los derechos humanos y las libertades individuales”. (2023)

Entonces, nos damos cuenta que este tipo de régimen tiene demasiado poder en el gobernante, generalmente, único, así como el caudillismo.

Pero ¿qué hace que “personas comunes y corrientes” se conviertan en tiranos o dictadores? En general, no se puede catalogar bajo un mismo concepto a todos, no todos manifiestan las mismas características ni tuvieron los mismos tropiezos.

Tal como lo menciona José Luís Álvarez, docente de Esade y sociólogo por la Universidad de Harvard, “no puede haber una psicología común para los dictadores, porque no hay ni siquiera una para los demócratas. Algunos no tienen nada especial, simplemente son jefes de su tribu. Explicar las dictaduras en términos de personalidad no tiene amparo científico”, señala. (Sandri, 2011)

Si tratamos de unificar las características en común, pues hablamos de personas que rebosan de confianza e independencia en sí mismos, algunos desprenden mucha energía sexual. Pero también suelen estar muy absortos, poseen la mitomanía como una habilidad despiadada, suelen ser sádicos y poseen un apetito insaciable de poder. Según Norrholm (Mayor Perez, 2017) podríamos agregar a la lista, frialdad, poco o nada de remordimiento, carentes de emociones, no tienen sentido del humor ni capacidad de reírse de sí mismos. No entienden que la democracia, en el fondo, es un juego de roles”, explica Álvarez. (Sandri, 2011)

El Gran Dictador (1940), Charles Chaplin Film Corporation

Psicopatología del poder


Segun Russel, el poder es lo más importante, lo que anhela una persona junto a la gloria, siendo esos los deseos mas intensos del hombre (Rusell, 1938), y hasta nos atreveríamos a decir que el poder es algo que ansiamos consciente o inconscientemente.

Se ha escrito mucho sobre los cambios (psicológicos y bioquímicos) que el poder produce en las personas que lo ostentan; por ejemplo, se ha sugerido compromiso del lóbulo temporal y del sistema límbico (Mejia, y otros, 2004).

En el transcurso de nuestra historia nos damos cuenta del ostentoso orgullo desmedido de los poderosos, y que debía ser contrastado. Por ejemplo, los generales romanos victoriosos recibían a su entrada en Roma, el regalo de una corona de laurel y un esclavo que, ante los vítores del pueblo, les susurraba unos pasos más atrás: ‘memento mori’ (‘recuerda que eres mortal’). En la coronación de los papas la alocución ‘sic transit gloria mundi’ les recordaba lo efímero de su reinado en la tierra (González-García, 2019).

En el 2008, el neurólogo, David Owen, publicó un libro en el que, atraído por el comportamiento y el perfil psicológico de ciertos políticos (parlamentarios, dictadores…), acuña el término ‘síndrome de hubris’ (SH) para describir a los mandatarios que creen estar llamados a realizar grandes obras; muestran tendencia a la grandiosidad y la omnipotencia y son incapaces de escuchar, al mostrarse impermeables a las críticas. Owen analiza el comportamiento de políticos como Roosevelt, Ariel Sharon, el sha de Irán, Bush, Blair, etc., y dedica un capítulo a las medidas de protección democrática contra los gobernantes con SH. Para Owen, el SH está indisolublemente unido al poder y alimentado por el éxito; lo describe como un trastorno adquirido y reversible (puede remitir al desaparecer el poder) (González-García, 2019).

El término ‘hubris’ o ‘hybris’ (ὕβρις, hýbris) es un concepto griego que significa ‘desmesura’.

Según Carvajal (2014), la persona afectada presenta: 

  • Evalúa una situación con ideas fijas preconcebidas. Rechaza todo signo contrario a sus ideas.
  • Es incapaz de cambiar de conducta. No saca provecho de la experiencia.
  • Trata a los demás con prepotencia.
  • Tiene una conducta marcadamente narcisista.

A continuación y para cerrar, les comparto unos ejemplos palmarios de la cuestión: Némesis en la mitología griega era la diosa de la justicia, del equilibrio y de la mesura. Castigaba los actos de soberbia y devolvía al enfermo de ‘hubris’ a los límites que había cruzado, restaurando el equilibrio de la naturaleza. El sol derritió la cera de las alas de Ícaro que, por querer volar demasiado alto (‘hubris’), cayó al mar y desapareció para siempre. El Se­ñor que confunde los idiomas de la tierra es la Némesis del pueblo orgulloso que pretende construir una torre que llegue hasta el cielo (Génesis 11: 1-9).

Referencias

Carvajal, C. (2014). Síndrome de Hibris: descripción y tratamiento. Rev Med Chile.
González-García, J. (2019). Síndrome de «hubris» en neurocirugía. Síndrome de «hubris» en neurocirugía.
Mayor Perez, A. (05 de Setiembre de 2017). Los rasgos que te hacen un dictador. LA VANGUARDIA.
Mejia, C., Garcia, J., Palacio, C., Correa, O., Gil, C., & Arango, J. (2004). Aspectos neurobiológicos de la psicopatía. Iatreia.
Real Academia Española. (17 de agosto de 2023). RAE. https://dle.rae.es/dictadura
Rusell, B. (1938). Power: a new social analysis. Londres: Allen G. & Unwin.
Sandri, P. (16 de noviembreee de 2011). En la mente del dictador. LA VANGUARDIA.

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